#Cronica LA DELIO VALDEZ: YO ME LLAMO CUMBIA

Iván Isolani

Iván Isolani

Redactor at Corriendo La Voz
Redondito y de Ricota. Callejero porque, negra es mi alma, negro es mi corazón. Caí en la escuela pública y también en la universidad. Comunicación en FSOC. Tecnólogo de y por Black Mirror. Hincha de Foucault, Bourdieu y Byung-Chul Han. En deconstrucción permanente.
Iván Isolani

Latest posts by Iván Isolani (see all)

El sonido de La Delio hermanó los cuerpos en el Teatro Vorterix. Los despojó de cualquier diferencia social o material para fundirlos en un constante movimiento y meterlos de lleno en una de esas noches de cumbiamba. Desde que el acorde inicial de Negra, Ron y Velas, los distintos engranajes de la rueda del cumbión sonaron a la perfección para mostrarle a la gente cómo aplacar sus placeres: bailando cumbia se amanece.

La Orquesta de Cumbia Delio Valdez presentaba su nuevo disco “Sonido Subtropical” y el cumbiamberx se va a parrandear. Cercano a las raíces latinoamericanas y menos apegado al condimento nacional que podemos ver predominando en los programas televisivos. Por empezar, no hay una base de batería eléctrica, cosa que agudiza el sonido que motoriza cualquiera de las sonoras y orquestas del género: la percusión que aporta la tríada timbales-güiro-bongó/tambor alegre. No tiene el acordeón que en nuestro país explora Luis Ornelas, pero lo reemplaza con secciones de vientos que, cuando no dejan los pulmones, bailan y son poseídos por el poder del ritmo de esta orquesta cooperativa.


Tras la partida de La Negra Sarabia, se decidió reforzar la exploración de sonidos y abrirle las puertas a diferentes cantorxs para adornar y condimentar a la orquesta. Es así que, cuando le tocó salir a escena a Ivonne Guzmán, su voz calza perfecto con esa serie histórica de cantadoras que potencian aún más lo cantado. Lo mismo con el Black Rodríguez Méndez, avivado por los aplausos mientras se comenzaba apreciar su sonrisa debajo de los anteojos oscuros, que más que cantar, cuenta. Con su traje blanco impecable, con un colgante hecho de flores y un ramo de flores en la mano derecha que luego ofrendaría al centro del escenario. A ambos, así como cuando les tocó cantar al guitarrista Manuel Cibrian o al timbalero Pedro Rodríguez, el resultado es el mismo: se les llena la voz y el cuerpo entero de historias. “La noche no va a alcanzar / por eso canto esta canción”.


Uno encuentra en estas cumbias, en los vallenatos o en cualquier otro ritmo de la zona del norte de América del Sur y que se extiende hasta la comarca lagunera, en el norte México, historias, vivencias, sentires de los distintos pueblos. Amaneceres surcados al son de una cumbiamba, con la cervecita, ron o el aguardiente calentando los picos y encendiendo los cuerpos. Los sonidos que influencian a La Orquesta de Cumbia Delio Valdez, en muchos casos con más de 50 años macerando y esperando a ser oídos y puestos en diálogo con ritmos locales y las inquietudes de quienes los exploran, dan como resultado una reivindicación absoluta del Siglo XXI de su majestad, la cumbia.

Fotogaleria: Belu Gonzalez

Comenta

Print Friendly, PDF & Email