#SomosTelam: “Hubo un apagón informativo en Argentina”

Blas Martin

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Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
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El titular del Sistema Federal de Contenidos y Medios Públicos, Hernán Lombardi insistió días atrás en su interpelación en la Cámara de Diputados que el recorte del 40% del personal de Télam se explica por desmanejos de la gestión anterior, la falta de profesionalidad y el uso político partidario de la agencia por parte de sus trabajadores. Desde Corriendo la Voz nos acercamos a conversar con los y las despedidas de Télam para ver qué hay de cierto en la versión oficial.

La lucha de los y las trabajadoras despedidos de la Agencia Télam sigue en pie. Cientos de despedidos y “bienvenidos” mantienen la permanencia pacífica de las dos sedes de la agencia. “Nosotros, los trabajadores, estamos cuidando los equipos, el patrimonio de la empresa. Acá hay un abandono de parte de las autoridades”. Quien denuncia es Hugo Sánchez, periodista de casi treinta años en el oficio y ocho en la agencia nacional. Detrás de él, en el tercer piso del edificio de la calle Belgrano, el vacío: oficinas vacías, computadoras apagadas, equipos en desuso. La postal es elocuente. Sánchez se desempeñaba hasta hace poco menos de mes en la sección de audiovisuales, una de las secciones que nacieron durante la gestión anterior y que implicó el crecimiento de la agencia.

Hugo Sánchez, trabajador despedido. Detrás, el vacío de las oficinas.


Hablar de números sin atender a sus razones parece ser uno de los clichés favoritos del Secretario con rango de Ministro. Lombardi insistió en declaraciones en América TV con que “Si pasamos de 478 personas en 2003 a 940 durante el kirchnerismo es que se había desmanejado todo”. Hugo Sánchez aporta el contenido que el funcionario oculta pero no desconoce:El área audiovisual tiene nueve años. Nosotros hacemos notas con cámaras, las editan acá los compañeros editores, hay una serie de procedimientos que hacen que en vez de largar un cable, como es lo usual en una agencia de noticias, se les provea a los abonados un servicio de noticias audiovisual”. Claro que esta integración de nuevas narrativas, soportes y áreas de trabajo no puede recaer sobre la misma planta de trabajadores y trabajadoras: el crecimiento numérico es inevitable si se pretende una expansión en contenidos. “Teníamos alrededor de cincuenta compañeros. Ahora quedaron cuatro editores, cuatro cronistas y cuatro camarógrafos. Solamente eso”.

– ¿Qué tanto se puede sostener con esa reducción?

– Prácticamente nada. Y te voy a agregar un dato más: ¡Echaron choferes! ¿Cómo vamos a cubrir, cómo esta “nueva agencia” a la que dan la bienvenida va a cubrir si ni siquiera tiene los choferes necesarios? Si no podes salir, mal podés cubrir algo. Además, los pocos que quedan, con la cantidad de notas que hacíamos… es imposible.

– ¿Cómo se responde al argumento de que el crecimiento de la planta respondía a intereses político partidarios y desmanejos de la gestión anterior?

– La irrupción de internet significó una explosión dentro de lo que fue el periodismo. Hasta hace diez años, Télam no tenía un portal de noticias, porque no existían. Entonces, creó un portal de noticias para el público. Porque nosotros somos proveedores de los medios, pero también teníamos que estar presentes para el público. Este alguien lo hace, son periodistas, técnicos, diseñadores de páginas web. Ahí tenés una cantidad de gente nueva, que no estaban cuando estaban los 500 famosos que con esos se hacía todo. Segundo paso: audiovisuales. Antes, las agencias no tenían ese servicio. Nosotros mandamos cables audiovisuales. Hay camarógrafos, editores, choferes, periodistas, gente de técnica que maneja satélite, los que manejan el drone: alguien tiene que hacer eso. Ahí tenés más gente. Hay que manejar redes sociales, si no tenés presencia ahí, no existís. Ahí tenés unos compañeros que se ocupan de ellas. Así podemos hablar de un montón de sectores nuevos que se fueron creando porque acompañamos el desarrollo tecnológico. No somos el Diario la Razón ni La Prensa del año 30. Somos una agencia moderna que tiene que brindar los servicios para que te los compren los medios, sino ¿qué le vas a vender?

 

 


Campeones de la libertad de expresión

Así calificó Hernán Lombardi al gobierno de Cambiemos en su visita al programa de Luis Majul. Reducir en un 40% la planta de trabajadores de una agencia pública de noticias no parece ir en ese sentido. Hugo Sánchez lo grafica de manera clara cuando la entrevista toca el tema de las corresponsalías, ya que los despidos implican el cierre de seis de ellas (Catamarca, Chaco, Formosa, Misiones, Chubut y la localidad de Viedma) y deja casi inoperables otras diez, reducidas a un sólo puesto de trabajo:

– Donde va Télam, y no es por ponerse la camiseta, no van los medios privados, porque nosotros tenemos la capacidad de ir. Si hay diez partidos, nosotros cubrimos los diez. Si hay una manifestación aquí, otra en Córdoba y otra en Formosa al mismo tiempo, nosotros vamos a estar en los tres lugares, porque para eso somos la Agencia Nacional de Noticias. Hubo un apagón informativo en Argentina. Donde no está Télam, no está nadie. DyN era la otra agencia grande de este país, era privada. Tampoco están más. La única agencia que tiene la capacidad para cubrir el espectro informativo de la Argentina es Télam. Con cuatrocientas personas no se puede hacer. De hecho, con ochocientas y pico de personas que éramos, tampoco se podía hacer como correspondía. Y están todos los ejemplos de agencias internacionales como EFE, France-Presse, decenas de agencias que tienen mucho más personal que nosotros.


Telegrama y después

Sánchez señala que hay algo más allá del apagón informativo: la dimensión humana detrás de los despidos. “Estas 357 personas tienen nombre, tienen cara, tienen historias, hijos, problemas; hay un compañero de esta área que tiene cáncer, tiene metástasis, está peleando la vida. Ese compañero se queda sin cobertura. Estas son las historias que hay detrás. Hipotecas, comida, colegio de los chicos. Lo que están haciendo aquí es algo… no hay dimensiones en la historia del periodismo argentino, nunca pasó esto.

– ¿Por qué es necesario defender la Agencia Télam?

– Télam es una escuela de periodismo. Trabajar en Télam es un orgullo. Es aprender. Yo trabajé en radio, en portales, en casi todas las áreas, pero cuando entré acá, hace ocho años y ya con cuarenta y pico, empecé de nuevo y aprendí un montón. La inmediatez de mis compañeros, la profesionalidad, esto no se encuentra tan fácil y tan rápido, esto es capital dilapidado. La gente que se formó acá, y ahora en un mercado donde hay 3500 trabajadores despedidos, es muy difícil que se vuelva a reinsertar en un medio así.

¿Cómo seguirá el conflicto? Por estos días se vieron movimiento propios de una batalla judicial que seguirá su camino, pero todo se definirá una vez más en las calles. Abandonar no es una opción, dado que el panorama puede empeorar: “Teníamos el convenio de periodista que se respetaba como corresponde. Eso es el siguiente paso, que todos especulamos que va a ser así. Van a ser más horas de trabajo, menos gente: flexibilización laboral.”

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