El arte de cultivar la canción: Salvapantallas en Rosario

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Leonela Esteve Broun

Leonela Esteve Broun

Redactora at Corriendo La Voz
Estudiante de Letras. Feminista. Melómana. Tengo una frase de Friends para todo.
Leonela Esteve Broun

Luego de agotar su función de mayo, el dúo Salvapantallas regresó a la ciudad de Rosario para reencontrarse con su público. Entre sonrisas, melodías y armonías vocales, los cordobeses le pusieron color a la velada. En esta crónica te invitamos a revivir la magia del show.

La fila para entrar era larga. La noche del sábado comenzaba a acercarse a una de las más frías en lo que va del otoño, pero eso no impidió que la gente, en su mayoría jóvenes y adolescentes, se acercaran a McNamara para escuchar un poco de música.

Alrededor de las once, la música ambiental se cortó de golpe y en el escenario en penumbras apareció SalvapantallasEl dúo cordobés, formado por Zoe Gatusso y Santiago Celli en 2016 y cuyo salto a la fama se dio partir de sus covers en YouTube, le hizo honor al objetivo declarado en su página oficial de “reivindicar la canción en español”. Regresaron a Rosario para presentar su repertorio en clave acústica.

Ella vestida de rojo, y él con su pelo platinado, inauguraron la noche con su nuevo single Si me voy, que fue coreada por un público fervoroso, como sucedería a la largo del show. Cuando hablen del amor/ Muéstrales una canción” cantaba Zoe, mientras miraba con ojos brillantes a toda la gente que cantaba. Efectivamente, amor y música se encontraron durante todo el show y especialmente en el siguiente tema: “Aguante Rosario y ahora cantemos muy fuerte”, dijo Santiago antes de sumergirse en Loco de Los Auténticos Decadentes

Entre sus clásicos covers, Salvapantallas se animó a mostrar canciones propias que anticipan el disco que saldrá este año. Presentaron la bellísima Fuimos, que entre luces azules y el ida y vuelta entre las guitarras nos habló, como dijo Zoe, “de un desencuentro, o sea, de un desamor”: un vals cargado de emoción que nos invitaba a bailar con los ojos cerrados mientras nos secábamos una lágrima. Le siguió Esperá, canción que Santiago le dedicó a su público a modo de disculpa por haberlos hecho esperar para entrar, debido a problemas técnicos inesperados.

La intimidad colectiva del show se instaló cuando los músicos nos regalaron sus versiones de Me haces bien de Jorge Drexler y del clásico inoxidable Muchacha ojos de papel de Luis Alberto Spinetta. La dulzura irresistible de la voz de Zoe junto a la destreza musical de Santiago generaron un clima especial, casi de serenata, que provocó que se multiplicaran entre el público las demostraciones de cariño. Un abrazo, un beso, una sonrisa compartida mientras de fondo Salvapantallas nos decía “que el corazón no miente”.

Pero el momento más mágico de la noche llegó de la mano de dos canciones de la autoría de Fito Páez. Cuando Zoe y Santiago cantaron, en suelo rosarino, 11 y 6 y Fue amor, algo vibraba en el aire. Los arreglos, las armonías vocales y el coro del público lograron la combinación perfecta para sacudirnos a todos el frío invernal y reconfortar cada célula de nuestro cuerpo con la seguridad de que esos dos músicos podían “más que el amor”.

Antes de tocar los dos temas finales, Santiago prometió, entre agradecimientos y sonrisas, que volverían pronto con su nuevo material y que iban a “ser millones”. Acto seguido, nos regalaron su hermosa canción Vueltas que, por supuesto, fue cantada a puro pulmón por el público. Cuando se acercaron al borde el escenario para saludar, el barullo del público fue rabioso y rápidamente el grito de “otra, otra” se esparció de boca en boca. Sin hacerse rogar, nos deleitaron con un bis espectacular: una versión bien lo fi y cargada de dulzura, al estilo Salvapantallas, de Billie Jean de Michael Jackson. Luego de colgar sus instrumentos, el dúo volvió a despedirse, con la sonrisa siempre presente. No alcanzaban las manos para agradecerles que, entre tanto ruido y tanto frío, nos hubieran dado una noche de asilo.

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