#LadoNerd Las mujeres de ‘Mad Men’

Maira Romero Santucho

Maira Romero Santucho

Soy Licenciada en Comunicación, realizadora audiovisual en construcción y feminista. También me gusta la cumbia.
Colaboradora en Lado Nerd.
Maira Romero Santucho

Durante el 2017, fuimos testigos de un Hollywood agitado por las denuncias de acoso y agresión sexual por parte de reconocidas artistas, como Bjork, Viola Davis, Reese Whiterspoon, entre muchas otras, que se sumaron a la campaña #MeToo en las redes sociales, contando sus propias experiencias de abuso en la industria. A comienzos de 2018, los Golden Globes se anclaron en la campaña Time’s Up y la gala se tiñó de negro en honor a las víctimas de acoso y se llenó de poderosos discursos pronunciados por mujeres.

Entre las grandes homenajeadas en los Golden Globen estuvo Elisabeth Moss por su papel en The Handsmaide’s Tale -y por su enorme compromiso con la lucha feminista. Es imposible verla y no recordar que comenzó a conquistarnos a partir de Mad Men, una de las series más recordadas del último tiempo, en la que los personajes femeninos no pasaron desapercibidos.

Situados en Nueva York en los 60’, la producción nos muestra la vida de Don Draper y de todos los que viven a su alrededor. Todo el tiempo, la serie nos deja chusmear el interesante y selecto mundillo de la publicidad ¿Mejor todavía? Nos muestran todos sus mambos: el alcohol, la música, la misoginia, la moda, la heteronorma, sus jefes, sus presidentes, sus contextos, sus mentiras y sus grandes verdades.

Cada capítulo de Mad Men es ir desnudando a cada personaje, incluso a Don, quien es un misterio caminante. Accedemos a esas vidas de publicidad de Coca Cola de los 50’ y conocemos sus más grandes miedos y bajezas. Y eso lo logramos gracias a una cantidad de personas que pusieron sus esfuerzos diarios en que lo veamos, desde Matthew Weiner, showrunner de la misma, hasta el asistente del asistente del asistente.

El primer episodio contiene las frases “No voy a permitir que una mujer me hable así” y “Eso que llamas felicidad, lo inventó un tipo como yo para vender pantys”, que no fueron elegidas al azar, sino por guionistas, productores, directores y más profesionales, que decidieron producir algo absolutamente diferente a lo acostumbrado en series, llamando nuestra atención y haciéndonos elegir ver a esta subcultura de publicistas a lo largo de 92 capítulos.

A su vez, es llamativa la manera de mostrar “el mundo de las mujeres”, representando esa realidad cotidiana que hoy se comenzó a deconstruir.

“Mad Women”

Desde los inicios de Mad Men vemos cómo las mujeres son constantemente avasalladas y dejadas de lado en toda actividad que vaya más allá de obedecer a un hombre. Los varones constantemente se llevan los privilegios de crear, de gestionar, de abordar a un cliente, etc. Los varones pueden pensar y convencer con sus discursos, pero las mujeres… siempre se deben ganar los espacios en condiciones mucho más injustas.

Cada personaje femenino tiene una complejidad propia de las personas que se encuentran en una constante lucha interna: debatiéndose entre sus deseos, objetivos, su imagen y las posibilidades dentro de un mundo completamente injusto para ellas. Por suerte, estos personajes no se dejan doblegar fácilmente ante el mundo que las oprime.

La más emblemática, por supuesto, es Peggy Olson. Decidida, de familia católica y con un objetivo fijo: ser la primera redactora mujer. Peggy se vuelve ambiciosa, creativa y hasta supera situaciones límite como tener un hijo con un compañero de trabajo, darlo en adopción y seguir adelante.

Joan Harris, otro ícono de la serie, es decidida, sexy y muy inteligente. Sin embargo, sólo logra que la tomen en serio poniendo el cuerpo. Tener curvas pronunciadas es el único atributo que merece la pena en un mundo en el que priman los cerdos misóginos. Sin embargo, más allá de poner el cuerpo, Joan no se doblega y se convierte en millonaria, pelea por ser ejecutiva de cuentas y termina fundando su propia productora a base de esfuerzos inquebrantables y dejando amores de lado pues, evidentemente, en la serie no existe hombre que soporte a una mujer decidida.

También tenemos a Betty, la viva imagen de la mujer perfecta, esa mujer ideal que tanto se impone a las mujeres de la época: hermosa, dedicada a su casa, a su familia y a su esposo. Pero la realidad es que Beth sufre durante toda la serie por la imposibilidad de cumplir sus sueños y de vivir otras experiencias, como ser modelo o estudiar psicología, debido a su destino de mujer perfecta. Lo paradójico es que se la pasa canalizando la tensión a través del cigarrillo, producto que Donald Draper se encarga de vender durante gran parte de la serie, y que le termina jugando muy en contra una vez que deja de postergar sus sueños.

La segunda esposa de Don, Megan, su secretaria, es una joven francesa, con ganas de crecer como actriz pero termina abandonando una carrera exitosa gracias a creer y dejar todo por su marido, quien la engaña hasta el final. La historia de miles de mujeres es la de Megan.

Y también tenemos a las innumerables amantes de Don. Rachel es la primera mujer que lo desafía. Clienta de la agencia, portadora del preciado presupuesto y, en consecuencia, portadora del poder -porque si hay algo que se respeta es el dinero- termina exasperando a nuestro protagonista, obligándolo luego a disculparse por sus exabruptos. Después, aparecen una serie de mujeres con una característica especial: no son sumisas como Betty. Las mujeres con las que Don decide engañar a sus esposas son mujeres empoderadas, fuertes, con profesiones y objetivos fijos. Esas mujeres vuelven loco a nuestro protagonista.

Sin embargo, las mujeres de Mad Men tienen finales muy particulares: Joan crea su productora y, al igual que Peggy, se encuentra en la constante búsqueda de un amor que le permita sentirse plena y no la decepcione, pero nunca logra dar con un compañero. Beth se enfrenta a un negro destino cuando busca la realización; Rachel se casa con un judío que muere jóven, y Peggy… ¿Hay algo más triste que la imagen de Peggy trabajando hasta tarde en McCann, con Stan parado al lado y ella sentada, escribiendo, con la cabeza gacha? Dejando de lado la propuesta de Joan de llevar adelante un importante proyecto en conjunto, proyecto que además le interesaba porque suponía un desafío a su creatividad y porvenir.

La serie de la Serie

Sería interesante conocer y adentrarnos en el mundillo del detrás de cámara de cualquier serie y más de Mad Men. Resulta sumamente atractivo pensar lo que podemos hacer con los datos que tenemos.

Matt Weiner -un tipo que venía medio mal en la vida, tirado en el sillón y con la madre pidiéndole que busque a su hermano en el aeropuerto- termina escribiendo una historia interesantísima que la vende a AMC y la produce Lionsgate. Comienza el rodaje, y vamos conociendo uno a uno los personajes que le dieron vida a la serie. Los conflictos con los actores, las dificultades técnicas, el diseño de los vestuarios, storyboards y… guiones. Cuartos llenos de guionistas, cada uno con una vida y una personalidad particular, entrañables. Ganan premios, dan inicio a una nueva forma de ver y hacer series.

¿Y qué pasa con la representación femenina en esta producción? Bueno, pues… creemos que la realidad no está tan alejada de la ficción.

En 2017, una serie de artistas hollywoodenses comenzaron a unirse a la consigna #MeToo, que buscaba visibilizar el abuso por parte de los hombres de la industria. El movimiento logró una gran fuerza en un período de tiempo muy corto. Más 200.000 personas utilizaron el hashtag el 15 de octubre, y fue tuiteada más de 500.000 veces el 16 de octubre. El creador de Mad Men no quedó afuera.

Matthew Weiner fue denunciado por Kater Gordon, ex-guionista de la serie y ganadora de un Emmy junto a Weiner por este trabajo. En palabras de la guionista, Weiner le dijo que debía verla desnuda, que se lo merecía. ¿Qué sentíamos por Don cada vez que trataba mal a una mujer que demostraba poder? ¿qué sentíamos cuando Don acosaba a la vecina del edificio en el que vivía? ¿qué hubiésemos pensado si Don le decía a Peggy Olson “me merezco verte desnuda”? Heavy. Lamentablemente, así es el mundo real.

Kater Gordon, después de ganar un Emmy, fue despedida por teléfono por el mismísimo Matthew Weiner. Por lo tanto, dejó de escribir, se mudó a California y fundó Modern Alliance, una Organización sin fines de lucro para ayudar a víctimas de abuso sexual en los espacios de trabajo de cualquier industria y para buscar y emplear estrategias para enfrentar dichos abusos.

Tanto en la vida real, como en la ficción, nuestros queridos personajes femeninos terminan con la vida que pueden, rompiendo los moldes y creciendo, hasta donde la sociedad las deja. Por suerte, en el mundo real el tiempo de que las mujeres se levantan, ha llegado.

Nota relacionada:

#LadoNerd GIRLS y un debate necesario sobre el acoso sexual

Comenta

Print Friendly, PDF & Email