Marcha Nacional por la Educación: La Universidad Pública se defiende en la calle.

Daniel Adrian Lico

Daniel Adrian Lico

Redactor at Corriendo La Voz
Periodista. Estudiante de Comunicación Social en UNLaM. Toda la vida tiene música. Messista e hincha de la Selección. Todo es política.
Daniel Adrian Lico

La educación se encuentra en un estado crítico. A nivel nacional se comenzaron a masificar las manifestaciones y marchas mientras el Gobierno continúa minimizando la situación. En Corriendo La Voz nos hicimos presentes en la Marcha Nacional por la Educación, revivila en esta crónica y postales.

Esta crónica no empiezo a escribirla ahora, ya hace 5 años que la estoy redactando, cuando en 2013 por primera vez pise el suelo de la Universidad Nacional de La Matanza. Por esos años no pensaba -con la ingenuidad de un pibe de 18 años- que la educación pública podría ser avasallada como lo esta siendo en nuestro tiempo. Desde aquel día defiendo en el aula la posibilidad que brindan para que toda persona pueda tener el derecho a estudiar, ayer, nos tocaba hacerlo en la calle, con cientos de miles de estudiantes, profesores, profesoras y no docentes. Y no dudamos, seguiremos sin dudar, seguiremos en la lucha por la busca de mantener lo que es nuestro: la educación pública, laica y de calidad.

El jueves fue un día gris. No solo por el clima – que en los últimos tiempos parece estar mas del lado del gobierno que del nuestro – si no que, también, por el descontento social relacionado con las políticas neoliberales de la actual gestión; que llevan a poner en real peligro a la educación publica de nuestro país. Sumado a esto, la economía no ayuda, y una nueva corrida monetaria, generó más malestar en los sectores populares, que en la calle refuerzan sus reclamos por un verdadero cambio de rumbo.

Llegué alrededor de las 18 a Congreso, la lluvia y el viento eran compañía fuerte por esas horas. Miles de personas estaban desde más temprano acompañando sin dudar la causa. No hay clima que frene a esta juventud, no pudo el 8 de agosto, ni tampoco pudo el jueves. Por primera vez, me toco marchar con mi hermano de 19 años que está haciendo sus primeros pasos en la facultad, mientras que yo ya me acerco al final de la carrera. Sin embargo, había algo que a ambos nos salió de adentro, la necesidad absoluta de estar esa tarde ahí, juntos, resguardando nuestro futuro.

Arrancamos a caminar para llegar hasta la plaza, rodeado de banderas, de pibas, de pibes, de hombres y mujeres mayores, todas y todos comprometidos con la causa, con la cara preocupada pero también sabiendo que estaban en el lugar que correspondía. Había que estar ahí, el pueblo lo entendió. Las manifestaciones son la herramienta más poderosa que tenemos contra un gobierno que quiere ir por todas las conquistas sociales. Luego, miraba al Congreso, y recordaba que ahí mismo decían que no se tenían que politizar las cuestiones sociales. Nosotros estábamos ahí afuera, con paraguas al viento, haciendo lo que justamente ellos no hacen: política.

La caminata se me hizo amena, sentía la tristeza de la situación, pero a la vez se me dibujaba una sonrisa al ver la gente, al ver a la juventud, poder cerrarles la boca a todos aquellos que nos quisieron convencer de que la juventud estaba perdida. Hoy podemos salir a decirles, que ellos están perdidos, que nosotros estamos cada día mas enfocados en nuestros derechos y en cómo defenderlos. Que no nos van a pasar por arriba, que se equivocaron y que su idea de alejarnos de la lucha, no resulto, estamos acá y somos cientos de miles.

Recordé también todas las experiencias, donde los y las profesoras que me han tocado conocer, me comentaban que la universidad publica era un logro de este país y que siempre había que estar dispuesto a defenderla. Todo tomó sentido el jueves a la tarde.

En la marcha había un claro culpable: Mauricio Macri. A él y a su gabinete fueron dirigidas las canciones de protesta de todos los grupos de personas que se encontraban presentes. Por supuesto no falto el hit del verano (hasta se vendían pañuelos negros con las siglas MMLPQTP).

Siempre es bueno remarcar, para seguír desmitificando que las manifestaciones son violentas, que todo transcurrió con mucha tranquilidad, que no hubo disturbios y que todas y todos nos ayudamos mutuamente en que todo fuera de la mejor manera posible, aunque el frío y la llovizna, se esforzaran en complicarla. Fuimos a reclamar por nuestros derechos, nada mas y nada menos, para hacerle frente a este gobierno en un escenario en el que pierde siempre.

La noche fue cayendo, pero ahí estábamos firmes, algunos caminando, otros refugiados debajo de los edificios, tapándose del frío con los pañuelos por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, o con el ya popular naranja que aspira a la separación del Estado y la Iglesia. Había un fuerte convencimiento a la hora de marchar. No podíamos dar un paso atrás, y la educación publica quedo perfectamente representada.

Fue conmovedor llegar hasta el escenario de Plaza de Mayo, poder escuchar el discurso de cierre de los y de las representantes de los docentes en lucha. Mirar para atrás, y ver a cada uno y una que se hizo presente, aplaudiendo, gritando, apoyando y buscando mejorar con su acción la realidad que estamos viviendo.

Fue un día histórico, con sentimientos encontrados, como lo hablaba con una amiga que me encontré en la movilización. Me dijo, emocionada: “que linda movida, que lastima este momento de mierda que estamos viviendo”, nos abrazamos y nos prometimos seguir hasta que esto no mejore. Porque no nos olvidamos que quieren recortar el presupuesto en educación pública, que se quiere recortar el presupuesto en ciencia y en investigación, que desde noviembre no hay aumentos a los docentes después del mísero cinco por ciento que les dieron. Tampoco nos olvidamos que las propuestas del gobierno parecen una tomada de pelo. Acá no aflojamos, y el jueves lo dejamos bien en claro.

Nos volvimos con mi hermano en el subte, cansados, con los pies mojados, tapándonos para que el invierno no haga de las suyas. Despedí a mi compañera de trabajo que se nos unió en toda la marcha, se notaba que había sido un día largo, pero que estuvimos en lugar que nos demandaba. No nos importaba llegar tarde, dormir poco, solo queríamos aportar y devolverle a la universidad todo lo que nos dio.

Apostar a la educación, es la verdadera inversión para llegar al progreso. En las universidades el crecimiento no es invisible, es fáctico, y es palpable todos los días. Quedo claro: el pueblo argentino defiende la universidad pública.

Fotos: Laura Reyes, Nicolás Avelluto, Nahuel Cucharello, Manuel Rodriguez Velo, Edgardo Moreno y Agus Luna Castro.

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