#Literatura ‘Call me by your name’, romance en su estado más puro

    Florencia Martinez

    Florencia Martinez

    Redactora at Corriendo La Voz
    23. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
    Florencia Martinez

    La novela de André Aciman que explora con un ojo virgen, inocente y cautivador el amor en la etapa de la joven adultez, ha encantado a muchos lectores y sigue atrayendo a otros. Con numerosas nominaciones a distintos premios y una adaptación cinematográfica que se le presenta como el complemento perfecto, en esta nota les contamos las razones por las cuales esta historia de pasión y crecimiento merece nuestro reconocimiento.

    El género de la literatura romántica es uno de los géneros que ha sido ampliamente explorado por distintos autores y desde diferentes ángulos. Historias de amor desenfrenado, desengaños, hombres con mujeres, mujeres con mujeres, hombres con hombres, relaciones perfectas, tóxicas, triángulos amorosos… Hay ficción para todos los gustos y preferencias. Sin embargo, son pocos los libros a los que podemos considerar verdaderas obras de arte.

    Call me by your name fue publicado por primera vez en el año 2007 por Aciman, un escritor nacido y criado en Egipto, que vivió en Italia y Estados Unidos, y siempre tuvo un interés hacia la escritura. De hecho, sus crónicas tituladas Out of Egypt alcanzaron reconocimiento mundial en 1995 y fueron muy bien recibidas por la crítica. No resultó entonces una sorpresa que su obra dramática y amorosa publicada poco más de una década más tarde fuera recibida con los brazos abiertos.

    André Aciman, autor de ‘Call me by your name’, escribió la aclamada novela en tan sólo cuatro meses.

    La capacidad del autor de aferrarse a sus raíces y experiencias lo ayudaron a desarrollar una novela que traspasaría los límites nacionales y llegaría a las librerías más remotas. Desde su religión, el judaísmo, hasta el hecho de provenir de una famila políglota, pasando también por sus años de residencia en Roma, cada una de las cuestiones que ha vivido lo ayudan a presentar un relato tan realista como cargado de sentimiento. ¿Y no es eso acaso lo que hace a un gran artista?

    Pero volvamos al libro en cuestión, pues no hemos hablado aún de él. No es sólo la historia de -“chico-conoce-a-chico”, describirla de esta manera le quedaría corto. Por el contrario, es el relato del tumultoso recorrido de un joven adulto pasando, claro, por el amor, por la familia, por sus mismas percepciones del mundo. Elio es un muchacho norteamericano-italiano que pasa sus vacaciones en la casa de verano de sus padres y que, con tan sólo 17 años, descubrirá lo que es el placer, la emoción, la esperanza y el dolor de la forma más ingenua y gentil.

    Timothée Chalamet representa a la perfección a Elio en la adaptación a la pantalla grande de ‘Call me by your name’

    Amor, lujuria y desengaño

    Cuando Oliver, un estudiante estadounidense de 24 años, llega de visita a la casa para trabajar en su tesis de Doctorado, a la vez que ayuda al padre de Elio con sus investigaciones académicas, vemos nacer una historia cargada de amor. Y no es simplemente eso, sino que se trata del primer amor, ese amor tan cargado de placer sin adulterar: mariposas en el estómago y una tristeza que consume cuando se va. Porque sí, al cabo de seis semanas, Oliver debe volver a su país.

    Armie Hammer es Oliver en la película, y la química que presenta con Timothée sin duda hace honor a la obra de Aciman

    Es así como en algún verano en la década de los ’80 nuestro protagonista conoce a un hombre que le llama la atención de inmediato por su forma de ser tan desatada y suelta que contrasta claramente con la personalidad de Elio. El hecho de que Oliver se presente como una figura que se despide con indiferencia cada vez que deja a una persona o lugar nos llama la atención de inmediato, y a nuestro joven protagonista y figura principal, también.

    Pero con el paso del tiempo notaremos cómo crece una inevitable relación entre un muchacho retraído pero brillante y un desconocido desenvuelto y jocoso. Entonces, dividido entre su evidente deseo hacia Oliver y su relación prácticamente desinteresada con Marzia, una chica de la edad del protagonista que claramente está enamorada de él pero teme a su apatía, Elio navegará por las agitadas aguas del despertar de su libido.

    Mucho más que una simple historia de romance de verano, de triángulo amoroso o de chico-que-sale-del-clóset, Call me by your name, atrapa al lector más escéptico con su belleza y capacidad de entendimiento de las emociones humanas. Cargada de idas y vueltas, de malentendidos, de palabras que se dicen y otras que se guardan, la novela de Aciman nos aproxima a la intimidad del proceso de maduración y adopción de la conciencia sobre sí misma de una persona. Nos encontramos frente a una lectura que no está precisamente cargada de rosas sino que nos resulta inevitable y tristemente encantadora.

    Más allá de lo permitido

    Si hay algo en lo que el autor del libro se luce es en presentar la complejidad y dificultad que atraviesa al romance de Elio y OliverLa relación tiene lugar en los ’80, época en la cual la homosexualidad aún se encontraba bastante invisibilizada. Si bien el padre de nuestro protagonista da indicios de saber lo que ocurre entre él y su invitado -y estar a favor de tal expresión de amor-, también es cierto que Elio y Oliver se ven a escondidas debido al complicado contexto en el que se encontraban. Y no sólo eso, sino que Aciman se dedicó a abordar un amorío que tuvo lugar entre una persona mayor de edad y un menor -cosa que le trajo bastantes críticas por parte del público-. Sin embargo, y en este sentido, aclaramos que se trata, ante todo, de un trabajo de ficción sobre el despertar sexual y romántico, y que, por otro lado y más importante aún, la edad de consentimiento en Italia es de 14 años y nuestro protagonista tiene 17.

    Habiendo aclarado eso, también nos encontramos frente a una figura principal que es tan lista como madura. Elio no es nuestro típico adolescente, y por eso mismo la novela se plantea desde un punto diferente al regular relato coming-of-age. De ahí que el libro no solamente se clasifique a partir de su rico contenido erótico -a ver, todos tuvimos esa edad y sabemos cómo es-, sino que logre atravesarlo e ir más allá de él, teniendo como resultado un maravilloso retrato de la complejidad propia de esa etapa tan particular de la vida.

    Es así como Elio irá descubriéndose a sí mismo y nosotros lo conoceremos a la par. El hecho de que, además, el relato se mantenga en una primera persona que rememora al pasado nos ayuda a darle al narrador un aura de sensatez y madurez, lo que en algún punto ayuda a que no se caiga en un estilo vago y perezoso sino que cada posible divagación de la mente adolescente cobra sentido.

    Ninguno de sus pensamientos sufre de censura, nos encontramos con el mundo interior de Elio con la misma naturalidad con la que se le presenta a él. Ese es, sin duda, uno de los grandes logros de Aciman: el de contarnos lo que pasa por esa cabeza sin emitir juicios ni tildar de inaceptable ninguna actitud. El momento clave para entender esta cuestión (¡spoiler!) lo compone la gráfica escena en la que el joven se masturba con un durazno, pues no se trata ese impulso con comicidad -recordemos el pastel de American Pie– u horror, sino como algo propio de esa etapa de pleno despertar de la libido.

    El romance entre Elio y Oliver está escrito con tanta sutileza que prácticamente no entendemos cuándo la simple atracción o el placer se convirtieron en amor. Sin embargo, rápidamente nos adentramos en el mundo retratado por Aciman y nos encontramos anhelando que el cariño del protagonista sea correspondido.

    De la mano de lo anterior, y a pesar de lo que hemos mencionado anteriormente con respecto a la edad de consentimiento en Italia, muchos se han quejado de la diferencia de años que existe entre los personajes de Aciman. En ocasiones se han referido a Oliver como pedófilo y al escritor como uno que alienta ese tipo de comportamiento, por más que lo cierto sea que Europa tenga diferencias con respecto al sistema que conocemos en términos legales.

    Con respecto a esta cuestión, Armie Hammer, el actor que caracteriza a Oliver en la adaptación cinematográfica de Call me by your name, destacó que el arte “debe desafiar a las personas(*). También ha preguntado irónicamente si se generaría esa controversia en caso de tratarse de una pareja heterosexual, y hasta se manifestó contra James Woods cuando él cuestionó el romance de la película vía Twitter. “¿Acaso no salías con una chica de 19 años cuando tenías 60?“, le preguntó en medio del escándalo.

    Y es que la historia de Elio y Oliver no es una sobre depredación, sino del primer amor contado desde el punto de vista de un adolescente particularmente maduro que ya araña su adultez, la relación es consensuada y hasta los padres del protagonista parecen aprobar lo que sucede entre ellos -y eso que no hablamos del contexto actual, ¡sino de uno planteado en los ’80, donde la invisibilidad de los homosexuales era aún un hecho!- La forma de ser de la familia de Elio, tan comprensiva y alentadora, es digna de resaltar.

    En definitiva, no nos encontramos como lectores frente a la típica trama en la que amor homosexual pareciera involucrar necesariamente dramas familiares, drogas y SIDA -aunque no menospreciamos algunas grandes historias que se han anclado en esos tópicos, también es cierto que se presentan como reiterativos de un tiempo a esta parte-. Por el contrario, Aciman nos lleva de vuelta al encanto de la primera gran relación, donde la experiencia de uno entrena a la inocencia y desconocimiento del otro.

    Es así como, a pesar de los comentarios negativos, Call me by your name se ha armado también de un firme público lector que encontró en el libro una experiencia maravillosa. Es, sin lugar a dudas y como gran parte de la atractiva ficción que toma como punto de partida el hermoso país de Italia, una gran celebración de la familia, la vida y el primer amor.

    Un cuadro precisamente emotivo

    Hablamos de Elio, de su juventud y crecimiento, del voluptuoso torrente de sensaciones que invaden a uno con esa edad, pero nos queda resaltar un punto fundamental de la novela de Aciman: se trata ni más ni menos de cómo está escrita. El autor nos presenta una historia realmente profunda con una magia incomparable, y cada una de sus páginas está cargada de aciertos y cuestiones a destacar.

    Quien les escribe no es fanática del uso de la primera persona en los relatos escritos, pero debe resaltar, de todas formas, que la decisión del ingeniero de esta historia de darle la voz a un Elio reflexivo y mayor que rememora sus sentimientos en aquel verano cuando tenía tan sólo 17 años y en el tiempo posterior al mismo, es sumamente acertada. Con cierta melancolía, el narrador nos lleva a conocer lo que sucedió en aquel entonces, cuando descubrió algo realmente profundo y complejo.

    La nostalgia que caracteriza al Elio adulto al que Aciman no tiene problema en brindarle una voz nos pone la piel de gallina. Es así como, a pesar de que lo que le sucede al protagonista es muy propio de él y no todo lector se sentirá identificado completamente con su persona, sí lo hará con varias de las cosas que pasan por su cabeza. Terminamos entrando en su piel, viendo lo que él ve, sintiendo lo que él y asintiendo con la cabeza en más de una ocasión. Sus ideas, de alguna manera casi imperceptible, se nos hacen propias.

    En ese sentido, lo que logra el autor de Call me by your name es sensacional. Su objetivo de hacernos sentir lo que Elio y entrar en su psique se cumple. De hecho, si tanto nos duele la indiferencia y eventual desengaño amoroso es porque todos hemos sufrido por el primer amor, y el novelista lo retrata con tan precisión que nos lleva a revivir esa montaña rusa de sentimientos.

    En conclusión…

    Call me by your name, la novela romántica que ya tiene un par de años en el mercado y que ahora llega a nuestras pantallas en modo de película, es una historia que vale la pena conocer. Y no sólo esto, sino que debería además ser acompañada de la experiencia cinematográfica, en tanto esta última la completa a la perfección.

    La adaptación, dirigida por Luca Guadagnino y protagonizada por Timothée Chalamet y Armie Hammer -vale también destacar las brillantes actuaciones de Michael Stuhlbarg y Amira Casar como los fabulosos padres de Elio-, recibió el Premio Gotham a la Mejor Película, contó con varias nominaciones en los Golden Globe Awards y suma siete en total en los Oscars -entre ellas, a mejor actor y película del año.

    La película independiente no ha llegado a estrenarse en los cines de Argentina, pero de todas formas verla vale la pena

    El film, que ha recibido críticas mayormente positivas y fue aclamado en distintas partes del mundo, quizás tenga su mayor ventaja en el hecho de que no contradice a la obra original de Aciman sino que la expande. Esto es así debido a que, como espectadores, podemos poner un rostro a los personajes que nos han cautivado mientras se recrea con fidelidad cada detalle que vivimos en nuestra cabeza como lectores.

    Tanto para los amantes del género como para los que no lo son, pero disfrutan de una lectura dramática bien construida, los invitamos a vivir la experiencia que constituye Call me by your name que, en todo sentido de la palabra, se presenta como una magnífica obra de arte con un Aciman en todo su esplendor.

     

    (*) Fuente: i-D Vice.

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