Alex, la resistencia activa

    Candela Cafiso

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    Del sur del conurbano. Bien lejos del periodismo gendarme.
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    Te doy solamente una hora porque estoy medicado”. Con la lucidez intacta y con nueve tomos de vida encima anda Alex Szarazgat por los suelos argentinos desde 1940. Organizado, con bastón, lápiz o computadora en mano.

    El primer capítulo de su historia se escribió en 1922, en Austria. Y así se contaba: un austriaco se
    hace mezclando a un austriaco con un checo. De esa manera nace Alex. Un niño que cursa ocho grados de la escuela primaria básica obligatoria y se ve obligado a suspender su crecimiento adolescente cuando en 1938 el régimen fascista de Adolf Hitler decide invadir su país de origen. “Mis padres, por suerte, decidieron que no había lugar para todos y nos tuvimos que ir”. Así se gestaron los siguientes capítulos: el siguiente fue en Suiza – donde, recuerda, los recibieron hospitalariamente – y después en Argentina – no fue elección, sino descarte -. “Lo único que sabíamos era que hablaban castellano y “algo de los indios”. 1940: había que agarrar el lápiz de nuevo.

    ***

    En Argentina, en el plano electoral en ese año la figura vista como “de saneamiento” es el presidente Ortiz. Se había intervenido la provincia de Catamarca, indicando que no se toleraría el fraude; medida que lo enfrenta con su vicepresidente Ramón Castillo, oriundo de esa provincia.

    Mientras tanto, en la provincia de Buenos Aires se realizan los comicios para la renovación de
    gobernador. Manuel Fresco organiza un plan que – sin llegar a la violencia esta vez – falsifica el voto por medio de la sustitución de urnas y “el voto cantado”.

    En tanto, en una localidad llamada Rivera – ubicada en el partido bonaerense de Adolfo Alsina, junto al límite con la provincia de La Pampa – un joven austriaco se divertía en las 150 hectáreas que le habían sido asignadas por una organización que se dedicaba a radicar judíos el país. Jugaba con su hermano y caballos. Sus padres, preocupados. “El manejo de la organización era de terror, esas grandes extensiones de tierra se compraban teóricamente, y vos quedabas endeudado para toda la vida”.

    ***

    Guten tag, wie geht’s? danke, gut.

    Me han preguntado varias veces: ¿cómo te hacías entender sin idioma?”. En un pueblito totalmente aislado y repleto de judíos, donde a los pocos días Alex ya era un asalariado mal pago, éste había optado por leer el diario: “Esa fue la manera de empezar a entender”.

    ***

    Amanece templado en el barrio de Villa Crespo. Después de compartir un desayuno con su “amada compañera” que camina a su lado hace ya sesenta años, el hombre sale de su casa, camina con su bastón y mira su reloj para controlar cuánto tiempo tarda por cuadra. Por sus problemas motrices de la vejez, necesita saber si evolucionó su rapidez, si algo cambió respecto de la caminata del día anterior.

    Su homeópata lo cita a las 10. Y colectivo mediante, él ya está en la sala de espera 15 minutos antes. Disciplinado.

    – Bueno Alex, ya casi que vas a cumplir los 94. ¿Me vas a invitar a tu fiesta de 95?
    – Esperemos un poco, doctor. Primero cumplamos y después hablamos de los otros años.

    La lucidez intacta.
    La realidad bien comprendida.

    ***

    1945.

    Año decisivo, en todos los aspectos. En Europa, Alemania se rinde y se da el fin de la Segunda
    Guerra Mundial. En Argentina, se produce la detención del Juan Domingo Perón en la isla Martín García: un inesperado movimiento popular avanza sobre Buenos Aires el 17 de octubre, donde los manifestantes ocupan la Plaza de Mayo y exigen la liberación del General.

    En un local del Partido Comunista, un joven Alex ya afiliado discute con sus compañeros y se prepara para la próxima manifestación, que no es la del 17 de octubre. “Tené en cuenta que para nosotros Perón era un fascista al que la época no le daba”. No se arrepiente, para nada. No escribe a medias tintas.

    Me falta un eslabón. Del 45 me salto al 50, y no puede ser, algo pasó ahí en el medio. Mmmhh. Escúchame, cortamos un poquito y hablamos de otra cosa porque ya me canse, ¿dale?

    ***

    Saltamos.

    Una mañana del 2003 un fantasma recorre el lápiz de Alex: el fantasma de Oskar Schindler.

    Oskar Schindler, ¿fabricante de la muerte?  El autor no lo pregunta, lo afirma. El lector lo podrá
    responder a partir de la lectura de este libro editado por Nuestra América que es un verdadero
    trabajo de investigación que busca ofrecer otra visión y en palabras del editor “mostrar al desnudo una gran mentira, porque la búsqueda constante de la verdad y la justicia es lo que hace al hombre y a la mujer seres humanos íntegros”.
    Indaga desde su formación en su niñez y expone, según el autor, un “detalle importante que hay que tener en cuenta en el futuro desarrollo del mismo”: “Oskar Schindler estudiaba en una escuela que impartía la enseñanza en idioma alemán pero debido a la realidad geopolítica, cambia su pertenencia de la monarquía austro-húngara y pasa a poseer la ciudadanía checoslovaca. Se sentía alemán, pero terminó incorporado a la República Checoslovaca”.
    Otra cuestión que Alex intenta derribar es que Schindler ignoraba la situación de la Alemania nazi.
    Explica que, en 1935, cuando éste es reclutado por el servicio de espionaje alemán (Abwehrdienst) que dependía de las Fuerzas Armadas (Wehrmacht), “era consciente de lo que estaba ocurriendo”. En ese año, en la Alemania de Hitler, “la furia nazi había eliminado físicamente a la oposición política, los campos de concentración se multiplicaban y el propio gobierno se ocupaba de divulgar esa actividad. Oskar, difícilmente podía argüir ignorancia”, remata en las páginas del libro. Expone, además, datos sobre los judíos que trabajaban en su fábrica “que no era de utensilios de cocina sino de material bélico” como mano de obra esclava. La adquisición de la misma, la corrupción, y “los verdaderos héroes” son otros temas que integran este libro.
    Una lectura obligada para todo aquel que se haya emocionado con la adaptación hollywoodense, que implanta una pregunta: ¿acaso un hombre relacionado de forma tan íntima con el poder nazi y que formó parte del contraespionaje alemán, tuvo la bendición de que los cielos se abrieran y convertirse en un santo?

    ***

    Escribía el poeta salvadoreño Roque Dalton:
    No olvides nunca / que los menos fascistas / de entre los fascistas / también son fascistas.

    ***

    Me ensañe con Schindler porque me molestó el manejo de la colectividad judía que lo tomó como un héroe. ¿Vos lo leíste? ¡No tenia nada de héroe! Ha sido todo premeditado, era su negocio. Vos fijate, los documentos que yo reuní por algo los puse, ¿sabes que? Spielberg -director de la película- los conocía. Si hizo la película que hizo es porque era un negocio. No es lo mismo hacer un film antifascista, destacando la lucha de los sindicatos, de los compañeros que cayeron presos y entre ellos esta maniobra de Schindler o hacer una cosa tan linda, dulce, agradable y tan… ay, que buen tipo. Esa es la gran habilidad de los yanquis: distorsionar la historia

    La colectividad judía -no todos, pero muchos- siguen admirándolo a pesar de saber la otra campana de la historia. El libro teóricamente fue un éxito. Se habrán vendido 300 o 400. Pero no es un best-seller. Y la reacción de ellos es negarlo, ¿para qué hace falta profundizar?, dicen. Ya está”.
    Qué bueno que hubo alguien que sí quiso profundizar.
    Qué bueno sería que ese libro se lea más.

    ***

    Lunes, martes, miércoles.

    Como mínimo una vez cada dos semanas llega un correo de cuchi1922@arnet.com.ar.

    Recordando, escribiendo acerca de cada hecho histórico, profundizando.

    Es a propósito, para estimular la memoria. Yo me pregunto: ¿todo pasó o está en los cajones y vuelve a resurgir en forma atenuada? Creo que hay periodistas que a veces pecan de decir ‘vamos para adelante’. Y si, hay que ir adelante, pero teniendo el conocimiento de lo que sucedió antes”.

    ***

    Profundizás demasiado, Alex. Vamos a editar y publicar este octavo tomo, pero hay que
    recortarlo. ¿Te parece omitamos los adjuntos? 

    – Pero no, hombre. Sin los adjuntos el lector no podrá entender a qué documentos hago referencia.

    Ambos tienen razón: el autor, y el editor. Hace casi 20 años que Alex comenzó con un trabajo de
    investigación llamado “De la Conquista a la Revolución” a raíz de una pregunta: ¿por qué se
    origina este proceso revolucionario que culmina exitosamente en Cuba, habiendo antecedentes tan opresivos en otros países de la región? La obra atraviesa 500 años de historia sosteniéndose en documentos que son verdaderas joyas y que permiten un análisis impactante. Y profundo.

    El asunto Cuba para mí fue una cosa sumamente importante desde el punto de vista de que era un pueblo que hace una revolución frente a Miami. No es una pavada”. Alex se enteró de la muerte del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro en un bar cuando el mozo – que ya lo conocía – se lo comentó. ¡No bromees!, le dijo. Tantas veces lo “mataron”, que no creía – ni quería – que fuera verdad.

    La situación en Cuba sigue interesantísima hasta hoy y no solamente por el hecho de Fidel; que es un personaje especial y no hay ninguna duda de eso. Todos los diarios tuvieron que recalcar la
    excentricidad del personaje. Pero acá hay otro punto que hay que destacar: el pueblo cubano fue revolucionario. Si no hubiera respuesta en el pueblo ¿que hace? Con 10 barbudos no se hace la revolución

    Alex espera ansioso que la Editorial Nuestra América publique el octavo tomo sobre la historia de Cuba que lo apasiona. Recién ahí se va a poner a trabajar en el noveno. Nueve. Como los capítulos de su vida. Aquellos que sigue escribiendo todos los días para honrar al título de su historia de vida: Alex, la resistencia activa.

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