El Voto Electrónico, otra vez en agenda

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Redactor en #Corriendo La Voz
Periodista | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Luego del problemático y escandaloso conteo de votos de las últimas elecciones, Cambiemos encontró la oportunidad para reinstalar en la agenda política el Voto Electrónico y la posibilidad de una reforma electoral. En la década de Snowden, los WikiLeaks, la piratería, Annonymous y la falta de seguridad informática, el PRO está decidido a implementar un sistema de votación que se encuentra en retirada en todo el mundo. 

Durante todo el 2016, Cambiemos insistió, por ley y discursivamente, imponer  en la agenda la reforma electoral en el país. Sin mucha instrucción ni conocimientos sobre el tema, el macrismo sacó a diferentes referentes a pasear por los medios hablando de las ‘bondades’ de desechar el papel y cambiarlo por máquinas. El paso de la reforma por el Congreso, sumado a la gran cantidad de programadores, analistas, casas de estudios y centros de investigación que esgrimieron sus argumentos sobre los peligros y la posible vulnerabilidad del voto, terminó por derrumbar las esperanzas oficialistas.

La ‘extraña’ forma en la cual el recuento de votos fue cargado y dado a conocer en las últimas PASO le vino como anillo al dedo al PRO para volver a poner en el centro de debate la necesidad de modificar el sistema de votación en el país. Casi como si hubieran conocido de antemano la ocurrencia de los hechos, en vez de hacerse cargo de las fallas presentadas, aprovecharon la oportunidad para salir a culpabilizar las formas de votación por los retrasos ocurridos.

El discurso a favor del Voto Electrónico volvió con todo. Larreta, al ser consultado por Gustavo Sylvestre sobre la forma de votar y los ‘errores’ en la carga de datos de las últimas elecciones fue claro: “Esto es una prueba más de la necesidad de terminar con este sistema. No existe que, con la tecnología que hay al día de hoy, estemos votando y contando papeles hasta cualquier hora. No existe, no existe en el mundo ésto”.

Pero no fue el único en apuntar los cañones a su favor. “Los mismos que se quejaban ayer [por el domingo] son los que no votaron el voto electrónico” expresó María Eugenia Vidal en un intento de tirar la basura hacia el patio del vecino. “El voto electrónico se usa en todas partes del mundo. Ya este sistema de votación es arcaico, no hay país, prácticamente, que quede votando de ésta manera. (…) Realmente no hay defensa posible a que se siga votando de ésta manera. Y por eso se tarda lo que se tarda. Al tener que hacer actas con telegramas, que después tardan horas en llegar al correo. La verdad es que este es el fondo de la cuestión, ¿no?. Entonces empecemos discutiéndolo, nada de ésto se hablaría si la gente hubiera podido votar de manera electrónica”.

Los datos a nivel internacional, sin embargo, contradicen ampliamente a Vidal, no sólo que el Voto Electrónico se encuentra en retroceso alrededor del globo y fue prohibido por países que anteriormente lo utilizaron, sino que, además, si se analizan los números de las últimas dos elecciones en CABA, tardaron más en cargarse con el Voto Electrónico que sin él. Javier Smaldone, es uno de los militantes contra la implementación de éste sistema de votación y mediante sus notas, tweets, videos y recopilación de información se ha transformado en un gran concientizador acerca de los peligros en la vulnerabilidad del voto si se aplica.

Recorte de Javier Smaldone
Recorte de Javier Smaldone

Según los datos que recopila Smaldone, en las elecciones realizadas el 5 de julio de 2015 mediante el voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires, para las dos de la mañana, se había cargado el 94.984% de las mesas, mientras que en las elecciones actuales, votadas con el sistema tradicional, llegando a las doce de la noche, ya se encontraba disponible en la web el resultado del 98.69% de los votos. Es decir, fue más rápido, en éste caso, utilizando el sistema actual y no el electrónico, como aduce Vidal.

 

El Voto Electrónico en el mundo, cada vez más lejos

Las falacias en el discurso del macrismo no terminan en éste caso. El PRO, desde su campaña electoral y luego, desde el poder, ha acusado con constancia la necesidad de modernizar las estructuras, sistemas y modos burocráticos del país. En eso se respaldan para acudir al voto electrónico, pero aunque deseen fervientemente negarlo, en el mundo, los países comienzan a dejar las máquinas y volver al lápiz y papel.

De los ciento noventa y cuatro países soberanos que actualmente existen (hay muchos más pero no reconocidos de ésta manera), sólo siete utilizan algún tipo de voto electrónico o conteo por éste mecanismo; dos en Europa (Bélgica y Estonia), tres en América (Brasil, Venezuela y un 35% de Estados Unidos) y dos en Asia (India y Filipinas).

A su vez, en los últimos años, por diversos problemas y escándalos, varios países que votaban de alguna u otra manera electronica pasaron a prohibirlo: Alemania, Finlandia, Holanda, Australia, Reino Unido y Noruega, entre otros.

Los casos varían según las diversas experiencias que tuvieron. Holanda, por ejemplo, fue uno de los países más recientes en eliminar la posibilidad de éste tipo de voto. Luego del cyberataque recibido por los EEUU en el día de las últimas elecciones, decidieron volver a las boletas de papel y al conteo manual. Portavoces del gobierno indicaban la posibilidad latente de un hackeo que beneficiaría a Geert Wilders, lider de la extrema derecha en ascenso. Sijmen Ruwhof, hacker de los países bajos, explicó incluso que un Ipad es ‘más seguro’ que el sistema que utilizaban.

Estados Unidos es un caso aparte, por su régimen federal, cada estado electoral define la forma en la cual la votación se llevará adelante. El 35% de éstos votan a través del Voto Electrónico  y el resto con boleta. A cuatro días de las últimas elecciones, que arrojaron a Trump como nuevo presidente, una empresa de Seguridad Pública encontró vulnerabilidades en las máquinas que se iban a utilizar y descubrió cómo cualquier partido e incluso terceros podían manipularlas. Durante el día de la votación las fallas se vieron por todos lados, según lo publicado por Télam – basado en diversos informes – existieron problemas de calibración de los dispositivos (cambio de voto), fallas en el registro de identificación de votantes y, lo peor de todo, máquinas que no funcionaron, por lo que debieron acudir al uso de papel y lápiz.

Pero no sólo los países empiezan a huir de éste sistema de votación, las voces que se oponen en el mundo se apilan cada vez más. Edward Snowden, al ser consultado sobre el Voto Electrónico por La Nación fue conciso: “Acabamos de tener una elección general en los EEUU, que es una sociedad rica, con una economía tremenda y podemos destinar muchos más recursos que otros países más chicos. Pero a pesar de eso, la semana anterior a las elecciones tuvimos informes publicados por expertos demostrando ataques que desarrollaron contra nuestras máquinas de votación y podían cambiar los registros de votos, ambos, tanto electrónico como impreso (…)
Mucha gente puede decir que la votación electrónica puede hacerse con seguridad y de manera efectiva en lo que respecta a los costos y me gustaría creerlo. Pero desafortunadamente hoy no hay antecedentes consistentes que demuestren que ese es el caso. 
Sería maravilloso poder apoyar el Voto Electrónico pero hasta el momento no hemos establecido las herramientas que se hayan probado académicamente, y que sean sustentables, no sólo para estas elecciones, sino que para que las mismas máquinas sean usadas en la próxima elección, y la otra, y la otra.

Gráfico de Salta Transparente

Beatriz Busaniche, directora de la Fundación Vía Libre, declaró que de los veinte primeros países en el ranking con mayor índice humano del planeta según la ONU, sólo Estados Unidos utiliza -parcialmente- el voto electrónico, el resto acude al papel. Es decir, la ‘modernización’ que el macrismo pretende, iría en contra del resto del mundo.

 

La Privatización del voto

Como podíamos suponer, siempre detrás de una bonita imagen, hay un negocio. Magic Software Argentina (MSA) es la empresa que viene creando la arquitectura y desarrollando en el país la implementación de éste tipo de voto. Según Diego Saravia, integrante de Software Libre e investigador en diversas universidades de la región, MSA patentó la Boleta Electrónica y es quien ha ganado todas las licitaciones para llevarlo adelante en las ciudades, pueblos y provincias donde se implementó.

En las elecciones de Mendoza, y según la investigación realizada por la Revista MUSaravia no sólo demostró que el voto podía modificarse con un celular, sino que -con conocimiento del presidente de mesa, y a modo de demostración- puso en modo de mantenimiento una de las máquinas en las cuales las personas debían votar.

MSA no sólo es quien gana las licitaciones para implementar el voto electrónico en tiempos ridículos, sino que también es dueña del código fuente de las máquinas. En criollo, el código, vendría a ser el ADN del programa, el software con el que se interactúa. Desde esta perspectiva, y ante la insistencia de programadores y diversos centros de investigación y Universidades, es quien reiteradamente niega a permitir auditorias en las máquinas. Sergio Angelini, presidente y CEO de MSA declaró en La Nación por qué sucede ésto: “No hay ninguna manera de hackear la Boleta Única Electrónica (…) no hay posibilidad de ingresar a los sistemas o interceptar el voto”.

Sin embargo, diversos programadores han podido no sólo interceptarlo, sino también modificar los listados. La Ekoparty es una Cumbre Internacional de Seguridad Informática, que se realizó durante 2016 en el país. Desde éste espacio se pidió la realización de una auditoria abierta y gratuita tanto a la compañía encargada como también al gobierno. La respuesta, todavía se espera.

El caso paradójico, sea, tal vez, el de Joaquín Sorianello, quien, diez días antes de las elecciones porteñas del 2015 se comunicó con MSA para informarle fallas en los certificados SSL. En este caso la respuesta si que no se hizo esperar, dos días antes de los comicios, la división de delitos informáticos de la Policía Metropolitana lo detuvo y allanó su casa, llevándose sus computadoras, memorias y discos. El proyecto que inicialmente impulsó el macrismo preveía pena con años de cárcel el ‘análisis o estudio’ de los sistemas de votación para encontrar vulnerabilidades.

Sorianello hoy se encuentra sobreseído, pero a nosotros nos urge otra pregunta; si las fallas no hubieran sido publicados, ¿Qué habría pasado? Ni el votante, ni la misma empresa o la Junta Electoral hubieran tenido conocimiento. Es decir, si en vez de hacer un favor a la sociedad y notificado a MSA, Sorianello hubiera utilizado las fallas, podría haber transmitido resultados falsos del escrutinio provisorio.

¿No resulta extraño que las claves de transmisión y las auditorias pertenezcan a una empresa privada y sean sus empleados quienes las manipulan? ¿El voto no debería poder ser auditado por cualquier ciudadano común sin conocimientos de informática y no sólo por una élite? ¿En quiénes estamos confiando la vulnerabilidad y emisión de nuestros votos? Habiendo tantas instituciones, fundaciones, programadores y demás interesados e interesadas en auditar y encontrar los problemas de las máquinas, ¿por qué tanta negación? ¿no debería funcionar a la inversa?
Y algo más preocupante, en caso de aprobarse en el futuro, ¿detendrán a todos los hackers y programadores del país como a Joaquin Sorianello para evitar que se descubran fallas en cómo votamos todas y todos?

Teresa Ovejero, Secretaria Electoral de Salta, respondió a éstas preguntas, y sus respuestas sólo nos llevan a tener que volver a preguntarlas.

Ovejero indicó que las auditorías previas se realizan en un espacio cerrado debido a que “el CD que tiene la máquina, que es el que tiene el sistema operativo, si de repente cayera en manos de una persona inescrupulosa que quisiera hacerle daño al sistema puede cambiarlo a ese Software (…) Y puede ahí si tratar de meter un CD en una máquina, en connivencia con una autoridad de mesa o con alguien, y ahí uno va a apretar para votar a tal y va a salir ‘cual'”.

En el mismo plenario, además, agregó: “No es por no querer abrir, no es por no querer mostrar, sino justamente por cuestiones de seguridad que hace falta preservar para la elección”. ¿No sería a la inversa? ¿No deberíamos agotar instancias de estudios y búsqueda de fallas para poder garantizar el voto transparente?

Según los especialistas, sin embargo, cambiar el CD no sería la única manera de llegar a conocer los códigos o a hacer fraude, también podría, por ejemplo, conectándose un USB a la máquina. Si tan preocupada está Ovejero por evitar que los códigos caigan en manos de ‘personas inescrupulosas’  debería prestar más atención a la realidad.

Salta es una de las provincias que viene impulsando el Voto Electrónico hace varios años, Urtubey, su gobernador, es un fuerte defensor de éste mecanismo de votación y llegó a comparar la lógica de las máquinas con la de un Cajero de Supermercado. Todo ésto como si nunca nos pasara de terminar nuestra compra, dirigirnos a las cajas y al entregar los productos tuvieran que ingresar parte manualmente. Además, en una actuación deplorable, explicó las facilidades del voto electrónico haciendo utilizar las máquinas a un chico con Sindrome de Down. El mensaje fue claro ‘si él puede, todos podemos’.

Pero no todo son flores en la provincia salteña. “Ahí vengo, está fallando el CD”  indicó, mientras se retiraba del cuarto oscuro, un técnico de MSA en la mesa en la que Urtubey debía votar en 2011. En medio de la jornada la máquina falló y el técnico de la empresa debió cambiar el CD. ¿Quién garantiza que el cambio del CD sea acorde y no una trampa? Toda ésta secuencia quedó registrada en video; “la máquina funciona con lo que se denomina ‘live cd’, que es un CD que no guarda ningún tipo de información. El que estaba utilizando ésta máquina estaba fallando al parecer (…) entonces fui a traer uno nuevo que tenemos de back up” declaró el especialista al volver. Más claro, imposible, ¿no?

Por si esto fuera poco, la cuenta anónima de Twitter, Prometheus viene teniendo acceso y publicando sistemáticamente desde el año 2015 los códigos fuente utilizados en las diversas elecciones que se vienen realizando con Voto Electrónico en el país (El tweet de arriba corresponde a las recientemente realizadas en Salta). Entonces, si una persona o grupo de personas puede acceder a ellos y los publica de manera tan simple, ¿cuánto falta para que éstos caigan en ‘manos inescrupulosas’?

La experiencia demuestra que la postura de reservar los códigos está equivocada. La mayor parte de las compañías más importantes de programación y servicios informáticos a nivel internacional abren concursos con grandes premios económicos a quienes logren ingresar en sus códigos o modificar sus programas. Hace poco tiempo, Microsoft presentó su nuevo navegador, ‘Edge’ y dieciocho fueron los segundos que tardaron en hackearlo, siendo 140.000 dólares los que se llevó el primero en hacerlo. Si lo hace Microsoft y paga por ello, ¿no deberían al menos darle una oportunidad a Ekoparty o las universidades para que lo hagan gratis como se ofrecieron?

 

Seremos Venezuela

Una de las premisas incesantes del Gobierno de Cambiemos es la de diferenciarse de Venezuela y sus prácticas. Mauricio Macri se ha cansado de repetir que si hubiéramos seguido por el camino antes establecido – los doce años de Kirchnerismo – hoy en día estaríamos como ese país casi vecino. Sin embargo aquí viene la ironía, éste sistema de votación que quieren implementar es el que allí se utiliza y que ya ha estado en el centro de las controversias.

Una de las denuncias que se realizan sobre el Voto Electrónico es, justamente, la posibilidad de vulnerar el secreto del voto. Como podemos observar en el video anterior, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro declaró, dos días después de las elecciones del 2013, que tenía conocimiento de los 900.000 nombres y apellidos de quiénes no habían votado a su favor.

Según Javier Smaldone, a simple análisis, existen varias maneras de lograr vulnerar el secreto del voto. La más simple sería la más lógica, obtener un listado de los votos emitidos y el orden en el que se realizaron. En definitiva, la máquina tiene un sistema y de una manera u otra se puede acceder a él. Por otro lado, cada boleta tiene un número (código) único, que  según sus defensores evitaría que se contabilicen dos veces cada voto. Esto, ¿no permitiría a la vez identificar quién voto y qué?

Las respuestas que el Macrismo puede ensayar para salir de transformarse en lo que – discursivamente – rechazan ya las podemos imaginar. Eduardo Cáceres, diputado de Cambiemos por San Juan, en el programa ‘Tercera Posición’ (disponible en éste link, recomendamos escuchar el programa entero) expresó una suerte de respuesta de antemano: “Por ahí se dice que la máquina te registra la identidad, que eso también es falso, solamente registra decisiones. Pero lo más importante es a partir de la buena fe del Estado. Hay mucha gente que no cree en el voto electrónico porque parte de la mala fe del Estado (…) Tenemos que poder aspirar como argentinos a poder tener una sociedad que sea más transparente (…) ¿cómo no vamos a aspirar a tener un Estado de buena fe? que no nos mienta, que nos diga la verdad”.

El voto, entonces, se debería medir por tener fe en el Estado, en los gobiernos de turno y sus aparatos y no en base a los mecanismos utilizados para emitirlo. Por las dudas, el PRO pide voto electrónico en pos de mayor transparencia, pero no permite auditorías libres, ni especifica cuál es el importe que deberíamos pagar las y los argentinos para aplicarlo, ni cuáles son sus códigos fuente o cómo funciona realmente.

¿Cómo funcionaría?

Los propios impulsores de éste sistema de votación no tienen muy en claro ésto. Algunos han declarado que funciona como un cajero automático, otros que es una impresora, que el Chip es inviolable para los hackers, que no es una computadora, que no retiene información, y miles de diferentes versiones que pisan a sus propios compañeros y compañeras.

Lo que sí tenemos en claro es que el Voto Electrónico, que se plantea para evitar el clientelismo y el rol del puntero, a la larga, incluso le facilitaría el trabajo. Javier Smaldone ha instalado, a modo de broma, a modo real, el término ‘Puntero digital’. El programador, con un celular normal (de media gama) demostró cómo se puede leer el voto emitido y realizar voto en cadena, por lo tanto, terminaría generando una nueva forma de clientelismo 2.0.

Sólo apoyando el celular en el Chip, con un programa que según los programadores no es muy difícil de crear, el puntero puede hacer fraude. Es más, podría verificar si el votante votó o no al candidato para el cual trabajan.

El sistema electrónico funciona – esquemáticamente – de una manera muy simple: A través de una pantalla se seleccionan los candidatos o candidatas. La máquina imprime una boleta con la lista seleccionada en soporte papel y, además, en un Chip RFID que es con el cuál se realiza el escrutinio electrónico. El votante puede verificar el voto en papel y en el segundo, pero existe la posibilidad que el primero, no indique lo mismo que el Chip (ver caso estadounidense antes citado) o que esté modificado el lector para indicar algo que no esté grabado en él.
Entonces, el voto se imprime en papel y se almacena en el Chip. Al finalizar la jornada de comicios, la misma máquina en la que se votó, sirve para contabilizar los votos a través de un lector del RFID. Éstas máquinas se encuentran programadas para imprimir las actas y los telegramas, transmitiendo éstos últimos para la realización del escrutinio provisorio y asistiendo al definitivo, más tarde.

Así funcionaría, o nos dicen que lo haría, a grandes rasgos, pero si realmente desean comprender cómo se vota hoy en día, y en contraste, cómo funciona el Voto Electrónico, recomendamos leer la investigación más completa realizada en el país hasta el día de hoy sobre éste sistema. ‘Voto Electrónico, una solución en busca de problemas’ es una recopilación de diversas posturas y análisis compilados por Beatriz Busaniche (de quién ya hablamos más arriba) con la participación de una gran cantidad de investigadores y analistas de libre acceso (LINK al libro). Comprendemos que, tal vez, sea medio complejo para los tiempos cotidianos ponerse a leer un libro de ese tamaño, pero si de igual manera quieren informarse mejor, en internet ya circulan cientos de videos cortos y explicativos.

El macrismo no dio por perdida la batalla, y nuevamente volvemos a debatir en base a discursos falsos e información errónea. Tal vez, si es como dicen, y quieren que Argentina se abra al mundo, podríamos imitarlos y probar de una vez por todas la Boleta Única de Papel y ahorrarnos todas las molestias y posibles fraudes.

 

 

Comenta