Hasta a la ciencia desafiaba

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Por Candela Cafiso
Breve eternidad

Hasta a la ciencia desafiaba. Ni causa ni cura. Nadie podía descifrar la enfermedad que portaba aquella mujer. Moría todos los días. Un lunes a la mañana, un miércoles por la tarde, un viernes por la madrugada. Cuando nació, murió a los pocos días. Cuando la vistieron de color rosa y al año le regalaron las muñecas, la cocinita, el set de limpieza y el disfraz de princesa. Cuando quiso jugar a la pelota con sus amigos y se lo negaron. Cuando se peleó con una amiga por un chico -porque le dijeron que le tenian que gustar los chicos- y pensó que era su enemiga. Cuando fue a comprar ropa, y terminó llorando. Murió en la adolescencia, cuando conoció a su primer novio y quiso ponerse una pollera para salir y él dijo no y ella hizo caso. Cuando él le controlaba el celular y las redes sociales. Cuando discutieron y él la empujó y le pegó y la amenazó con que si lo dejaba, se suicidaba. Cuando tuvo que coger y no tenía ganas. Murió cuando no gozó del derecho a la noche y a la diversión porque empezó a tener miedo. Cuando le gritaron guasadas en la calle. Cuando la apoyaron en el subte y un viejo baboso la miro en el colectivo. Murió, también, cuando su amiga murió por practicarse un aborto clandestino. Cuando prendió la tele y se enteró que habían matado a otra, y los cara de piedra ahí sentados decían que provocó, que se lo buscó, y ahí, murieron otra vez las dos. Cuando los medios crearon a las malas víctimas. Y cuando hablaban de crimen pasional. Cuando liberaron a otro femicida. Cuando bajaron el presupuesto en violencia de género. Cuando ante la denuncia se te cagan de risa. Cuando la policía está metida en las redes de trata. Y este cuento podría ser infinito. Pero la torta se dió vuelta, y un día encontró las herramientas, o ellas la encontraron a ella. Y ahí, agarrate. Salió a la calle y eran muchas de la mano, y moría la muerte cada vez que se daba cuenta que no estaban solas y estaban juntas. Y la mujer había resucitado, mientras un día de sol, todas festejaban el velorio del patriarcado.

 
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