Denunciar la heteronorma y hacer visibles las violencias

Gustavo Escobar

Gustavo Escobar

Redactor at Género
Licenciado en Comunicación Social | Docente | Comunicador Popular | Vegeta | Risas con Tío Grandpa.
Gustavo Escobar

En el día de ayer se realizó la Tercera Marcha Nacional “Basta de Travesticidios y Transfemicidios”, atravesada por la sentencia ejemplificadora en el travesticidio de Amancay DianSacayan.  Desde Corriendo La Voz nos hicimos presentes y mediante esta cobertura fotográfica y crónica podes recorrer lo mejor de la jornada.

La tarde del jueves 28 se fue apagando, dando lugar a la noche y en la zona de Congreso y Plaza de Mayo, una furia colorida, con mucho glamour pero con las banderas de lucha bien altas, irrumpió en esa tarde invernal, abriendo las calles a la Tercera Marcha Nacional “Basta de Travesticidios y Transfemicidios”.

La marcha, que busca hacer visible las violencias que reciben las travestis y trans, surgió desde el empuje de Lohana Berkins ( activista travesti y feminista que  luchó por los derechos de las personas trans y enlazó transversalmente esa lucha con otras como las violencias de género, por la legalización del aborto y contra la prostitución como un trabajo), para que la sociedad entera vea una realidad que muchas veces es ocultada e invisibilizada: las personas travestis y trans sufren la exclusión, la expulsión de sus hogares, la estigmatización por parte de la sociedad y la mayoría de las veces, su único modo de subsistencia es caer en el sistema prostituyente.  

Este es el tercer año que se realiza la marcha y ha adquirido un claro tinte nacional. Desde el escenario, nombraban las noticias de marchas en distintos lugares del país, como por ejemplo Santa Fe, Córdoba, Chaco, Corrientes y en otros puntos de la Provincia de Buenos Aires.  También fueron múltiples las adhesiones de diversos espacios que acompañaron la marcha, que se dirigió desde Plaza de Mayo hasta la esquina de Callao y Rivadavia, dándole sugestivamente la espalda al Congreso Nacional.

Esta marcha se dio en el marco de un hito: hace pocas semanas se logró una condena ejemplificadora y la figura de travesticidio ingresó de lleno a la jurisprudencia argentina. El crimen de Diana Sacayán (donde el autor del hecho Gabriel Marino fue condenado a prisión perpetua)  dejó, dolorosamente porque ella ya no está, un mojón de avanzada. Y no fue un hecho meramente de la justicia sino que, como se dijo en el documento final,  el duelo público que se hizo y el andar exigiendo justicia encontró todo un arco de organizaciones que, junto a la comisión de familiares y compañeres ‘Justicia por Diana Sacayán’, lograron intervenir en la causa judicial y que esferas del Estado, como el INADI y la UFEM se hagan cargo de sus competencias y responsabilidades.  La figura del travesticidio queda inscripta, a partir de esta lucha, en la aplicación del Art. 80 inciso 4 del Código Penal que refiere a los crímenes por odio. Ese veredicto histórico se celebra, pero aún queda mucho por hacer.  En lo que va del año, ya son 46 los transfemicidios y travesticidios.

 

El Estado aún sigue invisibilizando y violentando.

La realidad travesti y trans es cruda, dura y marca a fuego los cuerpos y cuerpas.  El Estado sigue dándole la espalda, o peor aún, las violenta y las estigmatiza.  Desde el escenario, se exigió que la Ley de Educación Sexual Integral respete la diversidad de los cuerpos.  Aunque se plantea una educación sexual integral, ésta sigue respondiendo a patrones binarios y no a la diversidad que refleja la Ley de Identidad de Géneros. Este binarismo excluye y violenta.  Como se manifestó en el documento: el Estado toma partido por el patriarcado cis heterosexual. Y esta opción estatal conlleva ni más ni menos que la muerte temprana de las personas con cuerpos diversos y disidentes. La tasa de expectativa de vida para las personas travestis trans aún sigue siendo de 35 años. Ésto sin contar la realidad carcelaria y la persecución policial que deben soportar por el solo hecho de no responder al binarismo heterosexual y heteronormativo. Son encarceladas, golpeadas, violentadas…y muertas. Esto pasó y sigue sucediendo. El Estado es el máximo responsable y aunque se ha avanzado en ciertos aspectos, el manto oscurantista parece predominar en la toma de decisiones. Al ejemplo de la ley de Educación Sexual Integral se puede sumar el de la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans, que lleva el nombre de su impulsora, Diana Sacayán y que fue aprobada en la Provincia de Buenos Aires pero aún no ha sido reglamentada. Algunos municipios bonaerenses, como Cañuelas y San Martín, han avanzado en esta temática, pero son casos aislados. No prima en los despachos de quienes gobiernan una mirada diversa e inclusiva con perspectiva de géneros.

 

No callar las injusticias, hacer visibles las luchas

La marcha es un momento de denuncia, de desahogo y de furia travesti ante una sociedad que no quiere mirar y que insulta por lo bajo, desde su automóvil o en el mismo transporte público que ve demorado por esa columna de personas llenas de colores, de pintura, de hermosos y fastuosos peinados. Esas columnas que van creciendo en asistentes año a año y que le hacen frente a lo establecido con sus cuerpos diversos, disidentes, disruptivos de la heteronorma patriarcal. Sistema patriarcal que, en épocas de gobernanza neoliberal, parece tener más coraje y más descaro. Fue por eso que, desde el escenario, se denunció a la ministra Patricia Bullrich por la implementación de un protocolo de actuación frente a personas pertenecientes al colectivo TLGBI. Hubo una mención aparte para las políticas que lleva adelante el gobierno, que golpean fuertemente a los sectores más desprotegidos, entre quienes se encuentra también a la población travesti trans.

Para finalizar la marcha, se exigió la reglamentación de la ley de cupo laboral travesti trans en la Provincia de Buenos Aires, la sanción de una Ley Nacional de Cupo Laboral Travesti Trans, la aprobación de la Ley de Aborto Legal, seguro y gratuito, la separación de la Iglesia del Estado, la absolución de Joe Lemonge, Higui y Mariana Gómez y, por último, se nombró a aquellxs compañerxs que ya no están presentes en cuerpo pero cuya lucha aún continúa y cuyos rostros se podían ver en pancartas, banderas, remeras y parches que acompañaron esta marcha. Son épocas de efervescencia popular y las calles de varias ciudades y puntos del país son testigos de esto. Hacia lo diverso e inclusivo vamos yendo y las compañeras travestis tienen su camino hecho y lo reafirmaron en esta jornada. Como lo expresaron antes de comenzar la marcha: “¡Por las que nos arrebataron, por las que estamos y por las que vendrán!”

Fotografías de Nico Avelluto

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