Se profundiza la doctrina del PRO: entre Télam, los senegaleses y el Ejército

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

En medio de semanas agitadas, con una situación económica y de conflictividad social alarmante, con el Fondo Monetario Internacional haciendo cuentas y diagramando los próximos ajustes a exigir, y las sesiones en base al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo llevándose las primeras planas, el macrismo continúa profundizando discursiva y prácticamente ‘las nuevas reglas del juego’ a las que hace referencia constante Patricia Bullrich.

Los últimos meses no han sido una fiesta con cientos de globos amarillos, el Gobierno de Cambiemos parecería posicionarse en un momento crucial y complejo si quiere mantener el poder, entre la siempre difícil gobernabilidad y los pasos al costado en el gradualismo, el oficialismo busca volver a ponerse de pie. Ya parece lejana la elección de Octubre del año pasado en la que la Alianza Cambiemos consiguió 10.077.575 votos en todo el país y reclamó la ratificación de su trono.

¿Esto significa que estemos dando por muerto al PRO? Nada más lejano. Sí es un deber analizar los números que arrojan la imagen en la opinión pública más baja del presidente desde 2015, a lo que se le suma que el fantasma de la ‘pesada herencia’ -como justificación- comienza a restarle más de lo que le suma.

Según los últimos datos del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), el salario real formal se ubicó en el nivel más bajo desde Julio de 2016, cayendo -desde Septiembre del año pasado- un 5.9% (un total de 8.4% desde Noviembre de 2015). En paralelo, el Banco Central canceló las criticadas y dibujadas metas inflacionarias para este año. A su vez, el Indice de Precios al Consumidor (IPC) preveé una inflación que supera los 25%, es decir, mayor al año pasado. (Recomendamos leer nota al respecto donde se analiza la temática). En paralelo, ‘el mejor equipo de los últimos 50 años’ modificó -nuevamente- sus integrantes, Juan José Aranguren, Francisco CabreraSturzenegger fueron desplazados/dejaron sus cargos en los últimos días.

En medio de los vaivenes económicos, las y los trabajadores del Hospital Posadas, Télam, INTI, las y los tercerizados del Tren Sarmiento, como también las respuestas ante el UniCABA, el 5×1 y los traslados en las instituciones de salud fueron los conflictos socio-laborales de mayor urgencia. Todos ellos fueron acompañados, en menor o mayor medida, con la presencia de fuerzas de seguridad. Como venimos indicando, los ajustes y la política del macrismo no pueden existir sin represión.

Las Fuerzas Armadas, ¿otra vez a las calles?

Foto de Argentina23

Apenas unos días antes que la ONU cuestionara la violencia policial contra niños y adolescentes en el país, como también la justificación de las y los funcionarios de la misma, Mauricio Macri anticipó la idea del oficialismo para involucrar a las Fuerzas Armadas en la Seguridad Interior.

El 29 de Mayo, el presidente participó del 208° aniversario de la creación del Ejército Argentino. Durante su discurso inaugural expresó Necesitamos Fuerzas Armadas que dediquen mayores esfuerzos en la colaboración con otras áreas del Estado, por ejemplo, brindando apoyo logístico a las Fuerzas de Seguridad para cuidar a los argentinos frente a las amenazas y desafíos actuales”. La pregunta que cabe resulta ¿quiénes son esa amenaza?. Por su parte, la ministra Bullrich se sumó al discurso en Animales Sueltos, indicó que a las Fuerzas Armadas “hay que darles la oportunidad” y “hace treinta años que nuestro ejército está paralizado”.

Ambos, anticiparon el deseo del oficialismo de modificar por decreto la Ley de Defensa y su última modificación, sancionada en 2006 bajo el decreto 727.

 

El conflicto en Télam y un mensaje claro para sus trabajadores/as

Las y los trabajadores de la Agencia de Noticias Télam sufrieron, también, un intento de adoctrinamiento desde el oficialismo. Desde el 2015 que vienen recibiendo un ajuste directo y una re-configuración y re-estructuración constante.

El vaciamiento de las agencias de noticias y medios estatales no es una novedad, el rol de Hernán Lombardi viene siendo esencial para ajustar en esos espacios. En Télam, los retiros voluntarios y los recortes en viáticos para cubrir se suman al cierre de secciones. Bajo la excusa de la ‘eficiencia’, el macrismo busca recortar el gasto público. La gestión de Lombardi profundizó la tercerización, dejando a ciento veinte trabajadores y trabajadoras sin tareas. Fueron sus compañeros y compañeras quienes se organizaron para brindar una solución, incorporandolas/os  en otras áreas para no dejar a nadie en la calle.

El conflicto recrudeció en los últimos días, cuando la agencia decidió – de manera arbitraria, ilegal y con un claro mensaje interno- despedir a Ángel Jozami y Fernanda Arce y las y los trabajadores decidieron parar. Después de dos semanas de lanzado el cable a las/os abonados sobre las Lebacs, ambos periodistas fueron despedidos por enviar “información errónea”. El director justificó el accionar pero las acciones no cierren. El cable sigue al aire, y si bien se publicó una “corrección” las y los trabajadores fueron claros; el mensaje fue interno.

 

Repercusión y represión sistemática a los senegaleses

Télam 12/04/2016 Buenos Aires. Unos 200 manteros desalojados en el barrio porteño de Flores cortaron esta mañana la Av. Avellaneda, entre Cuenca y Campana, del barrio de Flores, para protestar por el operativo realizado en la víspera por efectivos de las policías Metropolitanas y Federal, y nuevamente hoy se produjeron disturbios y forsejeos entre policias y manifestantes.
Foto: Enrique Cabrera/Télam/lz

La comunidad senegalesa en Argentina viene viviendo una constante represión y persecución. El caso de los senegaleses se ha transformado en una constante en los últimos años. El martes del corriente mes, Serigne Dame Kane fue detenido, golpeado y acuchillado por la infantería de la Policía de la Ciudad mientras caminaba por el barrio de Flores. La Revista Cítrica, que se encargó responsablemente de denunciar la situación, fue censurada en sus redes.

El conflicto viene de larga data, desde hace varios años que se realiza una política represiva sistemática hacia ellos. Allanan violentamente los hoteles – generalmente en los barrios de Once y Constitución – donde habitan, les quitan sus pertenencias y son detenidos y golpeados cotidianamente. 

En 2007 se fundó la Asociación de Residentes de Senegal en la Argentina (ARSA), en un intento de generar un espacio de contención y organización ante la represión constante y las persecuciones. Ante la falta de una Embajada de Senegal en el país, la ARSA busca nuclear las diferentes experiencias y generar espacios de diálogo y organización. En 2015, Cristina Fernández de Kirchner dispuso la reapertura de la Embajada en aquél país pero no de manera bilateral, por lo que en Argentina continúa cerrada (desde el 2002).

Después de ser hospitalizado, a Serigne Dame Kane se lo imputó por “Atentado y resistencia a la autoridad y violación de la ley de marca”. Más allá que -en este caso- Serigne no estaba trabajando, ni con mercadería, la carátula es una constante para con los trabajadores y residentes senegaleses en el país. La imputación se transformó en un mecanismo automático para con la comunidad.

Con estos casos no queremos generar un absoluto, sino que volver sobre una temática que venimos analizando. Los tres conflictos remarcados vienen a aportar más pruebas sobre los objetivos del oficialismo para con las y los trabajadores. Un adoctrinamiento interno (Télam), una demostración discursiva (Ejército) y una represión y persecución cotidiana (senegaleses).

El macrismo continúa ampliando discursiva y prácticamente su perspectiva sobre la seguridad, la inseguridad y las formas de organización de las y los trabajadores. La ‘nueva política’ a la que hacen referencia con constancia Macri y Patricia Bullrich tiene un mensaje claro: el ajuste y ‘las nuevas reglas del juego’ son parte de la misma línea, es decir, el ajuste no cierra sin represión.

 

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