Envuelto en polémica, el megadecreto de Macri aterriza en el Congreso

Pedro Lacour

Pedro Lacour

Periodista | Columnista en Misiones Opina | Colaborador en #CLV | Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires
Pedro Lacour

Pese al explícito rechazo de un amplio sector de la oposición, el oficialismo intentará hacer pasar el DNU tal cual fuera suscripto el mes pasado por el Presidente. Pero en la Casa Rosada no dejan de barajar la posibilidad de acordar una salida elegante con el peronismo. Y, si la situación se torna inviable, desagregar la medida en varios proyectos de ley para que sean discutidos después del 1º de marzo en sesiones ordinarias. La Bicameral sólo evalúa la constitucionalidad de los decretos. Por ello, Cambiemos buscará sostener la legalidad del DNU, al tiempo que se dedicará a monitorear a la oposición para que no concrete sus amenazas de frenarlo una vez que el tema pase a los recintos del Parlamento.

Las disposiciones del megadecreto afectan a ocho ministerios, el Banco Central y la Agencia de Administración de Bienes del Estado. Entre los puntos más cuestionados se encuentran, a su vez, la modificación de la norma que garantizaba la inembargabilidad de las cuentas sueldo y la autorización para que la Anses, a través de su Fondo de Garantía de Sustentabilidad, pueda operar con mayor margen en el mercado financiero. “Necesitamos terminar con decretos del gobierno militar que no tenían sentido alguno y avanzar también contra la burocracia de una buena vez”, justifican desde el gabinete.

El primer paso de la reunión, que tendrá lugar este martes a partir de las 15.30, será constituir a la comisión con sus nuevos integrantes. El escenario de paridad existente entre las distintas fuerzas convierte a la disputa por la presidencia en un hecho de relevancia estratégica. Según el acuerdo al que se había llegado el año pasado, le correspondería a Cambiemos ubicar allí a uno de sus miembros. Y como la última vez fue un diputado, ahora el designado debe ser un senador: si se cumple con lo pactado, quien asumirá será el radical Luis Naidenoff. Para ello fue fundamental la muñeca política de Emilio Monzó. Es que el presidente de la Cámara de Diputados echó mano a un artilugio jurídico para que el oficialismo lograra hacerse con la mitad de las sillas del cuerpo, a pesar de que los bloques de Cambiemos no representen el 50% en ninguna de las dos cámaras del Congreso.

El principal miedo para Cambiemos es que, una vez llegado marzo, el peronismo de los gobernadores le dé la espalda. Una señal de alerta provino en las últimas semanas de boca de uno de sus referentes, el diputado salteño Pablo Kosiner, líder del interbloque Argentina Federal. “No hay ninguna situación de emergencia. Estas iniciativas podrían discutirse en un período de sesiones ordinarias, o haber enviado el Gobierno uno, dos o tres proyectos de ley”, advirtió. Kosiner es miembro de la Bicameral y mano derecha del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. Aunque no adelantó cómo votará el PJ, expresó que analizarán la postura en diálogo con el Bloque Justicialista del Senado, que comanda Miguel Ángel Pichetto. El rionegrino está otra vez en el foco de todas las miradas. Y, a pesar de haber calificado al megadecreto de “abusivo”, nadie puede asegurar a ciencia cierta cuál sería su postura en un eventual debate legislativo.

Otro que también dio su parecer al respecto fue el ex gobernador misionerista Maurice Closs. “Un DNU específico para un tema ya debiera ser una excepción, más aún un DNU que es un polirrubro”, lanzó el actual senador. Por su parte, la diputada del Partido Obrero, Romina del Plá, presentó un proyecto proponiendo su anulación definitiva. Mediante un comunicado, definió la medida como un “paquetazo que le otorga al Poder Ejecutivo márgenes discrecionales de acción para operar en áreas sensibles de la vida económica y social del país. Contiene un ataque en regla a los trabajadores y un enorme beneficio para la clase capitalista, en cuya redacción están los elementos anticipatorios de la reforma laboral que pretende hacer pasar el Gobierno”.

Lo cierto es que la iniciativa no solo movilizó a todo el arco opositor. También generó resquemores puertas adentro del propio oficialismo. A las preocupaciones de varios radicales se le sumaron reparos de parte de sectores de la Coalición Cívica. Sin embargo, con Elisa Carrió recién aterrizada de sus vacaciones y sin todavía emitir opinión alguna, quien se muestra más confiado con la suerte que correrá el DNU es uno de sus principales laderos. El “lilito” Fernando Sánchez, flamante integrante de la Jefatura de Gabinete, fue el encargado de convencer a los demás miembros de Cambiemos de que la medida tomada se encuentra dentro de los límites de la Constitución. Durán Barba lo hizo..

Aún en plena vigencia, el megadecreto de Macri camina por la cuerda floja. Cuesta creer que, al momento de estampar su firma, el Presidente no imaginara el revuelo que sobrevendría. Aunque tampoco llame la atención que intente pasar por encima de la institucionalidad republicana, hasta el punto de tensionar su tan mentada división de poderes: ignorar al Poder Legislativo ha sido una de las prácticas favoritas del macrismo desde sus orígenes como fuerza política en la Ciudad de Buenos Aires. A esta altura de la soirée ya nada parece sorprender..

 

Columna semanal para Misiones Opina.

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