Gioconda Belli, tres poemas para adentrarnos en su obra

Vanesa Spaccavento
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Vanesa Spaccavento

Directora at Corriendo La Voz
Melómana y Gramsciana. Bruja feminista. Ansiosa y verborrágica. Boca Juniors, Messi y Rock. [Memoria, Verdad y Justicia]
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Gioconda Belli nació el 9 de diciembre de 1948 en Nicaragua. Su obra tiene un fuerte compromiso con el feminismo y los Derechos Humanos. Bueno, a esta altura puede que suene redundante porque feminismo es sinónimo de igualdad y la igualdad es algo inherente a los Derechos Humanos pero, como aún nos queda un largo camino que transitar en materia de género, resulta útil mencionarlo. En esta nota, te invitamos a conocer una suerte de ´muestra gratis´ de su gran obra. ¡Que viva la poesía que brota desde el mas puro deseo de igualdad para todos y todas!

Tal como señala el sitio Cultura Colectiva, desde su narrativa, Gioconda rescata el valor de la feminidad, promulga la libertad de la mujer, reivindica el cuerpo, la sexualidad, el amor, el deseo, el erotismo, deconstruye el ideal y las expectativas de femineidad que han sido construidas e impuestas sobre las otras, pero también sobre sí misma, y afirma que su escritura le ha permitido “compartir con mis congéneres las vicisitudes y las risas que pasan en el proceso de aprender a conducir mi vida, no de acuerdo a lo que era permitido para mi sexo, sino a lo que yo quería como persona”.

La mujer, la escritora y la poeta, visibiliza a la mujer que ha sido explotada, victimizada, violada, violentada, cosificada, despreciada; pero también a la mujer trabajadora, la madre, la mujer joven, la mujer adulta, la mujer sexual, la mujer rebelde, la mujer transgresora, la mujer que sueña, la mujer que crea, la mujer que lucha.

Cuando era joven, sus amigos íntimos la llamaban ´la Maga´, por la protagonista de Rayuela, libro escrito por su ídolo literario Julio Cortazar.

En ese tiempo descubrí a Julio Cortazar con Rayuela que fue uno de los libros que me impactó profundamente en esa época, yo quería ser La Maga, yo quería tener los libros, porque La Maga tenía los libros en el bidé de su cuarto, y siempre hablaba de que le faltaban libros que leer, y decía “Libros menos” porque su novio Horacio Riveira era el que siempre se leía un libro más, y ella decía “tengo un libro menos que leer” y la Maga era un personaje extraordinario, entonces yo me leí ese libro de Cortazar de atrás para adelante, de adelante para atrás, y lo tenía como libro de cabecera, y fue una de las influencias más importantes para esa época de mi vida

Revelaciones de Belli

“Menstruación”

 

Tengo

la “enfermedad”

de las mujeres.

Mis hormonas

están alborotadas,

me siento parte

de la naturaleza.

Todos los meses

esta comunión

del alma

y el cuerpo;

este sentirse objeto

de leyes naturales

fuera de control;

el cerebro recogido

volviéndose vientre.

Reglas del juego para los hombres que quieren amar a mujeres

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero—
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

 

“Consejos para la mujer fuerte”

 

Si eres una mujer fuerte

protégete de las alimañas que querrán

almorzar tu corazón.

Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:

se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.

Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos

hasta lo más profundo del magma de tu esencia

no para alumbrarse con tu fuego

sino para apagar la pasión

la erudición de tus fantasías.

 Si eres una mujer fuerte

tienes que saber que el aire que te nutre

acarrea también parásitos, moscardones,

menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre

y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca

a negarte la palabra, a esconder quién eres,

lo que te obligue a ablandarte

y te prometa un reino terrestre a cambio

de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte

prepárate para la batalla:

aprende a estar sola

a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo

a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta

a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto

Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo

rodéalo de pozos profundos

pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades

que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres

que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación

una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte

protégete con palabras y árboles

e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético

hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados

y el óxido mortal de todos los naufragios.

Ampara, pero ampárate primero

Guarda las distancias

Constrúyete. Cuídate

Atesora tu poder

Defiéndelo

Hazlo por ti

Te lo pido en nombre de todas nosotras.

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