#Luzbelito Veinte años reflejando nuestra vergüenza

Nadia Benitez
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Redactora at Corriendo La Voz
Licenciada en Comunicación Social | Periodista | El staff de #CLV me llama "Pepe" | Manija de la música, sobre todo, el rock | Mafaldista.
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(Prólogo)
El infierno de Luzbelito es un espejo para nuestra vergüenza.
Somos hijos de multivioladores muertos.
Somos los hijos de puta que van a beber de sus aguas
y, 
ya sabemos, los hijos de puta no descansan nunca.
ZIPPO.

Entre las dificultades que conlleva la producción de un disco, destacamos en esta oportunidad, la realización de una obra conceptual. Los momentos previos: el surgimiento de una idea, explotarla desde diferentes perspectivas, plasmarla a lo largo de 11 canciones dándole vida sonora y lírica, contar la historia a través de la música y lograr que el público cree en su cabeza el personaje de Luzbelito.

No fue fácil. Ni siquiera para una banda como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Luzbelito hizo las veces de bisagra entre todo lo anterior y los dos discos que continuaron (Último bondi a Finisterre y Momo Sampler). Pero este álbum no solamente marcó un antes y un después en la historia de la banda. Sobresalieron el ingenio de preservar el hilo conductor de la narración, la originalidad discursiva de las letras, la capacidad de interpelación a los oyentes, la destreza de la música monopolizando todo un clima denso y oscuro y, por supuesto, el exquisito arte de tapa, siempre de la mano del talentoso Rocambole.

Estos ojos, ¿de quién son?

Aún hoy, en pleno siglo XXI, existen demasiadas dudas. La existencia sigue siendo incomprensible y aunque las diversas religiones, los cientos de filósofos que hemos leído y los científicos más consagrados han intentado explicarla, no puede evitar su rasgo más inherente, la ambigüedad. ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? Esa dualidad inevitable que convive dentro de cada ser humano. Después de tanta guerra, tanta destrucción, tanta muerte en vano que sufrió y continúa sufriendo el mundo, estamos cada vez más lejos de encontrar una respuesta unívoca.

Entonces, los Redondos proponen a Luzbelito. Ese ser ficticio, hijo del Demonio, que habita en el infierno (algún lugar de la Tierra) para sacar a la luz las contradicciones permanentes de nuestras creencias y comportamientos. Cuestiona a Dios, a ese Dios que cada uno reza e intenta acorralarlo hasta el cansancio. Revela la soledad entre la multitud, una soledad latente pero que insiste en aislarnos hasta sólo toparnos con nuestra imagen en el espejo. Y así, en ese estado de encierro con uno mismo, acabamos sumergidos en el reflejo de la realidad que nos rodea. Brotan en cataratas las miserias del hombre y se mantienen a flote los vicios, la codicia, la libertad frenética que nos vuelve eternos, la inmoralidad cada vez más de moda y los deseos, también nuestros deseos.

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El fuerte protagonismo de Luzbelito en esta historia, devino finalmente en el nombre del álbum. De hecho, el disco arranca con “Luzbelito y las sirenas”, canción que lo presenta y describe, pero desde los juicios y afirmaciones de Zippo, el intérprete del heredero del demonio, quien aparecerá luego en “Cruz diablo”. Dios condena eternamente a Luzbelito a una vida en soledad, a una vida llena de contratiempos y problemas porque, de lo contrario, sólo estamos aquí para “matar el tiempo a lo bobo”.

Sin embargo, el demonio siempre socarrón y sin escatimar soberbia, se ríe de sus escarmientos y de quienes le juran lealtad. Se pregunta “¿de quién son estos ojos?, ¿de quién son mis deseos de hoy?”. Es decir, dónde te paras para juzgarme así o bajo qué estructura (moralidad) te basas para dictaminar mis actos. Y, finalmente, el reproche que desata contra una sociedad entera: los deseos o ambiciones, las formas de proceder por el camino equivocado que implican una especie de justificación, de culpar al ángel del mal (Luzbelito) por nuestras decisiones equivocadas. El atrevimiento en la lírica solariana deja su marca registrada una vez más.

Rock and roll del país

En 1996 fue publicada “Luzbelito”, la sétima placa discográfica de los consagrados Redonditos de Ricota. La particularidad de este disco se concentra, como mencioné anteriormente, en la temática conceptual que conservó la obra en su totalidad. Las percepciones frente a este álbum ricotero fueron las más polémicas, no obstante, Luzbelito superó las expectativas de los propios músicos. Es más, en la actualidad, se destaca como el disco preferido entre sus fanáticos.

005El proceso de producción fue arduo ya que llevó mucho más tiempo que los seis discos anteriores, además de requerir de tres estudios de grabación distintos hasta su gestación final (Be Bop en San Pablo, New River en Fort Lauderdale y El Pie en Buenos Aires). Tanto lo lírico como lo sonoro se caracterizan por el ambiente sombrío y sofocante que transmiten. El clima se mantiene así a lo largo del álbum excepto por “Blues de la libertad” y “Mariposa Pontiac”, dos temas viejos que ya sonaban en los shows pero que fueron incluidos en esta placa para cortar un poco con el clima tan oscuro que persistía y aportar algo de festividad, según palabras del mismo Solari.

Otra particularidad de Luzbelito: es el primer disco de Los Redondos que no se vende en la tradicional caja de plástico de los CD’s de audio. La novedad llegó con el arte de tapa que adoptó la forma de un mini libro y el encargado (una vez más) de darle color e imagen fue Ricardo “Mono” Cohen, más conocido como Rocambole. Se trata de ilustraciones alegóricas que van en concordancia con la temática conceptual de la obra. Asimismo, cabe destacar que el arte de Luzbelito ganó el premio ACE al “Mejor diseño de portada para disco”, en 1997 y es considerado uno de los mejores packanging de la historia del rock nacional.

Lista de temas
1. Luzbelito y las sirenas.
2. Cruz diablo.
3. Ella baila con todos.
4. Fanfarria del cabrío.
5. Nuotatori proffessionisti.
6. Blues de la libertad.
7. La dicha no es una cosa alegre.
8. Me matan, Limón!
9. Rock yugular.
10. Mariposa Pontiac – rock del país.
11. Juguetes perdidos.

Todos escuchamos alguna vez la célebre frase “una imagen vale más que mil palabras” y, en este caso, me atrevo a agregar que la música también. Veinte años no parecen tanto, sobre todo, si tenemos en cuenta la trayectoria de una banda como Los Redonditos de Ricota. Y más allá del éxito de toda su producción en general, Luzbelito sigue siendo diferente por hablarnos de nosotros mismos de la manera más cruda y sincera, por reflejar nuestros miedos y avaricias, nuestras miserias y vergüenzas, por distinguir nuestros deseos. La existencia humana se seguirá poniendo en duda mientras la dualidad habite en nuestro interior. Y ya sabemos más que nadie que este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos.

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