#LaParlaDeRaviolo “Tratamos que las canciones sean un envase que trasladen emociones”

Nadia Benitez
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Nadia Benitez

Redactora at Corriendo La Voz
Licenciada en Comunicación Social. El staff de #CLV me llama "Pepe". Manija de la música, sobre todo, el rock. Fundamentalista del Fernet (Branca) y eternamente Mafaldista.

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A días de estrenar su primer disco de estudio, Corriendo La Voz tuvo la oportunidad de un encuentro íntimo con La Parla De Raviolo, banda de rock relativamente nueva.  Conocimos a sus integrantes en una charla fluida y divertida en la que nos contaron sobre su proyecto musical, su visión acerca del rock actual, su apetito creciente por innovarse y estar vigentes y la importancia de darle voz no sólo a la música, sino también a otras corrientes del mundo artístico.

Es habitual que cuando un grupo de músicos se reúne con el propósito de formar una banda, aparezcan diferencias, los desacuerdos se entrometan o que por cuestiones personales, de tiempo o dinero, resulte difícil que todos los integrantes pateen para el mismo lado. La Parla de Raviolo no fue la excepción. Sin embargo, a pesar de las idas y venidas, de las llegadas y partidas de sus miembros, Raviolo, este personaje tan peculiar, empezó a hacerse un lugar en el mundo del rock hacia fines del año 2012 y su parla comenzó a tener eco.

Al poco tiempo de darle nacimiento a la banda, surgió la oportunidad de grabar un EP. El mismo fue titulado “Postales de la noche” y data de a comienzos de 2013, cuando los primeros escenarios de la Capital Federal como El Marquee, Panarock, Speed King, se abrieron paso para oír los parloteos de Raviolo. No obstante, Federico Morales, el cantante, admitió renegar un poco de aquella primera producción: “No me gusta para nada. Pero bueno, forma parte también de nuestra historia”.

El 2014 fue un año a puro trabajo. Luego de un tiempo de reencontrarse con ellos mismos y acomodar algunas piezas, se terminó de definir la conformación definitiva de la banda, tal como se presentan actualmente: Andrés Quinteiro (guitarra y fantasía), Nicolás Desulovich (bajo y perillas), Joaquín Rodríguez (guitarra y distorsión), Juan José Greco (batería y groove) y Federico Morales (voz y birome).

Antes de poner manos a la obra con el laburo de pre-producción para la gestación de lo que será su primer disco de estudio, los músicos procuraron lanzar en marzo del año pasado un simple de dos canciones que hicieron las veces de carta de presentación y como una manera de promocionar la obra que se viene. Para el mes de octubre, con las canciones ya seleccionadas y pulidas, y después de imprimirle música a esos temas, el estudio de grabación pasó a ser un segundo hogar. Por estos días, el primer disco oficial de La Parla De Raviolo se encuentra cocinándose y no falta mucho para que lo saquen del horno.

– A simple oída, llama bastante la atención. ¿Cómo surge el nombre de la banda?

002La Parla De Raviolo: Raviolo es una creación fantástica y después el significado fue posterior. Tampoco queremos generar una perorata mística en torno al nombre. Lo nuestro es mucho más terrenal en el sentido de que después de ver la estética de la banda, de empezar a descubrirnos en el aspecto musical, en todo lo concerniente a las letras, ahí fue adoptando una forma el nombre de la banda.
Raviolo es un símbolo y detrás de ese símbolo se reúnen un montón de aspectos que nosotros a la hora de encarar las canciones las abordamos y las incluimos. Tratamos de integrarlo y también tratamos de darle cierta linealidad y coherencia al discurso.
Raviolo podría ser un chivo expiatorio. Entendemos que el mundo está plagado de Raviolos. Es solamente una palabra. Lo importante es lo que se condensa detrás de esa palabra. Nosotros tratamos que las canciones sean un envase que trasladan emociones y esperemos lograr eso y que la gente se sienta atraída y conmovida.

– A la ora de componer, ¿quién es el que se encarga de escribir las letras?

LPDR: Nos pusimos de acuerdo en que el único letrista sea Federico (el cantante) porque lo que puede pasar es que si todos componemos nuestras propias canciones por ahí no llegamos a unificar un concepto, si cada uno tiene su propio estilo de composición. Está bueno que escriba uno solo. Hay una división del trabajo. Esa parte más artesanal se da en un marco solitario, a veces no. Y después viene todo lo que es la elaboración musical… Porque en lo artesanal vos tenés el boceto de una letra que también se va modificando.  Y después una serie de acordes que te sirvan de estructura, de colchón, donde puedas apoyarte. Cuando termino de escribir (hrabla Federico) se las mando a ellos por mail. Después nos juntamos en la sala y ellos llevan a cabo todo lo que es la ejecución.
Nos ha pasado que Federico trae una propuesta y en lo que dura la canción la armamos. Y hubo otras situaciones en las que estuvimos meses para encontrarle la vuelta. Primero viene la propuesta con letra y después los acordes, a veces algún riff. Pero en el ensayo lo vemos.  Somos de laburarlo bastante y somos muy meticulosos con los temas.

–  En el momento de los shows, ¿es difícil para una banda under conseguir un lugar para tocar?

LPDR: El circuito es  leonino. Sabemos que las bandas tienen que laburar mucho para poder tocar. Es difícil. A nosotros nos pasó de estar en lugares con 40° de calor y que no nos hayan dado un vaso de agua. Es bastante complicado pero  lugares y espacios hay. Sólo hay que buscar y sabérselo hacer. 
Hay muchos lugares de acá de la ciudad de Buenos Aires para tocar. Pero te tratan muy mal. No respetan al artista ni al público.
En la jurisdicción de Capital Federal hay un decreto que dispone el pago mínimo de $100 por cada integrante de la banda. Vos llegas a plantear eso a un administrador de un lugar y se te ríe en la cara y probablemente te vede hacia el futuro para que vos vayas y toques nuevamente. Para el pibe que comienza no es nada esperanzador. Desde ningún ángulo. Desde el trato, desde el cierre de la tratativa y hasta el equipamiento que tienen. No te garantizan nada. Crees que toda la escena se maneja siempre así y quizás caducas en el proyecto por tantas otras cuestiones más. Como bancarse la grabación de un disco, si no tenes el autofinanciamiento. Cuántas bandas con un producto musical tremendo y muy competitivo quedan en el camino porque no tienen la forma de costear. Es un gasto muy fuerte el que hay que hacer.

–  ¿Le costó a La Parla poder llegar a un estudio de grabación?

LPDR: No Pero porque también fuimos muy responsables en cada acción que fuimos haciendo. O sea, a la hora de ensayar éramos responsables de que ese era el espacio de ensayo. Cuando supimos como rumbearnos, supimos que teníamos que hacerlo de tal manera. Ninguno desbarrancó en ese sentido. Por ejemplo, en diciembre de 2013 grabamos el primer simple, con la idea de todo el 2014 difundirlo, adelantar el disco, medio a la antigua. Sabiendo que al diciembre siguiente íbamos a grabar el disco.
Creo que el laburo que le imprimimos en el 2014 habilitó, abrió esa puerta de cumplir con ese objetivo. Hoy en día tenemos un concepto artístico. Y agradecemos que sea ahora el momento. En todos los sentidos desde el nombre, desde lo discursivo, desde la estética, desde el trabajo de las canciones y las canciones mismas. Las 11 canciones que integran el disco comparten una linealidad. A lo largo del tiempo fuimos encontrándole un sonido, una metodología de laburo, una responsabilidad, buscar objetivos. El hecho de proponernos salir a tocar fue a raíz de los ensayos o ese año de ensayo completo. Hubo muchas cosas.

–  Diez años después de la tragedia de Cromañón, ¿creen que mejoró el circuito por el que deben transitar los músicos?

LPDR: La lógica empresarial es la misma. La voracidad del empresario es inherente al sistema económico que desarrolla nuestra sociedad. Eso siempre va a seguir prevaleciendo. Es cierto que hubo ciertos reacomodamientos que no sabes hasta dónde son cuestiones estéticas y hasta dónde son cuestiones sustanciales.
La realidad es que no cambió. Pasa lo que pasa siempre. Durante un tiempo, el primer año, hubo una tendencia de querer mejorar las cosas. Después se fue todo a la mierda como pasa siempre. Somos así. Los espacios chicos están librados a la voluntad del administrador. Los lugares más grandes sí están más observados y controlados y no piden pagar ningún costo. Lo que observamos es una mayor conciencia dentro del gremio, dentro de los músicos. Pero con la conciencia del músico no haces nada. Lo que tiene que cambiar es la superestructura.
El rol del músico es prácticamente lo mismo que el sujeto solitario que va por la calle y dice no voy a tirar este paquete de cigarrillos vacío a la calle para no contaminar cuando tenes multinacionales. Es imposible luchar contra eso. Hay un sistema que acompaña todo este desmadre. Hay que luchar contra ese sistema.

–  ¿Qué visión tienen acerca del rock en la actualidad?

LPDR: Creemos que el rock ha perdido cierta estridencia en cuanto a sonoridad y en cuanto al compromiso poético. Nosotros no somos nadie para pararnos en un estrado y juzgar pero sí notamos que hay una carencia de ese carácter disyuntivo. El rock está mucho más domesticado, más generoso con ciertos aspectos de la realidad que antes sí se abordaban y hoy en día se están dejando a un margen. Observo el fenómeno de la guitarra. No es por despotricar a los bajistas, cantantes o bateristas, pero me parece que el motor y la pulsión del rock es la guitarra. Lo que yo observo del rock nacional es que las bandas que marcaron una irrupción fuerte en la escena local son bandas que se circunscriben a esa lógica. A una presencia fuerte y muy marcada de la guitarra. Hoy te encontras con una puesta en escena plagada por lo que antes eran condimentos como los teclados, vientos, los coros y la guitarra pasó a cumplir un rol más secundario. Se la corrió de ese lugar. Y de la misma forma que se corrió la guitarra también se corrió cierta búsqueda por el lado de la lírica. Yo hoy escucho y no encuentro una novedad en el aspecto de la escritura. Encuentro gente que escribe canciones.
Este tiempo social, político y económico de los últimos años de mayor comodidad, y mayor prosperidad para sectores de la sociedad que históricamente fueron expulsados y echados a la banquina de la historia, esos sectores al mismo tiempo también de alguna forma se alejan de la búsqueda y se alejan de recibir poesías como en los 80 o 90 se respiraban en el rock. Como Federico Moura, Luca Prodan, el Indio Solari.

–  La Parla de Raviolo tiene una particularidad y es su confluencia con otras corrientes artísticas, como por ejemplo la revista literaria “El triángulo de la Merluza”. ¿Cómo surge la idea y de qué se trata este proyecto?

LPDR: La idea fue de un poeta que conocimos en  Luján, El Maléfico Doctor Sataniac. Surge como una forma de convocar a la gente para que se anime y escriba. Es una convocatoria abierta. La revista apunta a ampliar el mensaje de Raviolo de otra manera, en otro formato. Por número escriben aproximadamente siete personas. Nos ha pasado con números anteriores que el presupuesto no daba para cubrir la cantidad de material que mandaba la gente. Entonces, en esos casos seleccionamos el material. La revista es un formato que aglomera un montón de aristas del arte. Hay poetas, ensayos, historietas. A nosotros nos facilita muchísimo y no nos implica tiempo, porque se reparten durante el show de forma gratuita. Este año, si nuestros planes se cumplen  al pie de la letra, intentaremos lanzarla una vez cada dos meses.
Pero además de la revista nos gusta confluir con otras ramas del arte. Queremos llevar a la práctica un montón de aspectos. Entendemos el rock como cultura. Todas aquellas corrientes artísticas que coincidan con el mensaje privado de la banda, son bienvenidas. Intentamos incluir aquellas variables que se adapten bien a la dinámica del espectáculo.
Los ejes que se abordan en las canciones de la banda son muy ricas y nos sientan muy bien. Y creemos que siempre pueden exigir un poco más. Nunca nos vamos a conformar. La conformidad mata a la búsqueda y mata la experiencia, atenta contra ellas. Los canales de expresión no se pueden limitar solamente en una canción.

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Raviolo aún no dio parla de alguna próxima presentación, pero los miembros de la banda aseguraron que a partir de abril volvían al ruedo con los shows. Mientras tanto, el nuevo disco espera estreno para fin de año así que desde Corriendo La Voz estaremos esperando ansiosos la salida del nuevo material para compartirlo también con todos nuestros lectores.

Para más información de la banda, te acercamos sus redes sociales y dónde los podes escuchar:

Twitter: ParlaDeRaviolo
Facebook: La Parla De Raviolo
Laparladeraviolo.bandcamp.com
Soundcloud.com/la-parla-de-raviolo

Compartimos “Norte fijo de los anhelos”, uno de los temas del simple y adelanto de lo que se viene en La Parla de Raviolo.

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