#Educación en la era Cambiemos: ¿Proceso privatizador o degradación educativa?

El Tweet de Mauricio Macri para Rihanna.
Fernando Paludi

Fernando Paludi

Redactor at Corriendo La Voz
Casi sociólogo, Menottista y musicalizador ocasional. Redactor en #CorriendoLaVoz
Fernando Paludi

“Hola @Rihanna, La educación está en el centro de nuestros objetivos. Solo la educación puede cambiar el mundo”, con estas palabras el actual presidente de la Nación, Mauricio Macri, le respondió a la popular cantante en un tweet  sobre cuál era el plan para que la Argentina se comprometiera con la fundación Global Partnership for Education – un fondo global dedicado exclusivamente a la educación en países en desarrollo- como si todo fuera un juego, como si con las palabras alcanzara o como si las redes sociales fuesen agentes legitimadores.

El ministro de Educación y Deportes de la Nación, actual candidato a senador, Esteban Bullrich, anunció para 2017 “un aumento en el presupuesto educativo, sanción contra sanción, del 50%”. Si bien son datos objetivos, no muestran que -en términos reales y teniendo en cuenta la inflación anual- el presupuesto crecería bastante menos: aproximadamente un 15 por ciento, según un estudio realizado por el equipo de Chequeado. El Observatorio Educativo Unipe, clarifica otra forma de ver la jerarquía presupuestaria a través de la participación de gasto público en educación sobre el gasto público total: 7,4% en 2015; 7,8% en 2016; y 6,8% en 2017, mostrando que tipo de prioridad existe en el presupuesto anual.

Promesas Pro
Promesas Pro

La Gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, declaró hace unos días que la educación pública “se privatizó de hecho” porque “cada vez más familias de las que menos tienen” concurren a la educación pública de gestión privada para evitar que sus hijos “pierdan días de clases”. Esta afirmación tiene una clara intención de desprestigio hacia la educación pública de gestión estatal y un ataque al docente mismo que es el que hace el paro como medida para defender sus derechos.

En campaña

Teniendo en cuenta los datos y las declaraciones, la pregunta que debemos realizarnos es: ¿existe, realmente, una tendencia hacia la privatización del sistema educativo? O, en el peor de los casos ¿se llevan a cabo políticas concretas que establezcan un traspaso de la educación de gestión pública a la de gestión privada? La respuesta que queremos exponer es que no existe tal tendencia privatizadora, ni una estrategia estatal para que esto suceda, ambicionamos destruir una idea profundamente arraigada en el imaginario, que es aquella conjetura que se repite de que los males de la educación devienen del supuesto retiro del Estado y la privatización del sistema educativo; idea compartida por sectores liberales y social-demócratas, obviamente con postulados diferentes.

El supuesto proceso de privatización que sufre la educación es un tema poco tratado pero muy citado por las distintas corrientes de pensamiento. En 2013, un documento del Ministerio de Educación de la Nación titulado: “El debate sobre el crecimiento reciente de la educación privada” certifica que el porcentaje de alumnos inscritos en establecimientos privados creció en un 3%, considerando todos los niveles educativos y pasó de un 22,7 % en 2003 a un 25,7% en 2010. Lo mismo sucede con los diversos estudios que se replican cada vez que el conflicto docente se vuelve protagonista. Todas son investigaciones pobres sin un análisis estructural, dejando de lado factores sociales, económicos y políticos que puedan ser determinantes para estas tendencias.

La realidad es que estos datos son muy acotados ya que en 7 años no podemos realizar un planteo serio que determine cierto criterio. Si analizamos las directrices de los últimos 50 años, notaremos que la curva que describe la evolución de la matrícula privada no efectúa una trayectoria lineal. Por el contrario, sube y baja todo el tiempo. Es natural que en épocas de bonanza económica se produzca un crecimiento de la matrícula privada; detalle que el informe citado no tiene en cuenta. Además, para que la educación privada supere a la pública, de acuerdo a los índices mencionados, se requerirán 20 años de crecimiento económico constante aproximadamente. Solo el alma más optimista puede creer que en una economía cíclica, como la de Argentina, esto puede llegar a suceder. No por casualidad, a cada “veranito” le siguió una caída en masa de alumnos en escuelas de gestión privada.

Afiches de Campaña

Entonces aseveramos que no existe una tendencia a privatizar la educación, es una teoría falsa que escapa al real problema de la educación. Los estudios que establecen la privatización del sistema educativo están circundados a favor del incremento de subsidios al sector privado y son, en su gran mayoría, realizados por centros de investigaciones de matriz ideológica liberal.

Siguiendo con la línea del aumento de subsidios a la educación de gestión privada como planteo para justificar la hipótesis privatista, debemos aclarar que: una cosa es que se reduzca el financiamiento a las escuelas públicas y se lo amplíe a las de gestión privada y otra diferente es que el sistema se “privatice”. Los socialdemócratas creen que si la crisis educativa deviene del retiro del Estado, todo se resolvería con mayor presencia estatal pero caemos aquí en un análisis muy reduccionista que no tiene en cuenta los diversos factores y toman a la educación como un elemento aislado del resto de la sociedad.

Los sectores de izquierda creen que la razón de ser de la privatización es contrarrestar la disminución de la tasa de ganancia. En un mundo capitalista, donde la búsqueda de maximizar ganancias es el único objetivo, un colegio privado no es un negocio buscado por los grandes empresarios, esos que condicionan las políticas económicas de un país. Si para que funcione se necesita el apoyo estatal, bajo la forma de subsidios, es irrebatible que la educación privada no es un buen negocio capitalista.

Del mismo modo, se suele afirmar que la privatización tuvo su auge en un marco profundo de reformas neoliberales que se fueron sucediendo en la década de los 90, cuando se buscó limitar la injerencia del Estado nacional en el campo económico y trasladar a los gobiernos provinciales las responsabilidades en la prestación de los servicios sociales básicos. En el marco de estas políticas globales de reforma estatal, a principios de los 90’, y a través de la sanción de la Ley N° 24.049, se puso en marcha un proceso de descentralización educativa que implicó la transferencia, a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, de los servicios educativos que aún administraba y gestionaba en forma directa el Estado nacional, a través del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET). Pero la descentralización, el traspaso de la educación de Nación a las provincias, no tiene relación con un proceso de privatización, todo depende de las magnitudes presupuestarias que se destinen. Lo que si hay que dejar claro es que una reforma de fondo requiere un trabajo fuerte de las provincias argentinas y no solo de la nación, ya que las primeras ejecutan tres cuartas partes del gasto educativo.

Los centros de investigaciones de matriz liberal y los analistas con igual matriz ideológica, establecen causas asociadas a la intermitencia del servicio educativo por huelgas o a la ausencia de docentes. Claramente se produce una persecución al trabajador, acusándolo de ser responsable de esta tendencia por ejercer sus derechos. En este punto, es importante remarcar el detalle de que el gobierno distribuye manuales escolares que atacan el derecho a huelga, responsabilizamos al Estado por alentar esta idea.

En la provincia de Buenos Aires, y llegando a las vacaciones de invierno, aún no se llegó a un acuerdo salarial, recién en esta semana, luego de diez malogradas reuniones se hizo una oferta superadora. El Gobierno continúa desarrollando sistemáticamente una batalla cultural enmarcada en los conflictos laborales, donde el verdadero reclamo no debe quedar en segundo plano y no hay que entrar en el juego de usar al conflicto con los maestros como disciplinador o fragmentador de la sociedad entera. Un gobierno que “viene a unir a los argentinos”, utilizando la estrategia de culpabilizar al maestro, resulta difícil de entender en sus propios términos. Es evidente que para Cambiemos, el sindicalismo docente parece ser el enemigo ideal pero es importante no confundir, todo esto, como un proceso privatizador porque estaríamos analizando peras mientras observamos las manzanas.

Debemos aceptar que en los últimos años hubo un crecimiento en la matrícula de las escuelas de gestión privadas pero, aun así, la educación pública y gratuita no es lo que está en juego sino la importancia de la calidad. Es ahí donde debemos plantear los debates, si verdaderamente queremos cambiar una tendencia hacia la degradación que viene siendo preocupante, desde hace mucho tiempo. Además de entender que la educación estatal o privada sigue siendo, en el capitalismo, una educación burguesa, eurocéntrica, machista, heterosexual, racista y con un gran arraigo de colonialidad. Recordemos que, hace tan solo unos meses, se vivió una patética situación cuando dos chicas se tomaron las manos , en una escuela de Morón.

La pregunta correcta que debemos realizarnos es ¿por qué se debilitó tanto la educación? estamos atravesando una etapa de educación clasista pero no por un proceso privatizador sino porque existen escuelas diferenciadas, según la zona donde se encuentre el establecimiento. Hay escuelas de barrios carenciados, con un nivel de educación mucho más bajo que otra escuela más céntrica o con alumnos de familias más pudientes y existen establecimientos educativos que se convirtieron en un lugar de anclaje de chicos para que estén en la calle. Ellos reciben el mínimo de educación, se trata más de una institución de contención que de formación académica; dime de dónde procedes y te indico que educación alcanzas. Este problema no es exclusivo de la educación pública, en el ámbito privado también nos encontramos con una educación diferenciada con inmensas desigualdades entre los diferentes establecimientos, por lo que la escuela clasista está enmarcada en todo el entramado de la educación y atraviesa a la sociedad en su totalidad, hablamos de una educación adaptada a los ingresos económicos de cada familia.

La evolución de la calidad educativa corre de la mano de la evolución de calidad de vida de la sociedad. Si la sociedad se degrada, la educación lo hace junto a ella. Pero para mejorar el sistema educativo argentino no alcanza con aumentar fuertemente sus recursos. Para ello, es imprescindible avanzar hacia el manejo racional de los recursos humanos del sector, la capacitación docente juega un rol fundamental en este aspecto.

En un marco de persecución al sector trabajador, de despidos masivos y de criminalización y represión salvaje de la protesta, sumado a la persecución realizada por el aparato represivo- monopolizador de la violencia- ejercido por el Estado, es complicado pensar en un sistema educativo inclusivo, diverso e integrador, que respete las diferencias y sea un instrumento de justicia social. La educación pública no es prioridad para el gobierno de Cambiemos, no hace falta un profuso análisis para vislumbrar esto. Por lo que solo queda luchar, resistir pero intentando tener claro hacia dónde enfocar los reclamos.

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