#Entrevista Elbi Olalla, de Altertango: “el género está súper vivo, pero está en los bordes”

Blas Ele

Blas Ele

Redactor at Corriendo La Voz
Profesor de Comunicación. Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Fundamentalista del mate amargo. Radialista apasionado.
Blas Ele

Hace tiempo que el tango dejó de ser lo que representan los souvenires y las postales que los turistas se llevan de La Boca y San Telmo. Los últimos 20 años dieron vida a un movimiento artístico que se propuso actualizar el género, no como quien se aggiorna a las tendencias de la época, sino en el sentido más natural de quien habla un lenguaje: desde los cuerpos de sus ejecutantes, desde los territorios que habitan, y en diálogo con el entorno en que sucede, desoyendo los mandatos del género. En las primeras horas de ese renacer del dos por cuatro, y “previo a la explosión de información que significó el YouTube”, nació Altertango, agrupación insigne del denominado Tango Siglo XXI. Desde Mendoza, Elbi Olalla, cofundadora y pianista del grupo, dialogó con Corriendo La Voz en la víspera de lo que será el lanzamiento y la presentación de Sie7e, su nuevo trabajo discográfico.

Altertango es uno de los nombres que no puede faltar en ninguna reseña de lo que es la actualidad  del tango: una amplia bocanada de aire fresco que incluye desde la Fernández Fierro hasta Bajofondo, pasando por 34 Puñaladas y Quinteto Negro La Boca. Tomando distancia de la imagen arquetípica del género, demasiado ocupada en sus pretensiones comerciales y sus campeonatos mundiales, y con un empuje proveniente de artistas y espacios autogestionados e independientes, Altertango forma parte de un movimiento que se encuentra en constante diálogo con otros géneros populares, tematizando los nuevos tópicos sociales y reconociéndose como parte de una historia cultural que trasciende ampliamente la herencia de los arrabales de un siglo atrás. Elbi Olalla, cofundadora junto con Victoria Di Raimondo -hoy poniendo el cuerpo en el Cuarteto La Púa-, pianista, compositora y motor de Altertango, responde a 1000 kilómetros de distancia con la seguridad de la experiencia y la inquietud de una máquina creativa.

-Ya han pasado casi 20 años desde que comenzamos a escuchar lo que para Altertango es el Tango del Siglo XXI, ¿cómo podrían definir esta nueva versión del género?

Elbi Olalla: Yo creo que podemos definirla como una versión mendocina, autogestiva. Una versión dramática y teñida de influencias rockeras y jazzeras del tango que amábamos pero conocíamos solo por grabaciones y con poca información de primera mano. Ese tango bastante independiente, al oeste de todo, se fue diseñando en cuidadosos ensayos y arreglos que nos parecían lindos y personales. Con el tiempo eso se fue consolidando y si bien siempre empujamos los bordes, también nos fuimos sintiendo más tangueros y más seguros. Un tango con una batería que escapó al molde piazzoleano y también al orquestal o al rockero simplista. Una búsqueda profunda de muchos años, a veces dolorosa,  a veces desmesurada. Nunca descuidada. Siempre con mucho estudio y dedicación detrás. Con un vivo muy intenso y power. Con muchos matices y con la naturalidad y la fe propias de lo que te sale del corazón, desde muy adentro.

– A diferencia de otros proyectos que también se ubican en la nueva escena tanguera, Altertango se sostiene en lo analógico, con instrumentos tradicionales e incluso con fuerte presencia tuya con el piano. ¿Se trata de una declaración de principios o un límite que se marcan de hasta donde eligen jugar con los cánones del género?

Elbi Olalla: Se trata de las dos cosas, una declaración de principios y un límite natural. Tocamos esos instrumentos y nos gustan esos instrumentos. Hemos desarrollado un lenguaje en esos instrumentos y nuestra búsqueda va por ese lado. Ya tener batería es bastante raro en el tango así que lo demás queremos que nos acerque al género, no que nos distancie. Igual hemos jugado con guitarras eléctricas, como en Las palabras, en Radiotango, o Reflejo, en Sie7e; y alguna vez usamos scratch, con un DJ amigo que lo usaba muy analógicamente, como un instrumento de percusión (Cuesta Abajo, en Tormenta, o Mi tango triste y Pena Mulata en Melodramas). Siempre con la impronta nuestra.

 

Altertango no sólo ha sabido incluirse en una corriente que revitalizó el género, también supo adaptarse a los vaivenes de su propia historia. Luego de la salida de Fargüest (2013), Victoria Di Raimondo, cofundadora y voz del grupo hasta ese momento, se apartó del proyecto para seguir haciendo lo suyo en el Cuarteto La Púa. Los mendocinos continuaron su proyecto de manera instrumental, alternando en ocasiones diversas voces invitadas. Una nueva afirmación de su identidad nacida de la contingencia.

– La refundación como proyecto instrumental es aún bastante reciente, ¿cómo les sentó el cambio al grupo?

Elbi Olalla: Mejor de lo que esperábamos. Fue toda una sorpresa. Raro al principio, pero surgieron cosas interesantes que nos obligaron, una vez más, a empujar nuestros bordes y a re organizarnos. Aparecieron roles importantes como el de Pablo [Conalbi, baterista] que es un músico muy virtuoso y que tuvo que ponerse en casi un primer plano. Cuando la voz se retira es como que los instrumentos toman otra importancia y tanto mis compañeros como yo misma tuvimos que tocar más, estudiar más y pensar más en la música. Apareció la composición grupal, muchas cosas entretenidas que nos sorprendieron y aún sorprenden.

– ¿Hay continuidad en Sie7e de lo que pudo escucharse en el EP Radiotango? ¿Con qué nos encontraremos en este nuevo disco?

Elbi Olalla: Sí, hay una continuidad. Creemos que hay un desarrollo. Están mejores los instrumentales y volvemos a jugar con la voz humana, que es un lugar que nos encanta y disfrutamos. Es como avanzar hacia un mundo donde coexistan siempre esas dos posibilidades. El disco, además, suena mejor. Una especie de revancha de Tatu Estela quien grabó, mezcló y masterizó ambos y en Radiotango se topó con algunos inconvenientes en cómo grabamos el disco (a las apuradas y en un día) y con la inmadurez de nosotros como cuarteto instrumental. Llevábamos poco tiempo en ese plan. También fue una apuesta de Edgardo [González, guitarrista y compositor del grupo 34 Puñaladas] quien ayudo mucho en Radiotango y siempre le pareció que a los temas les faltaba aún una vuelta de tuerca, al menos a las composiciones propias y que en Sie7e pudo intervenir más profundamente. Sie7e es un disco más lindo. Mejor tocado, mejor grabado y más pensado.

– En este nuevo trabajo participaron como invitados músicos que no están vinculados necesariamente con la escena tanguera, sino más bien con el indie o la escena under del rock: resuenan Juan Saieg (Usted Señálemelo), Bruno Beguerie (Perras On The Beach), ambos de la escena mendocina, y Juan Pablo Fernández de Acorazado Potemkin. ¿Es parte de volver a proponer el tango como género popular, o a qué se debe la selección de invitados?

Elbi Olalla: Al cariño, principalmente. Nosotros siempre nos hemos juntado con la gente a la que queremos y nos cae bien. Con Acorazado Potemkin hemos hecho muchas cosas. Abrimos su show en Niceto y se puede decir que hay lazos de familia musical después de dos venidas de ellos a Mendoza, de quedarse en mi casa, de yo tocar en Labios del río, etc. Toda una experiencia juntos, a esta altura. Lo de los mansos indies Bruno y Juan es un homenaje a lo que está pasando en Mendoza y a nuestra relación con ellos, son casi mis sobrinos y cuando Altertango cumplió diez años en 2010 ellos cerraron nuestro show cantando con nosotros un tema de Arcade Fire, Wake up. Siete años después son parte de nuestro disco (ya ellos más grandecitos y habiendo dinamitado la escena nacional e internacional). Todo tiene que ver. La voz de Bruno se escucha en un disco del 2004 de Altertango, cuando era un nene chiquito. Siempre hemos estado cerca.

Alertango dialoga con su tiempo saliendo de los límites que le marca el género, no sólo desde la elección de los instrumentos y las libertades en las composiciones, sino insertándose en una escena que va más allá de lo que suena en las milongas. Por devenir natural y por casualidades geográficas, Elbi Olalla, acompañada de Pablo Conalbi en batería, Ezequiel Acosta en bandoneón y Gerardo Lucero en contrabajo, dan la pelea por partida doble: contra los molinos de viento de los estándares del tango, y contra esos otros que enfrenta todo artista que pretende subsistir de manera independiente y autogestiva, sumando la dificultad que llegar a nuevos públicos desde un género que no pica en punta en las tendencias de la época.

– De Mendoza llegaron con fuerza Perras y Usted Señalemelo, pero en los ámbitos más juveniles es más difícil encontrar circulación de tango, aún en la versión sXXI. ¿Es una dificultad para mantener vivo al género?

Elbi Olalla: El tango es un género marginal. Todo el tango, el de los grandes, el de los más jóvenes. Todo, lamentablemente. La generación siglo XXI (la nuestra) y, aparentemente, la que nos sigue a nosotros también. El género está súper vivo pero está en los bordes. No está en los prime times de nada. No está en la tele, está poco en la radio. Casi no hay festivales y los que hay son autogestivos, barriales o sectoriales. Incluso los grupos más conocidos no podrían llenar un teatro demasiado grande porque los circuitos que se manejan son chicos. Tal vez Altertango, en Mendoza, sea una excepción porque merced a la cantidad de años que llevamos, acá somos bastante conocidos y podemos cortar entradas sin demasiado esfuerzo. Pero hay algo que pasa a nivel nacional con el tango que yo no sé definir pero que es una suerte de marginación. No sé si es porque es una música más bien compleja  en épocas de productos de fácil digestión o si es porque no hay voluntad política de cuidarlo y ayudar a su desarrollo. Entonces, al mainstream de la música joven, el tango no le interesa: aunque a los jóvenes cuando lo escuchan les guste, a los medios menos, y las políticas públicas no ayudan. Estamos solos en esto, los que lo hacemos y el público al que podemos llegar. Y así es muy difícil. Nadie llega a la masividad o a la popularidad solo. Siempre hay un contexto que lo propicia. Tal vez sea así, nomás. Pero el género está súper vital y cada vez más interesante y variado.

– En lo particular de la escena mendoncina, Altertango ya cuenta con trayectoria, pero están asomando nuevos grupos de los cuales son referentes los chicos de Usted… y Perras, ¿es una explosión reciente en la provincia o es que acá en Buenos Aires nos desayunamos tarde?

Elbi Olalla: El indie lleva varios años en la provincia. Hemos exportado a Buenos Aires grupazos como Mi amigo Invencible, Trílicos y proyectos hermosos como los de Juampi DiCesare, Emilio Cardone, Pablo Di Nardo, Leandro Lacerna, Juan Farré. Acá se hace muy buena música y tenemos muy buenos compositores casi desde siempre. El nuevo cancionero cuyano fue muy significativo para el folclore argentino, en los 60/70. Es todo una cuestión de que cuando algo puede “llegar” a Buenos Aires, parece que ahí comienza a “existir” realmente. Y no todo llega. Es complicado a veces.

– Junto con Victoria Di Raimondo y otras mujeres (Natali de Vicenzo, Julieta Laso, por nombrar algunas), pisaron fuerte en la nueva escena tanguera y hoy en día casi que lo extraño es ver proyectos que no sean mixtos. ¿Fue un fenómeno que se dio de manera natural o una decisión político-artística de hacerse lugar en un ámbito más bien machista?

Elbi Olalla: Es un gran logro del tango siglo XXI. Me enorgullece decir que el tango no es machista en este momento, al menos no en la medida que otros géneros lo son. Tal vez por ser marginales, tal vez por el power de la mujer que se dedica al tango. Es todo un tema a analizar, pero esta bueno lo que ha pasado. Igual hay tela para cortar ahí. Bastante. Y camino por recorrer.

– ¿Qué aportó Edgardo González al proceso creativo de Sie7e?

Elbi Olalla: Uf… muchísimo. Sin él no sería así. Eligió temas, compuso partes, corrigió arreglos. Esculpió junto con Tatu el sonido. Edgardo más en lo musical, Tatu en lo específicamente sonoro. Nos dio ánimos, nos ayudó a tirarnos a la pileta aún más. Nos hospedó en su casa, nos hizo fideos caseros y pizzas. Nos dio y nos da amor y buena onda. Es una persona exquisita, inteligente y amorosa. Tatu también. Alejandro Guyot y Julio Coviello también. Son nuestro hogar porteño. Nosotros nos debemos a nuestros amigos. La lista se completa con Acorazado Potemkin, Alfredo Piro, Natalia Lagos, Diego Vainer... tanta gente querida que nos aporta mucho y que nos salva la vida.

– ¿Con qué nos vamos a encontrar el 19 en La Tangente, cuando presenten sie7e?

Elbi Olalla: Una festichola bastante mendocina. Un concierto que nos genera expectativas. La presencia de Juampi Dicesare, Martín Ponce (De Trueno, ex Karamelo Santo) y de los que grabaron en el disco… Un amor de celebración . La Epifanía de la permanencia juntos en el mundo de la música, en el tango y en las rutas. Celebramos el arte de la espera. Sabemos que, como bien dice Alejandro Guyot (y yo le robe la frase para un tema del disco), “el arte de la espera es jamás desesperar”. Brindamos con vino mendocino y música .

Altertango se estará presentando el jueves 19 de abril en La Tangente, Honduras 5317, Palermo (CABA). Entre sus invitados estarán Alejandro Guyot, Natalia Lagos, Juampi Di Cesare, Julio Covello, Edgardo González, Bruno Giuntini, Mariano González Caló y Juan Pablo Fernández. Entradas por Ticket Hoy o en boletería de la sala.

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