#Entrevista Juan Comas: En vez de informar a la gente, habría que formar a la gente

Nadia Benitez
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Redactora at Corriendo La Voz
Licenciada en Comunicación Social | Periodista | El staff de #CLV me llama "Pepe" | Manija de la música, sobre todo, el rock | Mafaldista.
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La vorágine rutinaria suele ser aplastante. Sin embargo, la paradoja de esta premisa recae en nuestra ignorancia. “El tiempo es tirano”, dicen y es justamente esa falta de tiempo con uno mismo lo que genera el desentendimiento con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Transitamos la vida sin atropellos, creyendo que estamos a salvo en nuestra zona de confort y así zafamos del caos que consumimos a diario inevitablemente.

Pero ese caos existe. Consciente o inconscientemente convivimos con él. Entonces, despertamos cada mañana desayunándonos tragedias y malas noticias: choques múltiples, transportes que no funcionan, reclamos, movilizaciones, calles cortadas, despidos, la educación pública continuamente machacada y postergada, guerras interminables en algún país lejano, pueblos devastados por la furia de la naturaleza y la desidia de sus gobernantes, robos, violencia, violaciones, la búsqueda desesperada de una chica desaparecida, encontrar otra mujer asesinadas en manos de un hombre. Y al fin y al cabo, siempre obtenemos el mismo final, muerte. Otra muerte más. Los días transcurren y se van, y nosotros aquí, como en un espiral, “acorralados en la inercia”.

La coyuntura excede tanto a sus receptores como a los que intentamos instalarla. Difícilmente se nos olvide el nombre de Wanda Taddei cuando en febrero de 2010 fue prendida fuego por su marido, el ex baterista del grupo Callejeros, Eduardo Vázquez. El femicidio” no era una palabra cotidiana y los medios solían tildar los casos aislados de violencia de género como “crimen pasional”. Con esfuerzo, movilizaciones, campañas y, sobre todo, concientización, en pocos años logramos dejar atrás esa jerga erróneamente utilizada.

La lucha de diversos grupos de mujeres cosechó sus frutos. No obstante, aunque la violencia machista intenta ser combatida tanto en Argentina como en el mundo, el fenómeno sigue en crecimiento. Y ya no alcanza con salir a las calles a gritar que nos queremos vivas, no es suficiente vestirnos de negro y parar nuestras actividades remunerativas, no nos sirve escribir las paredes ni hacer panfletos, no nos sentimos seguras educando a nuestros hijos desde pequeños, no funciona hablar y hablar hasta el hartazgo cuando cada 18 horas otra mujer es asesinada.

La inercia colectiva nos intenta llevar, lamentablemente, a aceptar. Aceptar que todos los días maten a una chica, aceptar que los maestros sigan cobrando salarios paupérrimos, aceptar que las fuertes lluvias arrasen con todo y nos dejen sin techo, aceptar que de alguna manera nos la rebuscamos para sobrevivir. “Recalculemos”, diría Juan Comas, el baterista de Las Pastillas del Abuelo. Corriendo La Voz tuvo el agrado de conversar unos minutos con el músico sobre algunas de las circunstancias sociales que nos atraviesan a diario sin darnos la oportunidad de procesarlas adecuadamente.

– CLV: A raíz del caso de Wanda Taddei en febrero de 2010, la problemática de la violencia de género cobró notoriedad en diversos ámbitos, incluyendo el artístico. ¿Cuál es tu mirada sobre la postura del rock frente a este fenómeno en crecimiento?

Juan: No sé si podría hablar sobre la postura del rock pero podría ser un poco general. Yo puntualmente, me baso desde pequeño en la crianza que recibí de mis padres. Mi viejo siempre me enseñó que por más disputa o pelea que hayamos tenido (tengo dos hermanas) nunca les levante la mano. No es por una cuestión feminista o machista,  no se cómo encasillarlo. Directamente siento que el hombre tiene más fuerza que la mujer. Entonces, ella ya está en desventaja. Por más que haya alguna como Venus Williams que nos caga a piñas a todos. A mí, en general, no me gusta la violencia. Ni con un pibe ni con nadie.

Ph: Ayeray Tenaglia
Ph: Ayeray Tenaglia

 – CLV: ¿Cuál es el posicionamiento de Las Pastillas del Abuelo frente a la violencia machista?

Juan: Nosotros, mis amigos de Las Pastillas, somos así: No nos gusta la violencia de ningún tipo. Puedo hablarte también de mis amigos de El Bordo o los chicos de la Condena de Caín;  Somos y sentimos así.

Creo que ahora se puso un poco de moda porque no es que esto pasa ahora, esto ya pasaba. Por suerte, ahora le dan más notoriedad. Antes parecía que a la gente le chupaba un huevo o no se, había otras cosas a las que le daban más prioridad. Ahora andá a saber la calibración del planeta o de todos que ciertas cosas nos llaman más la atención que antes. Es natural, es normal y no estoy quejándome de antes. Sin embargo, está bien que ahora sí se esté tratando y nos estemos dando cuenta de las cosas que pasaron y que pasan. Estamos en un planeta que está bastante oscuro y así como matan mujeres, están tirando bombas en Siria, en muchas partes del mundo y por plata. Entonces, es como que a veces es un poco de impotencia lo que da. Y estamos en un país donde no sobra nada. Todo lo que sobra no está bien repartido; en realidad, sobra un montón y está mal repartido.

– CLV: Desde 2015 el movimiento feminista Ni Una Menos sale a manifestarse a las calles cada 3 de junio y ante cualquier nuevo femicidio que haya trascendido. ¿Qué opinión le atribuis a esta campaña y a sus movilizaciones?

 Juan: Tengo varias opiniones. Porque por un lado, Ni Una Menos Ni Una Más. Porque Ni Una Menos me parece que queda incompleto. Y, al mismo tiempo, tengo amigos que fueron a la marcha y no los dejaron entrar. Había grupos de feministas radicales, por así llamarlo, para mí son radicales porque discriminan a los hombres. Si vas a favor de la mujer, vamos con perros, vamos con gatos, con hombres, mujeres, blancos, negros, rubios, todos. En cambio, había un grupo grande o notorio que son los que más llamaban la atención y terminaron discriminando a los hombres que, en este caso, querían participar de una marcha por la mujer. Me parece que ahí es donde falla porque tendría que ser inclusivo todo. Ojo, hablo de las mujeres radicales, porque me parece buenísimo que salgan a visibilizar lo que pasa. Sin embargo, hay ciertas tonalidades que pienso que están erróneas o mal enfocadas y que tendría que ser inclusivo en vez de separatista. Es como devolver con la misma moneda. Generemos algo que sea constructivo, no separatista y con más quilombo. Hay un montón de grises o tonalidades de colores que estarían para analizar. Lo que terminé viendo por la tele no fue lo lindo de la marcha sino el bardo que se armó. ¿Por qué? La verdad que esta vez para mí la pifiaron aunque puede que sea parte de lo que los medios quieren visibilizar. Tendría que estar mejor encausada la movilización. Esa es la parte que se tendría que modificar. Porque creo que está buenísimo que tomemos conciencia y que cada vez haya más adeptos entre mujeres y hombres, sobre todo, porque eso es educación. Faltan muchas cosas que son necesarias casi cotidianamente. Es necesario enfocar las energías en sumar. Porque si uno salió embroncado a putear o lo que sea, ya el mensaje no se entendió nada. La esencia del mensaje quedó totalmente opacada por la violencia.

-CLV: ¿Cuáles crees que son las medidas que debería tomar el gobierno para minimizar la problemática?

Juan: Estuve averiguando un poco sobre el accionar de los violadores después de lo que le pasó a Micaela García, como que me tocó de cerca. Con respecto a los violadores, lo que averigüé un poco fue que hay que educar. Lo que tiene un violador que el otro día lo escuché de una especialista es que tiene una especie de autoestima baja y una necesidad de dominio más que sexual. Y es como una especie de ajusticiador moral que está exacerbado también y eso creo que es corregible aunque hasta hace una semana y media o dos creía que era una enfermedad irrecuperable. La verdad es que siento que se puede, pero pasa que falta educación. Cuando un tipo va a la cárcel, un violador, lo re cagan violando, lo cagan a palos, y salen peor. Nosotros nos acercamos mucho a los penales. Y me hice varios amigos de chicos que estaban adentro y salieron. Por ahí, algunos volvieron a entrar. Y hablando mucho con ellos entendí que es como una especie de Universidad, como la Harvard de la delincuencia porque salen mas especializados en delinquir. Y a veces los mismos carcelarios son como pares de los presos nada más que están con una pistola en la mano autorizados por la Ley. Y como que estaría bueno que haya educación, falta que el sistema educativo esté renovado. Y aparte no es de ahora, es de hace mucho tiempo. Falta otra cosa, más familia que acompañe también. Pasa que es como el huevo y la gallina. ¿Qué arranca primero? Si tenemos un presidente que aprendió de cierta forma, con toda una gente alrededor que están todos clavados en la política y en lo que dictan las leyes, tienen todos una educación y una serie de valores que a veces me da mucho miedo. Entonces, ¿cómo es? ¿De dónde se empieza? Es muy largo. Y tenemos a los maestros que no están teniendo sueldos como la gente. Cuando somos uno de los pocos países donde hay clases gratuitas, universidades gratuitas. O, al menos, entre comillas, porque al final te termina saliendo un motón la UBA y los colegios públicos, sin embargo, los maestros no ganan como tendrían que ganar, entonces no tienen las ganas de enseñarles a los pibes a poder enterarse de cómo vivir. En vez de informar a la gente, habría que formar a la gente. En vez de hacernos aprender de memoria las fechas de cuándo mataron a los nativos de nuestro país y de cuándo cayeron, nos tendrían que enseñar cómo tomar esa información para nuestra vida. Es una leve diferencia de dos letras: formar e informar.

Hay que enseñar a formar gente y no de informar. Hay tantos aspectos en la vida en los que con una regla de tres simple podríamos aplicarlo a todo si nos formasen, si nos enseñasen cómo vivir. Pero viene de atrás. ¿Cómo formar a los maestros? ¿Cómo los tienen a los maestros? ¿Quiénes son los maestros? ¿Quiénes son los que están a cargo de los maestros? ¿Y cómo están formados ellos? Es muy largo pero no imposible.  

–  CLV: El tema musical “Inercia” hace referencia a la trata de personas. ¿Se podría adjudicar la letra a la violencia de género?

Juan: Totalmente. Cuando salió la posibilidad de hacer el video clip, cada uno tenía una imagen, una historia adentro que era totalmente diferente a la del otro. Cuando vino Octavio Lovisolo (director), trajo la situación, la historia, él fue quien se lo imaginó por ese lado. A mí me dejó re loco. Y nos encantó realmente su visión y su forma de verlo. Estuvimos de acuerdo enseguida y apoyamos la idea, sino no hubiese salido este video.

Ph: Ayeray Tenaglia
Ph: Ayeray Tenaglia

– CLV: ¿Qué mensaje te transmite a vos la canción Inercia?

Juan: A mí me transmite un montón de cosas el tema. Hay una frase que dice acorralado en la inercia”. Es como que nos mantenemos a veces en un espiral para adentro y es sólo oscuridad y estamos dentro de una inercia que no nos damos cuenta, dentro de una vorágine, hasta que logramos salir del modelo y mirar todo desde afuera. Quizás ni nos ponemos a analizar todo lo que pasa a nuestro alrededor. Y hacemos las cosas, y las hacemos, y las hacemos hasta que llegamos a un punto que explotamos. Nos sucede una situación que nos hace sentir muy mal y si lo analizamos nos damos cuenta que no nos hace bien o no es lo que realmente queremos. A mí la canción me vino por ese lado cuando el Bochi (Diego Bozzalla – guitarrista) trajo el tema. Es necesario constantemente estar acá, ahora y no en el futuro o en el pasado. Porque es justamente eso lo que termina por dejarnos en una inercia que no es tan positiva. Está bueno hacer un “recalculando” constante como el gps o, por lo menos, estar observando tranquilos el ahora.

Agradecemos a Juan Comas por el tiempo brindado para charlar con Corriendo La Voz. Compartimos con los lectores el video clip de “Inercia”, porque también consideramos necesario descontracturar la rutina, escapar de la vorágine habitual que se obstina en instalarse.

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