Un año sin Santiago: cobertura colectiva en CABA

Gustavo Escobar

Gustavo Escobar

Redactor at Género
Licenciado en Comunicación Social | Docente | Comunicador Popular | Vegeta | Risas con Tío Grandpa.
Gustavo Escobar

Un año sin Santiago Maldonado. Corriendo La Voz se hizo presente en una nueva movilización en Capital Federal realizando una cobertura colaborativa. Mira las imágenes y crónica en esta nota.

Esos ojos brujos que encandilan el alma

Hace un año Santiago bancaba a sus compañeres mapuches. Ese pueblo olvidado, violentado y expulsado de (y en) sus propias tierras. Ese pueblo masacrado en nombre de la modernidad. Hace un año, con frío y bronca (pero también con alegría), Santiago, bancaba a este pueblo y le hacía el aguante en la ruta. Esa lucha histórica Santiago la vivía y la sentía en carne propia. Por sus ideales, por humanidad, por energía, sentía el deber de estar allí junto a la ruta, junto a esa comunidad originaria y su lucha; y hacer esa lucha también propia. Como tantos, como tantas.

Santiago expuso su vida ante una causa, y no fue la causa sino el Estado opresor y violento quien se lo llevó. Desapareció de la Pu Lof Cushamen el 1 de agosto de 2017, en cercanías del Río Chubut. Fue luego de una descarada y violentísima intervención estatal perpetrada por Gendarmería Nacional. Llovieron acusaciones, mentiras, testimonios por doquier que lo único que hacían era mostrar la violencia de un Estado represor, con un brazo ejecutor que no ha cambiado las mañas, a pesar de llevar más de tres décadas de ¿democracia? ininterrumpida. A Santiago se lo llevó la Gendarmería. Apareció sin vida luego de infructuosas búsquedas que lo único que demostraron fue el accionar conjunto de toda la maquinara estatal para encubrir las fuerzas represivas (que actuó sin orden judicial y avanzó sobre territorio mapuche) y una justicia que, siendo fiel a su historia en la Patagonia, defiende al poderoso y ejecuta al pueblo.

“Santiago Maldonado era anarquista, dibujante, tatuador, alma libre”, así lo definió Sergio, su hermano, en una emotiva carta al finalizar el acto central en Plaza de Mayo.  Por su parte, el Estado demostró su matriz represiva y xenófoba en manos de una Gendarmería que disfruta del ataque al que está indefenso (son múltiples los videos en que se puede ver y escuchar lo que dicen los gendarmes cuando avanzan efectuando disparos ante personas desarmadas y atemorizadas). Santiago, el brujo, ese pibe que creía y sentía la generosidad de la tierra y de sus plantas curativas. Santiago, el que de viaje en viaje fue haciéndose amistades que le llegaron al alma y él a esas amistades. Santiago, ese que nos mira tan calmo desde las banderas, remeras, y desde el fondo escenario que hace crecer una emoción que nos hace temblar el cuerpo y el alma. Santiago es solidaridad, y se pudo ver, palpar, respirar, sentir en Plaza de Mayo.

Que Wanda no acapare tu mente

Si bien la convocatoria estaba pactada para las 17 horas, desde temprano se fueron acercando organizaciones sociales, políticas, diversos colectivos y colectivas culturales, artísticas y de Derechos Humanos, como también muchas personas movilizadas por lo que significa (y resignifica) la figura de Santiago Maldonado, tanto en el hecho en sí de su compromiso e ideales, como también el contexto violento y represivo que viene creciendo desde Diciembre de 2015. La represión viene aumentando desde la desaparición de Santiago; un decreto que saca a la calle (o intenta hacerlo) a las Fuerzas Armadas; la ola creciente de despidos y con una consiguiente represión, hace que este clima social esté cada vez más denso, y la bronca empieza a crecer como una red. Red de solidaridad y lucha.

Acercándonos hacia la plaza, desde la Avenida 9 de Julio, se podía ver a varias personas  la cara de Santiago en remeras, banderas, stencils, caretas, con esa mirada que conmueve y emociona. Esos ojos que anuncian una lucha eterna vinculada a los más desfavorecidos, siempre. Entre abrazos y saludos, sonidos de redoblantes y trompetas, el agitar de banderas daba el marco para que, desde el fondo del escenario (de espaldas a la casa de desgobierno), Santiago nos mirara y en ese instante que dura el mirarse a los ojos, sentirlo más vivo que nunca.

 La locutora Liliana Daunes y la conductora Federica País,  leyeron una proclama dando comienzo al acto. Luego, subieron Las Manos de Filippi para hacer saltar, bailar y gritar las desigualdades del sistema hechas canciones. Entre los clásicos Señor Cobranza y Los Métodos Piqueteros sonó Wanda. El tema del nuevo disco refleja a la perfección el sentido común hiperformateado por los grandes medios de comunicación (y desinformación), donde una noticia trivial y con una alta dosis de espectacularización ocupa horas de pantalla y espacios en diarios y revistas para ocultar lo que verdaderamente sucede y hace sufrir al pueblo: desocupación, tarifazos, represión, hambre, exclusión. Causas por la que Santiago se movilizaba y acompañaba.

Terminado el set de Las Manos, se leyeron las múltiples adhesiones, conformadas por un amplio abanico de organizaciones sociales, políticas, culturales, piqueteras, comunitarias, que apoyaron la jornada y la causa que exige justicia.

No te quedes mirando la muerte con cara de perro viejo

Mientras se acomodaban los instrumentos y los equipos de sonido para que Los Espíritus toquen, se leyeron unos poemas en referencia al ‘lechu’. El brujo, como le decían, dejó una marca que no se va diluir como quisieron.

Conmovía ver a niños y niñas junto a sus mamás, papás y grandes grupos de amigues; compañerismo, solidaridad y sororidad en esa plaza que le gritaba al poder y a las fuerzas de (in)seguridad que Santiago es solidaridad y  no lo van a detener. Como afirmaba un pasacalle de La Poderosa: “No sabían que eras la semilla”.

Cuando la tarde se iba yendo prontamente -como toda tarde de invierno- Los Espíritus le pusieron un poco de psicodelia. Para esa hora, la plaza y sus inmediaciones estaban desbordadas de gente. Eran (eramos) miles, quienes nos acercamos para decir fuertemente “Santiago, Presente…hoy y siempre”.

Finalizado el recital, se pasó a leer más adhesiones para cerrar con un video producido por la familia de Santiago que daba cuenta de todo lo que sucedió. Ahondaba en el entramado político, las complicidades vergonzosas de la casta judicial y los medios de desinformación. Fueron casi diez minutos en donde quedó demostrada la responsabilidad del Estado, de sus funcionarios, y de los cómplices que miran para otro lado para que, como dice un tema de Los Espíritus, la rueda siga girando. Y muchos se queden mirando con cara de perro viejo, otro tema de la banda de La Paternal.

Los Derechos Humanos, o se defienden o se violan

Una vez concluido el video subieron al escenario las y los representantes de todas las organizaciones que llevaron adelante la jornada. Sergio leyó un documento agradeciendo el acompañamiento, describiendo brevemente a su hermano y la lucha que significó para toda la familia el enfrentarse de manera tan desigual a todo el andamiaje de complicidad político, judicial y mediático. Dijeron muchas barbaridades, desde que a Santiago lo vieron en Chile o en otros lugares del país; hasta decir que era una especie de líder sindical de la comunidad mapuche. Cuando apareció su cuerpo (en un lugar que fue rastrillado varias veces antes) una diputada llegó -livianamente- a compararlo con Walt Disney (Elisa Carrió en TN). Todo eso tuvieron (y tienen) que soportar la familia y amiges de Santiago. El sistema es muy eficaz para amasar un pensamiento acrítico que sólo hace repetir frases sin pensar.

Sergio agradeció a cada espacio pero hizo una mención especial a La Poderosa, organización que está donde es más que difícil el hacerse presente. También pidió por una agenda de los Derechos Humanos por arriba de todo sectarismo o división política: “los Derechos Humanos, o se defienden o se violan”.

Finalizando repudió el decreto presidencial que pretende sacar a las calles a las Fuerzas Armadas. Pidió por la memoria de Santiago, y que lo soltemos. Soltar a Santiago para que descanse. Profundamente emocionado pidió Verdad y Justicia por Santiago, por los 30.000 desparecidos y remarcó que “sin la perseverancia, la exigencia y la movilización de los familiares acompañados por el pueblo, ninguna causa puede llegar a la verdad”. Se abrazó junto a su compañera y quienes acompañábamos la jornada, tanto en el escenario como en la plaza y sus inmediaciones, entre lágrimas, con gargantas anudadas de furia y bronca terminamos pidiendo verdad y justicia por Santiago, con el brazo el alto, con los dedos en V, o como sea pero el grito era único y univoco: “Santiago Maldonado, presente…hoy y siempre”

Crónica: Gustavo Escobar 

Fotos: Manu Rodriguez Velo, Nico Avelluto, Laura Reyes y Marcelo Javier Moreno

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