Sáb. Dic 7th, 2019

Violencia de Género

Tres años sin vos, te seguimos luchando #LucíaSomosTodas

En las puertas de los Tribunales de La Plata se reunieron familiares, amigues y organizaciones que exigieron justicia por el femicidio de Lucía Pérez, la joven de 16 años que murió el 8 de octubre de 2016 a causa de una brutal violación. Los acusados por su crimen fueron absueltos el 26 de noviembre de 2018, día en que desde las mismas rejas de Tribunales la familia esperaba una resolución más justa del caso.

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Paula Ransenberg: «Helena es una mujer que está rota, pero cuenta su historia con orgullo, es una sobreviviente»

Paula Ransenberg es actriz, directora, autora y docente de teatro. Protagoniza Juicio a una zorra, del dramaturgo y director español Miguel del Arco. Dirigida por Corina Fiorillo, la obra trae al presente la pregunta por la historia, el paso del tiempo y la memoria a través de la figura de Helena de Troya. Decadente pero no vencida, encarnada como una vedette contemporánea, el personaje interpela al público y pregunta “¿quién escribe la historia?” Este y otros interrogantes se abren en esta conversación que mantuvo Corriendo la voz con la mujer que hoy encarna el mito desde la escena porteña.

Paula Ransenberg en escena / Ph Francisco Castro Pizzo

¿Cómo te llegó la propuesta?

Paula Ransenberg: Yo ya había trabajado con Corina en otra obra. Después ella estuvo en España y tomó contacto con este texto de Miguel Del Arco. Le gustó mucho este material y nuestra asistente de dirección, María Oteyza, que había visto otra puesta de esta obra.

¿La que actúa Carmen Machi?

PR: ¡Claro!, de hecho, él la escribió para ella. Carmen hizo unas funciones acá, muy poquitas, de gira, también en Montevideo. Siempre que puede la vuelve a hacer porque es una obra que le gusta mucho, es un obrón. Yo no vi esa puesta cuando estuvo acá ni la conozco, pero sé que también es muy diferente a lo que estamos haciendo.

Entonces, volvamos a Corina en España…

PR: …sí, eso, bueno, María le dijo a Corina leé esto porque te va a volar la cabeza y ahí la leyó. Le encantó y me lo propuso. Así vino.

Paula Ransenberg y Corina Fiorillo / Ph Francisco Castro Pizzo

¿Qué pensaste cuando la leíste y viste que se trataba de un unipersonal con el peso de un mito como el de Helena de Troya?

PR: El unipersonal no me asustó porque yo venía haciendo varios unipersonales, este es como el tercero que hago, aunque los otros dos los había escrito yo, eran textos míos. No le tenía miedo al estar sola en escena. Sí me pasó que cuando vi que la historia era sobre Helena de Troya, la mujer más hermosa del mundo, dije ¡¿qué?! Era un montón encarar eso. Leí el texto, me encantó, me empezó a plantear muchas preguntas porque la figura de Helena me quedaba muy lejos. Este mito que uno tiene puesto en la fantasía hollywoodense, como un cuento infantil. La historia de Helena, como la de Eva.

Figura que hacen responsable del desencadenamiento ni más ni menos que de la Guerra de Troya.

PR: ¡Claro! Totalmente. Y es una mujer bella, que como todas las mujeres bellas en la idiosincrasia machista siempre son culpables de algo, objetos de deseo y además culpables. Entonces, empecé a hacerme preguntas sobre ella, sobre su figura de sex symbol y qué otras como ella tenemos más cerca. Me pregunté sobre Marilyn, la Coca Sarli y me fueron llevando, tanto las preguntas como las respuestas y mi propio gusto personal, a vedettes y sobre qué pasa con ellas con el tiempo. Porque, en definitiva, la historia de Helena está condenada por Zeus a la eternidad, al envejecimiento eterno. Entonces, ¿qué pasa con las mujeres que fueron y son objeto de deseo? ¿Cómo eso las transforma a ellas? ¿Qué les pasa a ellas con el paso del tiempo? Y así fue apareciendo una Helena, vedette, decadente. Esta propuesta le encantó a Corina, lo probamos y a partir de eso la escenografía se fue transformando en este caballo de Troya que propuso Gonzalo Córdoba Estevez como un caballo de carroza…

Como de carnaval…

PR: …de carnaval, de carroza mejicana, de la reina de la vendimia. Una mezcla de todo eso…

Del orden de lo popular…

PR: Claro, tiene una cosa muy popular y muy nuestra. Sin toda esa iconografía griega. Para empezar no me remitía nada a mí y, al mismo tiempo, creo que esta Helena tiene mucho humor. Me parecía que era clave porque sino iba a tener una cosa muy dramática y muy baja línea que no me interesaba.  Me parecía que, en este momento tan fuerte para nosotras como mujeres, el humor es indispensable. Helena es una sobreviviente y tiene mucho humor. Entonces, hay algo de ese mundo de vedette que le venía muy bien a la historia y al personaje y empezó a remitir a muchas cosas nuestras.

También es una forma de traerla desde un universal y ponerla en territorio más cercano, a nuestro teatro, al grotesco, donde el humor es también una estrategia para canalizar cosas sociales…

PR: Totalmente. Además hay tantas cosas que ya están dichas de otra forma… Para mí hay algo que encontramos con este trabajo que es que Helena tiene un humor que se ríe de sus desgracias, de una vida terrible pero hay algo que desde el humor es muy potente. Me parecía que nuestra Helena tenía que tener algo de eso y lo fuimos trabajando.

Además, hay algo importante sobre que es que está diciendo algo de nuestra contemporaneidad, que no sea la Helena homérica…

PR: Claro, y además, últimamente, que uno escucha tantas historias de violencia intrafamiliares… Helena habla de todo eso, de abuso, de objeto sexual, y eso es algo que tenemos tan cercano, tan de este momento con todo lo que estamos viviendo que era inevitable traerla acá. De acá a la vuelta.

Porque hace sentido a lo que está instalado en las calles, en cualquier mesa, escuela, familia. Desde hace unos años está muy visible la denuncia.

PR: Totalmente, por eso creo que encontramos una cosa muy propia, muy actual y pertinente a todo este hervidero.

Paula Ransenberg / Ph Francisco Castro Pizzo

Por otro lado, a vos te permite trabajar muchos registros como actriz.

PR: ¡Sí! Hay algo que siempre en el juego y el movimiento entre lo dramático y lo cómico a mí me parece muy potente y esta obra tiene mucho de eso. Habla con el público directamente.  En Juicio a una zorra el público viene a ser el tribunal pero ella se lo gana como a un público de cabaret. Lo trata así. Una vez que entra en el humor y la gente ya está entregada a ese juego medio de Moria Casán. Ahí empieza a hablar de lo terrible, que es su historia.

En ese sentido el público se vuelve un público activo, participativo…

PR: ¡Sí, totalmente! De hecho, cuando hicimos la puesta de luces empezamos a poner luz en la platea porque yo necesitaba ver a la gente a los ojos, entonces, no era hablar con un público hipotético que sabemos que está ahí sino que necesitaba cruzarme con la mirada del espectador. Y así quedó el trabajo hermoso de iluminación. Pero sí, tiene que ver con eso, con ese intercambio.

¿Se pone incómoda la gente?

PR: No, para nada. Cuando sucede ese intercambio de verdad, esa comunicación, ahí es hermosa, porque se renueva. Uno va cambiando y en cada función la gente está de una forma, más dispuesta a la complicidad, otra gente más distante. Bueno, todo eso es lindo y va cambiando de función a función, está vivo.

¿Qué te dice a vos Helena después de haber hecho esta obra, quién es hoy para vos?

PR: Yo creo que Helena fue una mujer que amó profundamente y que fue utilizada por el poder que cambió su historia. Y más allá del mito o historia, lo que ella repite toda la obra es ¿quién escribe la historia? Lo que a mí más me enseñó es que todo lo que te dicen, te lo dicen, y uno tiene que conocer de primera mano las cosas, porque todo lo que se cuenta es lo que algunos cuentan. En cualquier orden… Entonces, lo que te quieren hacer creer, ¿quiénes son los buenos? ¿Quiénes los malos? Y sobre todo la mirada, lo más fuerte, que tiene que ver con lo que cuenta la historia pero también con lo que voy aprendiendo de todo lo que está sucediendo, ¿no? Lo más terrible de todo este machismo es el machismo de las mujeres. El machismo que hace que las mujeres nos volvamos en contra de las mujeres. Eso es, me parece, muy terrible, muy fuerte y que a Helena, todo lo que uno dice, lo que pasa es que ella, la puta, por algo habrá sido… todas esas historias donde uno dice: pará, ¿de qué estás hablando? ¿Qué es lo que te metieron en la cabeza sobre la historia de otra mujer? Eso es algo que a mí me pegó mucho de la obra.

Y cómo se refuerzan los estereotipos sobre la puta, la santa y la madre.

PR: Totalmente. Hay algo que está bueno que lo plantea Helena en la obra sobre este tema pero puede llevarse a todo.

Paula Ransenberg / Ph Francisco Castro Pizzo

Claro. En este sentido está bueno pensar sobre eso que decías, que Helena es una sobreviviente y qué pasa cuando una persona que fue víctima cuenta su propia historia, pone su propia voz. Algo se mueve y se desplaza de ese lugar de víctima…

PR: Eso es vital. Salir de ese lugar y tomar la fuerza para pararse y contar. Y eso se hace como se puede, ¿no? Hay algo que a mí me gusta de esta Helena que es que está rota, está rota, y eso está buenísimo también. Porque uno ve las historias de tantas mujeres que fueron objetos sexuales… Hay un documental hermoso de Netflix que a mí me inspiró mucho para trabajar con Helena que se llama Bellas de noche, que habla sobre la actualidad de las divas mejicanas de los ’80. Entonces, la que no pasó por la droga, el alcoholismo y después se evangelizó; la otra vive con mil perros; otras solas. Unas historias de mujeres que quedaron rotas por esa situación, pero están. Son sobrevivientes. Y eso es lo hermoso y es lo que tiene Helena. Está rota pero cuenta su historia con orgullo de estar ahí. Está buenísimo, es una sobreviviente.

Ahí viene la importancia de esa sabiduría cotidiana que es aprender a zurcirse a una misma, y dejar el zurcido bien visible también, no esconderlo… Es algo que en los feminismos vamos aprendiendo y aceptando… El permitirse otras narrativas y abrazar esa posibilidad de sabernos rotas pero zurcidas, solas y con otras.

PR: ¡Eso! ¡Total!

¿Te parece un texto feminista el de la obra o tiene que ver con nuestra mirada sobre el texto?

PR: No lo conozco a Miguel pero creo que sí, que puede ser. Es fuerte también que lo haya escrito un hombre, no lo escribió una mujer. Está buenísimo, tiene una mirada muy sensible, empática con eso. Creo que vino. Sucedió, ¿viste? Como anillo al dedo que la directora sea mujer y la asistente es mujer. Hay algo de eso que hizo como un embudo y hasta Antonela, que hace la prensa, algo de eso que se potenció en el texto. No sé si el autor tiene otros textos en esta línea o no, tal vez se dio acá y se potenció en esto.

¿Es una puesta flexible de llevar a otras salas, salir de gira?

PR: Sí, de hecho la hemos hecho en otro lugar. Es el caballo lo que hay que trasladar y se lleva con un camión y si no está el caballo también puede hacerse.

¿Quedás agotada después de la función?

PR: Quedo re excitada hasta que caigo. Me dura como una hora y después caigo en picada por el cansancio. Pero es muy hermosa hacerla, es una obra que me encanta hacer. Me canso pero me canso bien.

Juicio a una zorra . Viernes y Domingos en Timbre 4. México 3554. CABA. Entradas en venta por Alternativa Teatral


Ficha técnico artística

Dramaturgia: Miguel Del Arco
Actúan: Paula Ransenberg
Diseño de maquillaje: Norbi González Moreno
Diseño de vestuario: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces: Ricardo Sica
Realización de escenografia: tramoyistas
Fotografía: Francisco Castro Pizzo
Asistencia de iluminación: Diego Becker
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Asistencia De Escenas: Matias Marshall
Prensa: Antonela Santecchia
Producción: Maxime SeugéJonathan Zak
Dirección: Corina Fiorillo

#Fotogalería Desmadre: desnaturalizando lo habitual en el C.C. Archibrazo

Desmadre: desnaturalizando lo habitual es una espectacular obra teatral que dejó con la boca abierta a más de uno. Posee una firmeza dramática y a la vez una conexión con lo personal de cada espectador que resulta ser mágica.

La obra se propone hablarnos y expresar una opinión sólida acerca del machismo y la violencia hacia las mujeres en múltiples esferas de la vida: desde la educación que recibimos, hasta la trata de mujeres y niñes con fines de explotación sexual con números  y datos concretos, pasando incluso por la competencia entre mujeres.

Les dejamos aquí un pequeño fragmento del guión de la obra para dejar en el tintero algunas de las cuestiones que se pueden descubrir en ella.

«Les suplicamos expresamente no acepten lo habitual como cosa natural pues, en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consiente, de humanidad deshumanizada nada debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar.»

Podés asistir a la obra los sábados a las 19:30 hs en el Centro Cultural El Archibrazo (Mario Bravo 441, CABA) reservando tus entradas por alternativa teatral. A la gorra.

http://www.alternativateatral.com/obra54190-desmadre-desnaturalizando-lo-habitual

Ficha técnica:

Dirección y realización: Maria Fe Boveri

Actúan: Gisella Misson, Florencia Maluf, Lucia Benitez/Veronica Romero

Diseño de luces: Agustin Clusellas, Ignacio Geli

Ayudante de dirección: Tamara Arce

Composición musical: Gaston Fenolio

Fotografía: Mariano Barrientos

Vestuario: Veronica Casanovas

Sin un Estado presente, no hay #NiUnaMenos

Durante el 2018 se registraron, según el Observatorio de Femicidios de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mulalá), al menos 259 femicidios. Desafortundamente, el nuevo año parece no querer quedarse atrás: van poco más de 20 días del 2019 y el número de femicidios ya asciende a al menos 15. La violencia machista no da tregua y lxs responsables de tomar medidas acordes a la situación que vivimos parecen no escuchar.

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El fútbol en los medios: patriarcal y androcéntrico

Desde tiempos inmemorables, las mujeres son víctimas de los más sutiles micromachismosnaturalizados en la vida cotidiana. Son sometidas a estereotipos y encasilladas en lugares donde, no sólo se las denigra y rebaja, sino que las condena a estar varios escalones por debajo de los hombres.

He aquí uno: el diario español Marca, publicitó en su perfil de Twitter, la entrevista que le realizó a la jugadora argentina Estefanía Banini, actual jugadora del Levante español y de la Selección Argentina, definiéndola como ´la Messi femenina’. Si bien, la capitana de la selección Argentina de fútbol femenino, agradece ser comparada con Lionel Messi, prefiere ser recordada y nombrada por su nombre y propios méritos futbolísticos. Esta, es una clara muestra de que en el que la sociedad española- pero extrapolemos este ejemplo hacia cualquiera- predomina el androcentrismo. El patriarcado es androcéntrico y falocéntrico.

 

Diario Clarín

 

¿Qué es el androcentrismo?

Mercedes Bengoechea (2001) lo define como “el centrarse en el varón, lo que supone la consideración, probablemente, a un nivel inconsciente, donde el varón es el patrón, el modelo, la norma de todo comportamiento humano”.

Toda estructura social está presente en el núcleo de la interacción, bajo la forma de los esquemas de percepción y apreciación inscritos en el cuerpo de los agentes. Estos esquemas se interponen desde el principio entre cualquier agente y su cuerpo, porque las reacciones o las imágenes que su cuerpo suscita en los demás y su percepción personal de esas reacciones están construidas con esos esquemas.

Aunque son sujetas de derecho, la sociedad no está hecha por y para mujeres, sino que las mujeres viven inmersas en una sociedad diseñada por y para hombres. Al ser androcéntrica, se configura a la mujer teniendo como norma las expectativas sociales sobre lo que ‘debe ser’ y termina siendo lo que la sociedad espera de ella. Al anclarse la representación de lo femenino a un referente masculino, no sólo que se oprime más al oprimido y a su historia, también oprimida y silenciada, sino que se naturaliza esa opresión.

Banini, bajo este contexto, no es esperable que sea Estefanía Banini ni sea comparada con alguna futbolista argentina o de otro país, sino que el mandato socializador establece que debe ser “la Messi femenina”. Ahí es dónde hay que dar la batalla, para desmontar esa lógica que establece que las mujeres futbolistas deben tener que ser como los varones futbolistas. No. “Las mujeres deben no ser como”, resalta la periodista Ayelén Pujol.

La violencia patriarcal, no es una anomia ni una disfunción del sistema social, forma parte de él. Es constitutivo. El origen de la violencia contras las mujeres debe buscarse en las estructuras simbólicas y materiales sobre las que se asienta el patriarcado. Y en las definiciones sociales, soporte sobre el que se asienta el imaginario colectivo patriarcal, que se apoya en valores anidados en el espacio simbólico. Es en este espacio donde se gesta la complicidad inconsciente del oprimido con el opresor, que facilita la hegemonía del patriarcado.

El reclamo por la igualdad está llegando a espacios que siempre estuvieron reservados para los hombres. Hoy, la mujer disputa activamente roles que históricamente le fueron negados y que han sido socialmente ‘naturalizados’ como masculinos y donde se construye y reproduce la masculinidad.

En el fútbol, también se va a caer

La mujer ha sido siempre víctima de un discurso patriarcal naturalizado en la sociedad, desde los distintos aparatos ideológicos vierten la ideología dominante. Entre ellos, los medios. Ahora bien, ya tenemos una idea de cómo ha sido la mujer representada históricamente en los diferentes soportes de la cultura de masas. En un reducto por demás masculinizado y misógino como el fútbol, ¿cómo los medios masivos de comunicación, entendidos como mediadores culturales, en la operación de representar a las mujeres futbolistas, contribuyen a mantener prácticas y estereotipos vigentes impuestos por la sociedad patriarcal?

Partamos de una certeza: si bien la realidad existe fuera del lenguaje, ésta está constantemente mediada por y a través de el. El lenguaje, no es sólo el recurso de la praxis humana por excelencia, ya que a través de él logramos satisfacer nuestras necesidades materiales cotidianamente, vinculándonos con los demás. Sino que, además, es nuestra herramienta más importante para comprender el conjunto de elementos culturales que dan cuenta de nuestro mundo social y la posibilidad de transformarlo.

El lenguaje ordena. Clasifica. Perpetúa las relaciones de dominación. Es una construcción histórica y cultural, pero principalmente, una relación de poder. Es a través del lenguaje y del discurso que se ha mantenido la subordinación de la mujer. Por algo decía Foucault que el poder conduce conductas. Es decir, tiene la posibilidad de ampliar o restringir el campo de acción de los otros. Así, afirma que la relación entre hombres y mujeres es una relación de poder, donde el hombre conduce la conducta a la mujer de acuerdo a los parámetros que él establece.

La operación de códigos de uso naturalizados esconde, tras esa transparencia y naturalización, la habilidad para ocultar las prácticas de codificación como efecto ideológico. Es decir, detrás de la no mención de Estefanía Banini y su reducción a ser “la Messi femenina”, hay una solapada intención de escribir, en estos discursos significados, prácticas y usos propios de la cultura dominante, es decir, el patriarcado.

Si los principales propulsores de la palabra siguen replicando un discurso androcéntrico, falocéntrico y patriarcal, seguirá legitimándose las violencias hacia la mujer. Ante esto, es necesario que lxs lectorxs, tengan una visión más crítica acerca de cómo los medios tratan a la figura de la mujer.

Valiéndonos de Stuart Hall, si bien la instancia de producción/codificación de los mensajes mediáticos, no pueden determinar ni garantizar que sus mensajes sean decodificados por las audiencias en la misma dirección en que fueron codificados, sí pueden intentar dirigir esa interpretación a través de un patrón de lecturas preferenciales.

Los medios saturan nuestra cotidianidad. Pierre Bourdieu habla de instituciones con ‘fuerzas históricas de deshistorización”. Aparatos que se encargaron de eternizar las estructuras de dominación a través de mecanismos que se configuran como instancias de una violencia -invisible e invisibilizada-  que excluye, prohíbe o estereotipa a las mujeres. Entonces, decirle a Banini “la Messi femenina” aparece, a priori, como una no violencia, algo que forma parte de un orden natural, ajeno a cualquier voluntad humana y por ende, más allá de lo social. Naturalizada, esta relación oculta que detrás hay una trama de sentidos construida históricamente mediante relaciones de poder, nada naturales, sino históricas y sociales.

La visión androcéntrica hace que veamos como normal estos usos del lenguaje, pero en realidad, lo que hace es mantener las relaciones de poder y de dominación masculina. El lenguaje sigue siendo uno de los principales instrumentos de una violencia simbólica, amortiguada, insensible e insivible para sus propias víctimas. Inmerso en la sociedad, a través de él se reproduce la hegemonía patriarcal.

Así, los medios fomentan una imagen estereotipada, porque los puntos de vista y opiniones de hombres y mujeres se concentran en asuntos y roles tradicionalmente se les han asignado. Es necesario desmontar la lógica patriarcal imperante, como la que vemos en este diario, donde parece que las luchas que están dando las mujeres sólo sirven para conseguir lugares en los espacios construidos por y para hombres, cuando las luchas se da por espacios por y para mujeres. El fútbol, en tanto fenómeno de masas y uno de los reductos donde la desigualdades entre hombres y mujeres es más que evidente, es uno sólo. Cuando la pelota corre en cualquier lugar, da igual que la patee un hombre a una mujer. La diferencia es un acto meramente del dominio cultural.

De lo contrario, seguirá encarnándose en las subjetividades las estructuras dominantes. En palabras de Bourdieu (1994) “el orden social funciona como una inmensa máquina simbólica, que tiende a ratificar la dominación masculina en la que se apoya”. La efectividad del poder está cuando normalizamos nuestras prácticas cotidianas; cuando inconscientemente naturalizamos ciertas acciones, las aceptamos y reproducimos, estamos sometiéndonos a él y al mismo tiempo ejerciendo poder.

Que sea ley: los argumentos jurídicos para el aborto legal

Terminaron las reuniones informativas inaugurales del debate en torno al Aborto legal, seguro y gratuito. A lo largo de dos meses, pudieron oírse cerca de 700 voces que esgrimieron argumentos a favor y en contra de la legalización. En el marco de las últimas jornadas de exposiciones y movilizaciones junto al Congreso de la Nación, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) publicó un documento que rebate aquellos argumentos en contra del aborto legal que se fundaban en el marco jurídico nacional y en los acuerdos internacionales ratificados por la Constitución de nuestro país. Repasaremos a continuación algunos de los puntos claves de la publicación.

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#Cuentalo Yo sí te creo, hermana

«Lo cuento yo porque ella no puede«. Ella tiene un nombre, dos nombres, tres nombres. Ella es todas las que no volvieron a sus casas, sí, que se volvieron emblemas, pero también es esa amiga que no se anima a contar, esa vecina que aún no reconoce el abuso que vive, esa hermana que tiene miedo de decir la verdad, su verdad. #Cuentalo es la voz de todas. Es la marea que viene a cubrirnos para que decir Yo también no duela tanto ni aterre como nada.

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