Medios y desapariciones: El recuerdo más oscuro (II)

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Pasadas tres semanas, Santiago Maldonado sigue desaparecido. Entre las declaraciones absurdas de parte de las autoridades y la difusión de noticias falsas en torno a la investigación, la impunidad mediática parece no encontrar límites. La estigmatización al pueblo mapuche no cesa, al igual que el blindaje hacia Gendarmería de parte de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y su jefe de gabinete Pablo Noceti. Paralelamente, el próximo lunes 28 tendrá lugar una movilización contra el gatillo fácil y para el viernes 1 de septiembre el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convoca a movilizarse a Plaza de Mayo por la aparición con vida del joven. Por Ramiro Giganti.

Mientras desde las autoridades las escasas y contradictorias respuestas se reducen a evasivas y acusaciones infundadas hacia las víctimas (en este caso, familiares de Santiago Maldonado o las comunidades mapuche que habitan la Pu Lof en Resistencia en el departamento de Cushamen, en Chubut) una considerable cantidad de noticias falsas, que al poco tiempo son desmentidas, circulan en diversos medios de comunicación y redes sociales.

Nombrar todas las noticias falsas que han circulado solo aportaría confusión a esta nota, como sucede con la investigación. Pero las hubo y de todo tipo. Resulta pertinente señalar que gran parte de los medios hegemónicos se han hecho eco de algunas de ellas sin dar a conocer su procedencia. En algunos casos la intención fue clara: desviar las responsabilidades hacia las victimas. Un ejemplo fueron las acusaciones hacia la familia Maldonado de no querer aportar para la investigación. El pasado 14 de agosto Sergio Maldonado dejó sus muestras de ADN, pero desde el gobierno siguieron acusando a sus familiares de no querer colaborar.

Mientras la ministra de Seguridad Patricia Bullrich insiste en negar la figura de “desaparición forzada”, buscando encubrir a la Gendarmería Nacional y a todo el Gobierno, un giro en la investigación refuta su discurso. Tras el pedido de la familia de Santiago Maldonado, Silvia Ávila, la fiscal de la causa a cargo del juez federal de Esquel Guido Otranto, decidió cambiar la orientación de la investigación de la desaparición de Santiago por la búsqueda por “desaparición forzada”.

Otro caso fue el de la supuesta señal de celular. Circuló información de que se había detectado señal en el celular de Santiago Maldonado un día después de su desaparición. La noticia fue desmentida después de haber sido publicada en varios medios de comunicación. Pero resulta interesante como después de haber sido desmentida la noticia, el pasado jueves 24 de agosto, hubo medios que seguían difundiendo la información desmentida. Uno de los casos ocurrió durante el mediodía en América 24, tras informar sobre el hackeo al sitio web de la Gendarmería, mientras su conductor Fernando Carnota decía “van a caer” hablando de los autores del reclamo por la aparición de Santiago (y no de los responsables de su desaparición). El noticiero insistió con la pista (falsa) sobre la supuesta señal del celular de Santiago. Algo similar había ocurrido semanas atrás cuando “el gran diario argentino” publicó una nota que aseguraba que “todavía no se descartaba la pista de Santiago Maldonado en Entre Ríos”, luego de haberse desmentido más de una pista falsa en esa provincia.

Para repasar la cantidad de noticias falsas y declaraciones de parte de las autoridades acusando injustamente a familiares o personas cercanas a Santiago Maldonado, es pertinente recomendar el seguimiento del sitio webhttp://www.santiagomaldonado.com/, creado por familiares y amigos con la intención de divulgar información confiable, como respuesta a toda la información falsa que ha circulando.

Un triunfo obrero en Metalsa

Así fue como reincorporaron a Nacho y Charly de Metalsa. Sumamos un triunfo para la clase. Felicitaciones compañeros y a seguir peleando y organizándose contra el ajuste y los despidos!

Posted by Silbando Bembas on jueves, 24 de agosto de 2017

El prontuario de Pablo Noceti

El actual jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, quien estuvo presente en la zona donde ocurrió el operativo de represión en el que fue visto por última vez Santiago Maldonado, tiene un pasado que lo vincula directamente con genocidas de la pasada dictadura militar. Desde muy joven ingresó al Poder Judicial mientras estudiaba derecho. Años más tarde decidió ejercer la profesión de manera independiente. En 2001 se incorporó como socio al estudio Alfredo Battaglia y Luis Fernando Velasco, ambos miembros de “Corporación de Abogados Católicos”, que no tuvo reparos en calificar a los delitos de lesa humanidad como “instrumentos de revancha y represalia política”. Alfredo Battaglia había sido camarista durante la dictadura y fue quien defendió a Leopoldo Fortunato Galtieri durante el juicio a las juntas.

Sobre la represión: del silencio al absurdo

Mientras desde muchos medios de comunicación se pide por más fuerzas represivas en las calles en nombre de la “seguridad”, los casos de violencia hacia un mismo sector no cesan. Desde los casos de hostigamiento hacia jóvenes en los barrios hasta el amedrentamiento a sectores de la clase trabajadora.

Un ejemplo, entre muchos, ocurrió en la madrugada del pasado miércoles 23 de agosto en las inmediaciones de la autopartista Metalsa. Tras varios meses de lucha y de incumplimientos de medidas cautelares por parte de la empresa, finalmente Nacho Serrano y Charly Lezcano pudieron volver a su trabajo. Nacho y Charly fueron perseguidos y luego despedidos por la empresa luego de dar una lucha legítima e inclaudicable por los derechos de los trabajadores. Nacho, luego de ser elegido delegado por sus compañeros, fue primero desaforado y luego despedido como uno de los tantos casos de persecución política que se vinieron dando en los últimos años.

El caso de Nacho, como el de Charly, no fueron casos aislados, hubo más de 300 despidos en la empresa y muchos de ellos por persecución gremial, como el de Edgardo Piriz quien también había sido despedido por persecución gremial y reincorporado gracias a la lucha de sus compañeros meses atrás. El dato curioso es que para recibirlos hubo un despliegue de fuerzas de seguridad desproporcionado: 9 celulares, dos carros hidrantes, tres camionetas y dos autos de Gendarmería, y también tres celulares, cuatro autos y dos colectivos de caballería de la Policía Bonaerense. Irónicamente, los compañeros de Nacho y Charly se preguntaron si Santiago Maldonado estaba en la fábrica. Las fuerzas de seguridad que no dan con el paradero de Santiago son utilizadas para amedrentar a trabajadores en un operativo innecesario.

Este es un caso menor al lado de otros más conocidos donde las fuerzas de seguridad pasaron del amedrentamiento a la acción. El reciente desalojo de la planta de Pepsico, da testimonio de ello. Como los casos de AGR, o la brutal represión al paro el pasado 6 de abril, o pocos días después en la carpa docente, entre otros.

En ellos estuvo presente el “absurdo mediático” buscando criminalizar a las víctimas. La noche del 6 de abril el programa “Animales Sueltos”, conducido por Alejandro Fantino desplegó un burdo show mostrando objetos contundentes supuestamente tomados de las calles, para acusar de violentos a los trabajadores reprimidos. Ese programa también remitió a un recuerdo oscuro: el del 26 de junio de 2002, cuando en un programa conducido por Daniel Hadad, su panelista Eduardo Feinmann (quien también fue parte de ese programa de “Animales Sueltos”), hizo las mismas acusaciones a sectores piqueteros. Acusaciones que fueron refutadas con el tiempo: aquel 26 de junio de 2002 Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía en la recordada “masacre de Avellaneda”.

Algo muy similar ocurrió en relación a la desaparición de Maldonado y la criminalización al pueblo mapuche, cuando se mostraron herramientas de trabajo como si fueran armas, tras silenciar numerosos episodios de represión, los medios hegemónicos pasaron “del silencio al absurdo”.

Han sido muchos los casos de muertes por violencia y represión estatal. En algunos de esos casos, con la desaparición del cuerpo de la víctima. El número de víctimas de la represión institucional desde 1983 hasta la actualidad ya superó las 4000 muertesDurante el primer año de gestión del gobierno de Mauricio Macri hubo una muerte cada 25 horas, casi un muerto por día, en distintos episodios de violencia institucional, según el informe anual realizado por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) en diciembre del pasado año.

A diferencia del absurdo de las pistas falsas, muchas de ellas difundidas por medios hegemónicos, algunos incluso después de haber sido confirmada su falsedad, la mayor parte de las noticias relacionadas con casos de “gatillo fácil” u otros casos de muerte por violencia institucional, no suelen ocupar el lugar pertinente en la mayoría de los noticieros.

Otro caso donde los medios pasaron “del silencio al absurdo” fue durante la desaparición de Luciano ArrugaLuciano estuvo desaparecido durante más de 5 años entre 2009 y 2014. Durante los primeros meses del año 2009 su desaparición no fue noticia en los medios hegemónicos (a diferencia de los medios alternativos) que paralelamente mientras callaban su desaparición “informaban” sobre la posibilidad de la baja de edad de imputabilidad, criminalizando a chicos de barrios populares, como lo era Luciano. Diversas movilizaciones y el accionar de sus familiares y amigos lograron romper el cerco mediático en distintos momentos. Tras la aparición del cuerpo de Luciano, hubo intenciones de desestimar lo ocurrido, y de deslegitimar las denuncias de sus familiares y amigos.

Los casos de “silencio” son muchos. Gerardo “pichon” Escobar fue visto por última vez el 14 de agosto de 2015 a la salida del boliche “la tienda” de Rosario. Durante los primeros días de búsqueda Gerardo estuvo desaparecido, pero se negó la carátula de “Desaparición forzada”. Escobar estuvo 8 días desaparecido hasta que su cuerpo fue encontrado en el Río Paraná. La metodología de arrojar un cuerpo sin vida al río también remite al recuerdo más oscuro. Tras una enorme lucha de sus familiares, principalmente de su hermana Luciana, se logró el cambio de carátula que califica el hecho como “desaparición forzada”. Hubo dos policías y tres “patovicas” detenidos por la causa. Desde la defensa de los acusados, además de amenazar, se acusó a Luciana, su hermana, de querer sacar rédito político de está causa, es decir, del asesinato de su hermano. ¿Cualquier parecido con las justificaciones de parte del gobierno en torno a la desaparición de Santiago Maldonado es coincidencia?

Los casos de gatillo fácil son muchos y gran parte de ellos cuenta con impunidad judicial. Uno de ellos es el de los asesinatos de Jonathan Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco, cuyo reciente juicio dejó absuelto a Daniel Veyga, el policía que los asesinó. Ambos fueron asesinados en julio de 2009, pero sus cuerpos fueron encontrados en septiembre tras llevar más de dos meses desaparecidos. Lezcano fue enterrado como NN en el Cementerio de Chacarita y Blanco en la Morgue judicial bajo la misma categoría. Veyga fue absuelto el pasado mes de julio.

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