El equipo económico se la pasa recalculando

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Agencia de Noticias Redacción | Red Nacional de Medios Alternativos

Los datos de marzo provocaron un cimbronazo y un nuevo cambio de metas. Inflación y PBI fueron recalculados, esta vez sin conferencia de prensa ni salidas públicos. Por Eduardo Lucita.


“En tres meses, la inflación ya acumula casi la mitad de lo previsto para todo el año”, dice el titular del diario de mayor circulación en el país. “Advierten que la meta anual de inflación del 15 por ciento es incumplible”, completa el matutino que suele proclamarse como tribuna de doctrina.

Es que los datos aportados por el Indec son inapelables. La inflación de marzo fue de 2,3 por ciento, con lo que acumula 6,7 en el primer trimestre y los analistas estiman que la meta del 15 por ciento será alcanzada en agosto. Por lo tanto es muy evidente que ya ha sido superada y que los sindicatos que firmen sus paritarias por el 15 irán a pérdida los últimos cuatro meses del año.

En detalle

Son los números finos los que encienden las alarmas y preocupan en el gobierno. En marzo no hubo aumento de tarifas y la que lideró la suba con el 2,6 por ciento fue la llamada “inflación núcleo” -no contempla los precios regulados (tarifas) ni los estacionales- donde pesan los gastos ligados a las necesidades básicas de las familias, que acumula 8,1 puntos porcentuales desde diciembre de 2017. Esto sucede porque la devaluación incide en los precios de los productos importados y de los alimentos que se exportan. También los aumentos tarifarios, solo que éstos lo hacen en forma diferida sobre los costos de producción que luego se trasladan a los precios minoristas. Así es que los aumentos de este mes en las tarifas de los servicios públicos impactarán más adelante, como también lo harán los aumentos en agua y transportes que tendrán lugar en mayo y junio próximos y otros ajustes previstos para agosto y octubre.

Cambios y más cambios

El recalcular las metas ya es una constante en este gobierno. Veamos; si la meta trazada para el 2016 por el entonces ministro Alfonso Prat Gay era un alza de precios de 10-12 por ciento ya que, según decía, la devaluación no incidiría en los precios, el resultado fue del 41. El presidente hizo un recambio ministerial y nombró a Nicolás Dujovne en su reemplazo mientras daba todo el poder al titular del BCRA, Federico Sturzenegger. Este trazó la meta del 17 por ciento para todo el 2017, la realidad marcó 24,8. En diciembre pasado cuando ya se conocía este resultado el jefe de Gabinete y todo el equipo económico en conferencia de prensa anunciaron el “recalibramiento” de la economía y subieron la meta al 15 por ciento, descolocando al titular del BCRA al que obligaron a bajar la tasa de interés. Ahora, menos de cuatro meses después, ese objetivo quedó nuevamente desplazado y el BCRA, reasumiendo poder, amenaza con volver a subir la tasa de interés e intervenir en el mercado de cambios frenando todo intento de suba de la cotización del dólar.

Retocando indicadores

Los periodistas que trajinan los pasillos oficiales dicen que en el Ministerio de Hacienda ya trabajan en silencio recalculando todos los indicadores macro con una proyección de incremento de precios del 20 por ciento para todo el año, aunque no son pocos los analistas que pronostican un 23.

Pero la carestía de la vida influye sobre el consumo interno que está bajando y como éste explica algo así como el 70 por ciento del PBI, también está siendo recalculado el crecimiento de la economía, que además soporta el impacto que la sequía ha tenido en la cosecha de granos. Así de 3,5 por ciento proyectado en el presupuesto para este año, ahora se lo calcula entre 2 y 2,5 por ciento. El FMI es más pesimista proyecta una inflación de 19,5 por ciento y un crecimiento de la economía de solo 2 puntos.

¿Qué pasa con el equipo?

“La inflación es la demostración de la incapacidad de gestión”, supo decir el presidente en tiempos de campaña y al asumir y presentar a su gabinete lo hizo bajo el rótulo de ser “el mejor equipo en 50 años”. Al conocerse la inflación de marzo el titular de Hacienda acusó el golpe. “Es un mal trago, totalmente esperable por nosotros”, tres días después el presidente del BCRA admitió: “Hemos tenido un número de inflación en marzo que no era el que estábamos esperando”. Al mismo tiempo varios funcionarios justificaban que el 15 por ciento “es una meta no un pronóstico”. En qué quedamos: ¿lo esperaban o no lo esperaban? ¿Un presupuesto se hace con metas o con proyecciones? A su paso por España el ministro Dujovne confesó “no tenemos muchas herramientas para combatir la inflación”.

Recientemente en la conferencia sobre Política Monetaria el presidente del BCRA afirmó que la inflación bajaría porque 1) las tarifas están trazadas y no subirán tanto después de abril, 2) las paritarias de la mayoría de los gremios cerrarían en el 15 por ciento, 3) el dólar se mantendría quieto y 4) seguiría más de cerca la política monetaria. Otra vez ¿tienen o no herramientas para controlar el alza de los precios?

Tal vez el equipo del presidente, parafraseando a Antoine Saint Exupery en “El Principito”, se escude en que la inflación es invisible a los ojos, pero por más gambitos que intenten no pueden ocultar que se siente en los bolsillos de la gente.

Eduardo Lucita, integrante de EDI (Economistas de Izquierda)

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