A 41 años, los lápices siguen escribiendo

Florencia Bueno

Florencia Bueno

Campana ( Bs As), estudiante de Comunicación Social. Feminista. Hincha de River y feliz de ver a Messi. Cerati es la banda sonora de mi vida.
Florencia Bueno

En el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices, los estudiantes secundarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizaron una masiva marcha desde el Palacio Pizzurno hasta el Ministerio de Educación de la Ciudad para reclamar por la aparición con vida de Santiago Maldonado y denunciar la nueva la reforma educativa que las autoridades quieren implementar el próximo año. 

Cerca de treinta escuelas se encuentran tomadas en Capital Federal y, a 41 años de La Noche de los Lápices, una de las prácticas represivas más recordadas, la lucha y la defensa por la educación pública se encuentra más fuerte que nunca.

Osada juventud, patriota y consecuente.

En la ciudad de La Plata la dictadura secuestró, torturó e hizo desaparecer a un grupo de estudiantes secundarios de entre 16 y 18 años que se encontraban en lucha por la obtención derecho al Boleto Estudiantil Gratuito. Para los militares, estos estudiantes eran “potenciales subversivos”  debido a encontrarse organizados y en las calles defendiendo, no solo sus derechos, sino los de toda la sociedad. Porque a su corta edad esos pibes ya se rebelaban contra el sistema, contra la desigualdad y por  la construcción de un mundo mejor.

La noche de los hechos

A mediados de septiembre de 1976 las fuerzas represivas comenzaron la ola de secuestros que tuvieron su punto culmine la madrugada entre el 16 y 17. Los estudiantes desaparecidos fueron Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Emilce Moler. Los últimos cuatro sobrevivieron y el resto aún continúa desaparecido.

Todos los jóvenes tenían militancia estudiantil, pertenecían a la Unión de Estudiantes Secundarios como también a distintos partidos peronistas o de izquierda. Durante la primavera del ’75 habían formado parte de las manifestaciones donde reclamaban el boleto estudiantil gratuito, derecho adquirido pero anulado – posteriormente – por los militares.

Según la investigación de la CONADEP de 1984 “los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías de La Plata y Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires”.

Ni olvido ni perdón

Los secuestros ocurrieron bajo la investigación de las fuerzas armadas por “subversión en las escuelas” y los responsables directos del secuestro, tortura y muerte de estos jóvenes fueron el General Ramón Camps y su mano derecha el comisario Miguel Etchecolatz.

Ese mismo Etchecolatz es quien, a 40 años de uno de los hechos y a 10 años de la desaparición en democracia de Jorge Julio López,  pidió el arresto domiciliario resguardándose judicialmente en la vejez y el deterioro de salud. Este requerimiento legal lo pide como si alguna vez, ésto, lo hubiera detenido a él frente a alguna de sus víctimas, a él que nunca se arrepintió e incluso siempre se mostró provocador en los juicios en su contra. El aniversario nos vuelve a dejar en claro que la reconciliación con los genocidas es imposible.

Los lápices siguen escribiendo en la lucha

En la actualidad existen nuevos desafíos para los y las estudiantes, la educación pública viene en un deterioro notable producto de las medidas neoliberales del macrismo.

Problemas de infraestructura en las escuelas, el bajo presupuesto y sub-ejecución, los conflictos socioculturales de los alumnos y la problemática del salario docente generan que los niveles de educación sean muy pobres, lo cual solo genera más desigualdad.

Debido a esto, en el último tiempo, se vio una comunidad educativa más combativa y organizada frente a las problemáticas, se pudo notar a principio de año en Marcha por la Educación en defensa de la educación pública, así como también en la serie de protestas por la implementación del Boleto Estudiantil Gratuito que fue otorgado en la provincia de Buenos Aires durante la gestión anterior y recién fue implementada, parcialmente, hace pocos meses por el gobierno de Vidal.

Quisieron replicar, en todo su derecho,

al dogma destructor que los tragó de lleno.

No fue un ocaso más el final de sus días,

Septiembre no tendrá ya sus palmas vacías.

En las calles, organizados y defendiendo nuestro derechos es la mejor forma de recordar a 40 años de su desaparición a estos pibes. Porque si embanderar sus ideales y continuamos su lucha ellos no van a estar desaparecidos Nunca Más.

A continuación, les compartimos la cobertura fotográfica de la marcha realizada a 41 años de La Noche de los Lápices, a través del ojo de Tomás González.

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