Mucho más que un relato dramático sobre la guerra

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
23. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

El 21 de julio de 1998, la película de Steven Spielberg que innovaría en la forma de filmar escenas de batalla llegaba a los cines estadounidenses. Tan sólo tres días después, su estreno mundial la determinaría como una de las cintas más reconocidas en la historia del séptimo arte.

Mucho más que un relato dramático sobre la guerra, Saving Private Ryan -que dura casi tres horas- se consagró como la cinta que hacía nacer la película bélica moderna, con sus aspectos desgarradores pero realistas. El film reflejaba los estragos de la Segunda Guerra Mundial, y encontró en la cámara de Spielberg el instrumento necesario para ponerle al espectador la piel de gallina. De hecho, aquellos primeros veinte minutos de la película que recreaban la batalla de Normandía hicieron a la relevancia del cineasta y su producto.

Cual soldado en campo de batalla, la cámara se colaba entre los personajes para constituirse como un elemento cargado de una cruda realidad. Las secuencias del desembarco resultaron similares a las de un documental bélico, con cuerpos desmembrados y sangre por todas partes, y el resultado fue la inmersión de las audiencias en el combate representado. El acompañamiento que el público pudo efectuar bajo la mirada angustiante del Capitán Miller y su pelotón sirvió como un punto de referencia para los films por venir.

Retrato del terror de las posibilidades humanas, el largometraje escrito por Robert Rodat contó con la participación estelar de Tom Hanks como protagonista, aunque incluía a un joven Matt Damon -a quien se rememoraba de la recientemente estrenada El indomable Will Hunting– y el aún no reconocido por Rápido y Furioso, Vin Diesel. Basada en la historia real del paracaidista Frederick Niland, el núcleo de la película se encontraría en la recuperación del soldado James Ryan (Matt Damon), el único de cuatro hermanos que quedaban con vida, por parte de su pelotón en medio de una misión prácticamente suicida.

Salvando al Soldado Ryan presentó una mirada no estilizada de la guerra y logró consagrarse como todo un éxito, tanto desde la crítica profesional como a partir de la taquilla. Recaudó, con todo, casi 482 millones de dólares, lo que la colocó en segundo lugar en el listado de películas más vistas de 1998, justo por detrás de Armageddon. Hoy en día, con un Globo de Oro obtenido como Mejor Película Dramática y un Óscar al Mejor Director, la recordamos como uno de los hitos del cine bélico de Hollywood.

El histórico desembarco

Para recrear aquella llegada a Normandía que inspiraría obras posteriores, Spielberg contó con más de mil extras -muchos de ellos, reservistas irlandeses. Los primeros minutos de la película constituyeron alrededor de 12 millones de dólares en términos de presupuesto, cuando el gasto total resultó ser de 65. Pero, ¿qué hizo del film uno internacionalmente reconocido?

Aquí aclaramos que si existe un punto que destaca en Salvando al Soldado Ryan, el mismo se encuentra en su aproximación técnica innovadora. Con la ayuda de Janusz Kaminski, el director de fotografía que recibió un Óscar por su desempeño en la película en cuestión, Spielberg tradujo los horrores de la guerra a la pantalla con una excepcionalidad digna de subrayar. La cámara en mano, los cercanos y agobiantes primeros planos y planos subjetivos, son algunos de los detalles que ayudaron a lograr que el espectador se sintiera identificado con los horrores reflejados a partir de la pantalla grande.

La cinematografía no saturada, los colores apagados y la falta de contrastes ayudaron a recrear las sensaciones del combate a partir de la alteración de la imagen. La verosimilutud generada a partir de movimientos temblorosos y tonos neutros sólo se potenció con la dramática banda sonora compuesta por John Williams y las explosiones, sonidos de armas y gritos que llegaban a los oídos de los espectadores.

Salvando al Soldado Ryan se constituye en la actualidad como un maravilloso retrato sentimental de los dramas de la guerra, aunque su mayor carga significante se encuentra en su desarrollo estético capaz de conferirle un realismo sin igual. Por esto, desde Corriendo La Voz le dedicamos una mención en su vigésimo aniversario y destacamos su relevancia para el cine actual.

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