Consentimiento en las juventudes: no es no

Gabriela Krause
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Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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Mandato popular: cuando una mujer dice que no, en realidad está queriendo decir que sí. Al menos, eso le enseñan a los jóvenes sus superiores, y se vende en productos cinematográficos, televisivos y publicitarios. Pero la realidad es que cuando una mujer dice que no, lo único que quiere decir, en realidad, es no. ¿Cómo desenredamos siglos de enseñanza machista para que las nuevas juventudes se adapten a los nuevos tiempos?

Según Latfem, “La mayoría de los jóvenes cree que cuando una mujer dice no quiere decir sí. El dato es aportado por “Rompiendo moldes”, el informe sobre violencias hacia mujeres presentado por Oxfam en base a una investigación realizada en 8 países de Latinoamerica y El Caribe. El informe parte de una cifra desesperante: 5 mujeres mueren por día por ser mujeres, en la región.”

Mientras se sigue intentando, desde los sectores detractores del feminismo, imponer que éste es una moda, la realidad nos golpea duro: el patriarcado y el sistema machista en el que vivimos mata mujeres a diario sólo por el hecho de haber nacido mujeres. Ésto, que es un dato incuestionable, no sucede porque un día los varones se levanten un día y decidan asesinar sino por un montón de constructos sociales que vienen desde antes. Uno de ellos, es éste: la incapacidad del hombre para entender que cuando una mujer dice que no, lo único que está diciendo es no.

Cuando el hombre no entiende el no, se crea una cadena de sucesos que llevan, siempre, a la violencia contra la mujer. Si un hombre no entiende el no, ni siquiera entiende como violación el acto de sexo no consentido. Si un hombre no entiende el no, ni siquiera entiende que la mujer diga que no, cuando en otro momento dijo que sí. Y entonces, le pega. Y a veces, la mata.

El amor romántico mata

Según el informe de Rompiendo Moldes, que analiza los comportamientos y creencias que tienen jóvenes de entre 15 a 25 años de 8 países de América Latina y el Caribe en torno a las violencias y las relaciones sexoafectivas, seis de cada diez mujeres y hombres jóvenes creen que las mujeres no salen de las relaciones de pareja violentas porque el hombre amenaza con matarlas, mientras que cinco de cada diez creen que las mujeres consideran que la violencia que sufren es normal.

En las relaciones vividas en la juventud, los comportamientos tóxicos son moneda corriente. Son las juventudes quienes más maman de este sistema sin empezar todavía a desentrañarlo, y nos encontramos con muchísimos casos donde las mujeres no saben, no pueden o no quieren decir que no por miedo. Es muy normal ésto, por ejemplo, en el sexo en pareja: las mujeres entendemos ya muy tarde que si no queremos tener relaciones y las tenemos por obligación con nuestra pareja estable, estamos accediendo, en silencio, a ser violadas. Los hombres, al parecer, no se enteran.

Con la ola de destapes de abusos y escraches masivos, se pudo ver muchas mujeres jóvenes plantarse y por primera vez decir: yo también fui abusada. Estamos hablando de menores de edad, de pibas que entienden lo que nosotras no entendíamos cuando éramos chicas pero también padecíamos. 

¿Quién dice basta?

“La normalización de la violencia llega a tal punto que el 86% de las y los jóvenes no intervendría si un amigo le pega a su novia; es más, el 25% considera que sus amistades no intervendrían si la agresión ocurre en un espacio público, como puede ser la calle, el parque o las discotecas”, asegura Rompiendo Moldes.

Tampoco las mujeres se animan a decir basta frente a estas violencias, a veces por miedo, por vergüenza, o por costumbre. Costumbre, es decir, miedo al cambio: las mujeres, desde pequeñas, aprenden que el consentimiento es algo extraño. Digamos, que en realidad, estamos acostumbradas a decir que sí. Porque los grandes tienen la razón, primero, después porque el hombre la tiene. Y cuando decimos que no, le enseñan a los jóvenes, es un no histérico. Frente a las violencias, pasa lo mismo.

“Hay un dato positivo”, expresó Belén Sobrino, directora del informe, “el 67% de lxs jóvenes consideran la violencia contra mujeres y niñas como un problema grave”. Esta concientización podría responder a la buena recepción de las campañas llevadas adelante por el movimiento feminista a escala mundial.

Por todo esto es importante seguir llevando a cabo campañas de concientización, abogar por una educación sexual que no sólo enseñe a cuidarse y preservarse de enfermedades y embarazos sino a evitar relaciones sexoafectivas que reproduzcan estos estereotipos. Es verdad que juntas y organizadas somos poderosas. Pero juntas, organizadas y bien informadas somos imparables.

Objetualización de la mujer

En las redes sociales, se puso de moda, de parte de los hombres, “mostrar” a “su chica” y alardear de ella. Las chicas lo llaman “presumir” y piden, de diversas formas, que sus parejas lo hagan. Esto no es más que otra cosificación de la mujer que sólo lleva al mismo puerto de siempre: en la pareja, la mujer es objeto de, cosa de, algo del otro, desde antes de tener verdadera noción de cómo se constituye una relación.

Nosotres debemos decir basta

Para que esto termine, es importante implementar la ESI en todas las instancias de la educación escolar, y también en las casas, para que las mujeres, desde niñas, no sólo aprendan a cuidarse, sino a relacionarse de forma sana en sus vínculos sexoafectivos dejando de idealizar un amor romántico que, por lo demás, sabemos que mata, violenta y somete a millones de mujeres a diario. 

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