Laura Palau
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Redactora at Corriendo La Voz
Co-Editora de Cultura y Lado Nerd
Feminista. Fanática de Harry Potter. Amante de los libros, la radio, el cine y las series. Periodista y futura comunicadora.
Contacto: cultura@corriendolavoz.com.ar
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En los últimos años el feminismo cobró mayor visibilidad en los medios de comunicación, pero la desinformación y la irresponsabilidad están tomando ventaja, por lo que muchas veces el tema es tratado sin conocimiento ni perspectiva de género. Cuando una persona pública opina sobre el movimiento en un medio, en base a conceptos desacertados, no hay alguien – en el momento, en el mismo medio – que señale el error. De esta forma, los medios reproducen ideas alejadas del verdadero significado del feminismo, ideas que suelen circular en la sociedad.

Uno de los casos que tuvo mayor repercusión en las redes sociales fue la entrevista a Lali Espósito para una revista. La cantante comentó que era un buen momento para el “girl-power” ya que la mujer está avanzando, sobre todo las latinas, a pesar del machismo en los ritmos urbanos. Sin embargo, cuando le preguntaron cuál era su aporte a ese nuevo poder femenino, la joven actriz afirmó: “No soy feminista, porque sería tan grave como ser machista. Detesto los extremos, las terminologías, la lucha de opiniones por tener razón. Mi aporte es el contagio de actitud, la inspiración desde mi don, ‘el hacer’”.

Que la o el periodista le haya preguntado sobre el “poder femenino” demuestra que la igualdad de género está en la agenda de los medios de comunicación, o eso es lo que buscan aparentar, pero que esa persona no haya intervenido para indicar el uso incorrecto del concepto, manifiesta la carencia de información y perspectiva o el desinterés sobre el asunto.

Feminismo y machismo: no polos opuestos (*)

Economía Feminista señala tres frases que suelen usarse para desacreditar al feminismo y a las personas que se manifiestan como parte del movimiento: “El feminismo es lo mismo que el machismo, pero al revés”; “Ni feminismo ni machismo, igualismo” y “El feminismo hace tan mal a la sociedad como el machismo”. Las tres ideas se acercan a la opinión de la cantante.

Por eso, es necesario señalar qué significa cada término. El machismo es un fenómeno dependiente del sexismo y el androcentrismo, por lo tanto, es una expresión explícita de ambos por medio de actos físicos y verbales. El sexismo es un sistema de creencias, prácticas, actitudes, normas sociales y formas institucionales que conceden privilegios a las personas de un sexo en detrimento de las personas de otro sexo. El androcentrismo es una forma de ver y organizar el mundo y las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino, por lo tanto, se considera (en general de manera tácita) a los varones como sujetos de referencia de toda la humanidad.

Cabe aclarar, que cuando se habla de varones, no se hace referencia a todos, sino a una figura particular como representación del varón hegemónico, que tiene ciertas características (es adulto, blanco, capacitado, propietario, heterosexual), y que solo es una porción de la humanidad. Aquellos que no se adecuen a esas características son constituidos como seres dependientes y/o subordinados.

Por su parte, el feminismo es un movimiento social, político y teórico que lucha contra las injusticias perpetradas contra las personas que quedan por fuera de la figura del varón hegemónico. No se trata de una lucha de opiniones por tener razón. Mientras el machismo coloca a la mujer en un lugar inferior al del hombre, el feminismo no busca invertir la situación y que el hombre quede subordinado a la mujer, sino disolver por completo el sexismo. En otras palabras, ser feminista no es tan grave como ser machista. Al contrario.

El feminismo no es solo de mujeres

Los primeros días de octubre nos encontramos ante una situación similar a la entrevista de Lali, cuando la modelo y conductora Pampita (Carolina Ardohain) habló sobre su situación amorosa en un programa de televisión y contó que le gusta vivir en pareja porque la completa como mujer, pero luego agregó: No soy tan feminista, que puedo sola con todo, me gusta tener un hombre al lado, me hace bien y me potencia. Cuando estoy enamorada todo se me hace fácil”.

¿Nadie en el estudio notó lo que había dicho? Evidentemente alguna persona detrás de cámara sí, porque en seguida la frase apareció en el zócalo. Como si fuera necesario remarcar la idea para algún/a despistado/a del público que no le prestó atención. Mientras tanto, ningún periodista repreguntó o intentó explicar que ser feminista va por otro lado. Nadie. La entrevista siguió su camino, al parecer no hay nada más importante que la noticia del momento.

Unos días después, se publicó otra entrevista a la modelo en un diario. Cuando le preguntaron si se considera feminista, Pampita cometió el mismo error que Lali y contestó: “Ni una cosa ni la otra. Me parece que hay que tener el punto justo. A mí me gusta ser mujer, siempre he sido muy libre de todas mis decisiones, de mi cuerpo y de mis actos, pero también me gusta el rol del hombre como hombre protector. En ese sentido soy una romántica. Pero no me iría ni a un extremo ni al otro. Hay que tener el equilibrio. Me encanta poder mostrar que somos totalmente libres de nuestros cuerpos de gozar sin prejuicios”.

De esa libertad de la que habla, se trata el feminismo. Por otro lado, la idea de que para ser feminista no hay que tener a ningún hombre a tu lado, marca aún más una división entre ambos sexos. Siguiendo esta línea, si querés estar en pareja con un hombre, no podes ser feminista. De ahí también se desprende la frase “las feministas son todas lesbianas”, primero como si la orientación sexual no hegemónica fuera algo malo y segundo, excluyendo al resto, marcando un odio al hombre. Como mencionábamos antes, el feminismo busca eliminar las desigualdades de género, es decir, erradicar los privilegios exclusivos para el “varón hegemónico” que NO engloba a todos los hombres. En fin, busca que todos los seres humanos tengamos los mismos derechos. Por lo tanto, no es un asunto de mujeres. Sin importar el sexo, género ni orientación sexual, el feminismo cobra fuerza cuando lo construimos entre todos y todas. (**)

La responsabilidad de los medios

No es la primera vez que leemos o escuchamos a alguien desacreditar al feminismo por compararlo con el machismo o relacionarlo con el odio al hombre. No obstante, cuando personajes públicos con mucha llegada transmiten estas ideas a través de los medios de comunicación, la gravedad del asunto se intensifica ya que se reproducen conceptos desacertados que ubican al feminismo en un lugar oscuro al que muchos no quieren o no se animan a acceder. Estas ideas que alejan a las personas por asemejar al movimiento con el mismo nivel de desigualdad que impone la sociedad patriarcal, no están ni cerca de formar parte del significado del feminismo, cuyo objetivo es eliminar las desigualdades, la discriminación y la violencia de género.

Algunos usuarios en Twitter no tardaron en reaccionar ante las palabras de Lali y Pampita, en cada situación, la mayoría con comentarios irónicos hacia las famosas, por su ignorancia. Sin embargo, la realidad es que muchas personas aún no conocen mucho sobre el tema. Nadie nace feminista. Todos y todas nos criamos en una sociedad patriarcal, en donde la única herramienta para librarnos de esas ideas que nos preceden es el aprendizaje y la enseñanza.

Que una figura pública hable sin conocimiento sobre un asunto tan importante, es un acto de irresponsabilidad, y es entendible la indignación y el sarcasmo ante estos comentarios ya que lamentablemente estamos acostumbradas/os a lidiar con ellos. Pero la solución no es “atacar” o denigrar a esa persona, cuando nuestro objetivo es que todas y todos aprendan de qué se trata el feminismo, para que el día de mañana puedan considerarse feministas sin prejuicios ni temores. También hay algunos y algunas que son conscientes de estas explicaciones, pero se niegan a aceptarlas y continúan por el lado de la ignorancia.

No obstante, es responsabilidad de los medios y sus comunicadores/as informarnos, para así formar parte de esa enseñanza del feminismo, no solo con el fin de erradicar los conceptos erróneos que suelen englobar al entendimiento del movimiento desde afuera, también para tomar conciencia del machismo que nos rodea y forma parte de nuestras vidas desde que nacemos. Pero si optan por el silencio o el desinterés ante las situaciones mencionadas, no están informando ni actuando con responsabilidad. Todo lo contrario. Al final de cuentas, terminan formando parte de esas construcciones sociales que identifican al feminismo como un movimiento violento en contra del género masculino.

Resulta más fácil cuestionar a las famosas por desconocer sobre el tema, en vez de preguntarnos por qué ambas entrevistas, tanto la de Lali Esposito como la de Pampita, siguieron su camino como si no hubieran dicho algo relevante. Parece más sencillo y rentable que los medios remarquen una idea errónea en un zócalo para generar repercusiones, o que publiquen noticias con títulos que señalan la polémica por las palabras de tal famoso o famosa, en vez de explicar el uso incorrecto de los conceptos y abrir el debate para informar y enseñar.

Por tal motivo, es pertinente la presencia de más comunicadores/as informados/as y con perspectiva de género para romper con la desinformación que circula en los medios de comunicación hegemónicos. A su vez, los medios y las organizaciones feministas no debemos ubicarnos en el lugar del escándalo, ya que podemos enseñar a ser feministas, abrir el intercambio de ideas e incentivar a que más se sumen a la búsqueda de la igualdad de género, que aún es un largo camino por recorrer.

(*) Fuente

Diálogo en torno a la relación entre el machismo, el feminismo y la voluntad de ignorar

(**) Nota relacionada

Preencuentro Regional de Varones Antipatriarcales en Buenos Aires

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