SENSE8 EL FINAL: un regalo para los fans

Belén Lescano

Belén Lescano

Redactora at Corriendo La Voz
Licenciada en Comunicación Social. Ariana. Fan de los soundtracks. Nolite te bastardes carborundorum.
Belén Lescano

El capítulo final de Sense8 al fin llegó y, como indica la última placa antes de los créditos finales, está dedicado pura y exclusivamente a quienes lograron lo impensado para una serie que se convirtió en un símbolo de la comunidad LGBT.

Hace poco más de un año Netflix anunciaba la cancelación de Sense8 por falta de presupuesto. Pero gracias a la insistencia de los fanáticos de la serie de las hermanas Wachowski, pocos días después se anunció el estreno de un capítulo especial para despedir a los protagonistas: un episodio de dos horas y media.

Al estilo Sense8

Esta vez, a diferencia de las dos temporadas, Sun (Doona Bae), Nomi (Jamie Clayton), Kala (Tina Desai), Riley (Tuppence Middleton), Lito (Miguel Ángel Silvestre), Will (Brian J. Smith), Capheus (Toby Onwumere) y Wolfgang (Max Riemelt), los ocho sensates (o personas que pueden sentir y conectarse con el otro a pesar de estar en diferentes partes del mundo) aparecen prácticamente todo el episodio final juntos en el mismo espacio físico.

Los Sensates unidos en el mismo espacio físico.

Esto no significó que los juegos de cámara, efectos visuales, la combinación entre cámara lenta y música y la edición, que generaron imágenes tan poéticas, no se hayan mantenido esta vez. De hecho, este es uno de los sellos de la serie, y no faltaron los momentos de conexión y las escenas con tanta belleza visual que bien podrían formar parte de un videoclip.

Por otro lado, la segunda temporada había dejado más preguntas que respuestas y muchas tramas sin resolver. Por eso, cuando llegó la noticia del capítulo especial que vendría a darle respuesta a todos los enigmas e historias de amor, parecía imposible que todo pudiera resolverse en tan poco tiempo. Sin embargo, luego de verlo, queda la sensación de que no era necesario o no tenía sentido prolongar la historia, que este era un final digno de una serie tan de nicho como Sense8.

Cada episodio de la serie costó alrededor de 9 millones de dólares. Las dos temporadas fueron filmadas en 16 ciudades como Río de Janeiro, San Francisco, Seúl y Berlín, de 13 países diferentes. El final, para no perder la costumbre, también tuvo sus viajes y se desarrolló gran parte en París, con la Torre Eiffel como testigo del amor en varias ocasiones, y en las callecitas coloridas de Nápoles, donde transcurrieron la mayor parte de las escenas de acción.

La unión hace la fuerza

“Esta es una prueba de que todas las diferencias entre nosotros y todas las fuerzas que buscan dividirnos, jamás superarán el poder del amor para unirnos” 

 (Sense8)

Este fue uno de los pilares sobre los que se sostuvo la serie en su totalidad y es algo que se refleja en el final. Esta frase no sólo hace referencia al cluster (grupo) protagonista que, de ser desconocidos, pasaron a ser familia, sino al entorno de cada uno de ellos que tan presente estuvo, que los ayudó a cumplir sus objetivos y a vencer sus miedos.

En este sentido, una de las mejores cosas que nos dejó el episodio, fue ver a todos reunidos. Sensates, sus familias y amigos. Desde Amanita (Freema Agyeman), la novia de Nomi, y Bug (Michael X. Sommers), su amigo hacker, hasta Hernando (Alfonso Herrera), la pareja de Lito, y Dani (Eréndira Ibarra), su mejor amiga, viviendo juntos e ideando planes para destruir a Whispers, el sensate que intentaba matarlos. 

Nomi y Amanita protagonizan uno de los momentos más emotivos del episodio final.

Pero las apariciones que más sorprendieron fueron las del detective Mun (Sukku Son), el enamorado de Sun, y Rajan (Purab Kohli), el esposo de Kala, quienes fueron los últimos en enterarse de la conexión entre los ocho protagonistas. Mientras Mun fue esencial para los momentos de acción, Rajan demostró ser un hombre valiente, sin prejuicios y que logró redescubrirse al enterarse de que el mundo no era cómo él creía.

Sin embargo, esto generó que otros personajes como Lito y Capheus funcionaran más como un comic relief, con comentarios que intentaban ser graciosos, pero por momentos resultaron muy exagerados y forzados, en lugar de tener un peso y una importancia real en la trama. Esto sumado a que la familia de Capheus aparece en muy pocos momentos, lo que hace que no tenga motivaciones o participación por fuera de lo que es el grupo.

Amor vincit omnia

Love conquers all

El amor todo lo vence

Vivimos en un mundo que desconfía de los sentimientos. Una y otra vez, se nos recuerda que valen menos que la razón. Que los sentimientos son infantiles, irresponsables, peligrosos.

Se nos enseña a ignorarlos, controlarlos o negarlos. No entendemos qué son, de dónde vienen ni por qué parecen conocernos mejor que nosotros mismos. Pero yo sé que los sentimientos valen.

(Sense8)

Amor vincit Omnia. Así, en latín, se titula el final de Sense8, en homenaje a los poemas del escritor romano Publio Virgilio Marón, más conocido como Virgilio. Que “el amor todo lo vence” es otro de los pilares sobre los que se construyó la serie y uno de los mensajes más profundos que pretende dejar.

Las hermanas Wachowski, reconocidas cineastas al frente de éxitos como Matrix, hace algunos años cambiaron su género. Todo apunta a que, además de mantener tintes de ciencia ficción y de acción característico de sus filmes, esta vez, en su incursión en la televisión, decidieron desde su experiencia, hablar de la tolerancia y la empatía hacia quienes son considerados “diferentes”, ya sea porque su orientación sexual, su género, su religión o forma de pensar no son las hegemónicas o las aceptadas socialmente. 

Todas las historias de los protagonistas fueron importantes y dejaron un mensaje. Pero la más importante, o por lo menos quienes más cerca estuvieron de representar la vivencia de las creadoras de la serie, fueron Nomi, el personaje trans de la serie y Lito, un actor de películas románticas que tuvo miedo de contarle a la prensa que era gay, por miedo a perder su trabajo. 

A lo largo de las temporadas, Lito no sólo lucha contra los prejuicios de los demás, sino con los propios, mientras que Nomi, con esos temores ya superados, aún carga con el peso de que sus padres no aceptan su identidad y la siguen llamando “Michael” (su nombre anterior) hasta que logran despojarse de sus pensamientos cerrados.

Sin embargo, aunque el discurso de la serie intente transmitir un mensaje de aceptación e inclusión a la diversidad, una de las cosas que se le podría cuestionar a Sense8 es: ¿Qué idea de diversidad manejan, cuando todos los personajes encajan con el canon de belleza televisivo y están representados a partir de su privilegio de clase?

De todas formas, la cuestión de la representación es un debate aparte. Por lo pronto, que existan ficciones que tengan como valores centrales la empatía, el amor y la unión, ya es un motivo de celebración. 

En este caso Whispers, el sensate que persigue a los protagonistas e intenta eliminarlos para que no utilicen sus dones, de alguna manera encarna a esa parte de la sociedad que aún no acepta al que es distinto a uno, o simplemente al que no es como uno espera que sea. Por el contrario, esos dones que permitieron a los protagonistas sentir lo que el otro siente a pesar de no conocerse, de vivir al otro lado del mundo y tener diferentes culturas, en lugar de ser peligroso, generó lazos aún más fuertes que se convirtieron en la máxima expresión de empatía.

Los mejores regalos para los fans llegaron al final: con clips en cámara lenta y los recuerdos de cómo comenzaron las historias de amor, la despedida fue emocionante y, al estilo Sense8, muy pasional. De esta manera, levantando la bandera de la comunidad LGBT y demostrando que el amor tiene mil formas, las hermanas Wachowski, quienes se dieron el gusto de aparecer en las escenas finales, lograron un producto cuya intención fue representar un mundo donde exista la tolerancia, el respeto y el amor, con la esperanza de que la ficción traspase sus propias fronteras.

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