#MemoriaActiva Siete años sin Mariano Ferreyra

Florencia Bueno

Florencia Bueno

Campana ( Bs As), estudiante de Comunicación Social. Feminista. Hincha de River y feliz de ver a Messi. Cerati es la banda sonora de mi vida.
Florencia Bueno

Mariano Ferreyra fue asesinado en el 2010 por una patota de la Unión Ferroviaria cuando acompañaba la lucha de trabajadores tercerizados del Roca. Era un militante del Partido Obrero y tenía 23 años, su muerte sacudió el gobierno de Cristina Fernández y puso bajo la lupa todos los entramados de la burocracia sindical con las empresas y el Estado.

Hace 7 años merendábamos con todos los medios haciendo una cobertura de un supuesto enfrentamiento entre trabajadores del ferrocarril y militantes del Partido Obrero. Luego entendíamos por qué la definición de “enfrentamiento” nos sonaba raro, es que los grandes medios suelen utilizar palabras confusas con el fin de proteger a algún sector. Dicho “enfrentamiento”, como tantos otros, no había sido tal. Sino que luego de un corte fallido, la patota de la Unión Ferroviaria escudada y en complicidad de la Policía Federal , disparó hacia el sector en donde desconcentraban los manifestantes hiriendo a varios de ellos y provocando en lo que, finalmente, desencadenó en la muerte de Mariano Ferreyra.

La tarde del asesinato

El 20 de octubre Mariano se movilizó hacia la estación Avellaneda junto a sus compañeros del Partido Obrero en apoyo a los trabajadores tercerizados del Roca. Allí, miembros del sindicato de la Unión Ferroviaria, a cargo de José Pedraza, junto a barrabravas de varios clubes de primera división, aguardaban para evitar la manifestación que buscaba generar un corte en las vías del ferrocarril. Luego de lograr su objetivo, persiguieron a los manifestantes divididos por un cordón de la Policía Federal. No contentos con evitar la protesta, intimidaron a los militantes para que dejaran de interferir con sus negociados: internos del ferrocarril y externos entre el sindicato, las empresas y el gobierno. Cuando los trabajadores y el PO pasaban por el Puente Bosch (entre Avellaneda y Barracas), la patota sindical comenzó con las agresiones arrojando piedras, lo que produjo un ida y vuelta entre ambos.

Mientras los trabajadores se desconcentraban en las cercanías de la estación Yrigoyen, la policía abre el cordón que los separa y aparece, nuevamente, la gente del sindicato quienes empiezan a disparar con armas de fuego. En el ataque caen Mariano Ferreyra con un disparo en el pecho, Elsa Rodríguez, de 60 años, quien recibió un balazo en la cabeza y Nelson Aguirre con cuatro tiros en las piernas, todos militantes del PO. También, el trabajador tercerizado Ariel Pintos, quien recibió varios impactos de bala en la pierna. Los testigos relatan que les dispararon desde 50 metros y que cuando se retiraron pasaron por al lado de los patrulleros y la Federal no los detuvo.

“Mariano había estado recorriendo las vías para sumar más gente a la protesta. El fue uno de los que pintó la bandera de ‘trabajadores tercerizados en lucha” contó Darío Roseto (militante del PO) a Página 12 el día siguiente de los hechos.

Luego del crimen una multitudinaria marcha se realizó en Plaza de Mayo para exigir justicia.

El juicio, Pedraza culpable

Si bien no fue considerado en el juicio, la defensa creía que el asesinato de Mariano Ferreyra había sido un crimen planificado para terminar con la lucha de los trabajadores tercerizados ideado por José Pedraza, quien era el secretario de la Unión Ferroviaria. Incluso, luego del asesinato, el mismo Pedraza reconoció que fueron miembros de su gremio los que habían atacado a los manifestantes. Finalmente, en agosto del 2012 comenzó el juicio. En el banquillo fueron sentados José Pedraza y 16 acusados, entre miembros de la patota y de la jefatura de la Policía Federal.

El 19 de abril del 2013, el Tribunal Oral en lo Criminal 21 de la Ciudad de Buenos Aires, dio a conocer la sentencia. Condenó por homicidio simple a 15 años de prisión a José Pedraza y a su segundo Juan Carlos “El Gallego” Fernández por considerarlos partícipes necesarios del crimen. A 18 años de cárcel a los integrantes de la patota ferroviaria: el delegado Pablo Díaz y los autores materiales Cristian Favale y Gabriel “Payaso” Sánchez. El resto de la patota recibió penas menores: 11 años a Jorge Daniel González y Salvador Pipitó; y 8 años a Claudio Alcorcel.

Por su parte, los policías tuvieron penas menores: el comisario de la zona, Luis Mansilla, fue condenado a 10 años de prisión, 9 años a Jorge Ferreyra y a 2 años de ejecución condicional a Hugo Lompizano, Luis Echavarría y Gastón Conti; una multa a David Villalba y la absolución a Rolando César Garay.

De la patota sindical quedaron absueltos quienes escondieron las armas: Guillermo Uño y Juan Carlos Pérez . En tanto, el camarógrafo policial que dejó de filmar en el momento del crimen, David Ismael Villalba, fue inhabilitado.

 En la actualidad José Pedraza goza de prisión domiciliaria.

El rol del Estado

La complicidad del gobierno fue fundamental para que esto sucediera, las relaciones del kirchnerismo con el sindicato ferroviario eran muy buenas. Un año antes del crimen Cristina Fernández participó de un acto de la UF y definió a José Pedraza como parte del  “modelo del sindicalismo fuerte y responsable”.

El Estado financiaba con subsidios los gastos operativos de la UGOFE (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia) y pagaban los sueldos de los contratados. Mientras que a los trabajadores los contrataban por un salario mucho menor al que era abonado. Durante el juicio se supo que 120 trabajadores salieron con “permiso gremial” e integraron la patota que atacó a los manifestantes. Asimismo, en ese momento todo lo que estaba sucediendo durante el ataque, era comunicado al  “Gallego” Fernández  vía handy que en ese momento se encontraba en un congreso en la sede de la Unión Ferroviaria junto a José Pedraza y Pablo Schiavi, quien para ese entonces era el secretario de Transporte.

El ministro de Cristina Kirchner, Aníbal Fernández, también tuvo mucho que ver, ya que estaba a cargo de la Policía Federal que fue la que libero la zona para que la patota atacara a los trabajadores. Por otro lado, durante el juicio aparecieron escuchas con el entonces ministro de Trabajo Carlos Tomada en las cuales le explica a Pedraza como hacer un “laburo sindical” con los tercerizados.

CORREPI, luego del asesinato de Mariano, sacó un boletín acusando al gobierno de los Kirchner de tener un modus operandi contra los trabajadores para que siempre parezca una interna entre gremios. En el mismo se detalló a otras seis víctimas similares a Mariano a lo largo del país desde el 2003, listado en donde figuraba Carlos Fuentealba, entre otros.

A Mariano lo mataron por luchar, por acompañar a trabajadores despedidos. Muchos quisieron ocultar la verdad de los hechos, argumentando que había sido un enfrentamiento, que había sido una interna sindical. Demasiadas versiones existieron, como siempre, porque la crisis causó dos nuevas muertes o lo choco un auto en la panamericana. Siempre cuando se trata de pibes que los mata el sistema aparecen mil versiones intentando ocultarlo, como con Darío y Maxi, Luciano o Santiago… pero la verdad se sabe. Mariano Ferreyra no murió en vano porque su memoria está viva cada vez que alguien se levanta frente a una injusticia.

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