Entre la paridad y la “coeducación”

Alejandra Iriarte

Alejandra Iriarte

Redactora género at Corriendo La Voz
Tucumana | Abogada en DDHH | Periodista de género en Corriendo La Voz.
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Las luchas de género son todos los días. En todos los campos. Desde los más grandes y transformadoras hasta las pequeñas batallas cotidianas.

Hoy es de esos días donde festejamos por estar un paso más cerca de convertir en derecho esas cosas que nos parecen tan obvias, pero que resulta que no lo son. Como casi todo cuando se trata de género. Las mujeres, las lesbianas, las travas y las trans de esto ya sabemos bastante.

Ayer, por fin, el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación logró conseguir las firmas necesarias para emitir el dictamen favorable que da vía libre para llevar al recinto al proyecto de ley de paridad de género.

El proyecto ya tiene la media sanción de la Cámara de Senadores desde octubre del año pasado. Todo este año electoral estuvo a la espera de volverse realidad. Realidad que parecía que iba a quedar atada al destino del proyecto de boleta electrónica, por disposición del oficialismo de Cambiemos y sus aliados. 

Por suerte, pero sobre todo gracias al impulso de activistas feministas y de las diputadas, la paridad será un hecho el próximo 27 de septiembre, aunque recién se aplicaría para las elecciones nacionales de 2019.

Más allá de las críticas que puedan hacerse a estas medidas que siempre quedan cortas, que siempre pueden usarse mal, que siempre pueden fallar; la paridad es un pequeño paso más en pos de la equidad de género.

Al menos ahora en las listas de candidatas y candidatos de 2019 veremos a una mujer detrás de cada varón. Sí, nos faltan las compañeras trans, las lesbianas y la visibilización de todas las identidades que escapan del binarismo. Sí, faltamos muchas y muchos. Pero es un paso adelante. Al menos en relación con el cupo “femenino” del 30% que existe desde hace más de 25 años. Al menos en relación a la poca representación que tenemos las mujeres en los lugares de decisión. 

Y es un paso mucho más profundo si se lo compara con la otra noticia que circuló durante el día. En Tucumán un juez federal rechazó una medida cautelar que buscaba frenar el ingreso de las mujeres al Gymnasium, el colegio de la Universidad, a donde van los hijos, varones, de la clase media intelectual “progre” de la Provincia. Aunque el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Tucumán ya había emitido una resolución permitiéndoles el ingreso al Colegio, un grupo de díscolos del derecho y la igualdad, buscó un aliado en la justicia para negar, una vez más, derechos a las mujeres. 

Por suerte, esta vez,  no lo consiguió

El Juez Bejas entendió (¡bien!) que no podía afectar el derecho a la igualdad en el acceso a la educación. En buena hora que lo entendió. Los triunfos, que parecen triunfos de otras épocas, se festejan dobles. 

Hace 20 años, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le puso fin a esta discusión en el caso del Colegio Nacional Monserrat de Cordoba, cuando, amparándose en la Constitución Nacional y en los Tratados de internacionales de derechos humanos, concluyó que no se puede poner en discusión el derecho a la igualdad en materia de educación. Sin embargo, durante todo este año en Tucumán se siguió discutiendo. Porque cuando se trata de los derechos de las mujeres, todo parece ser objeto de debate. Incluso la posibilidad de acceder a la educación en condiciones de igualdad. 

La lucha es larga y dura, pero lo vamos a lograr, la patria va a ser feminista. Por eso hoy festejemos estos pequeños avances y sigamos luchando, que el patriarcado se va a caer. 

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