Vivo como un ángel eléctrico. Cerati eterno

Noelia Pieruzzini

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Comunicadora. Relaciono la música con la vida misma y creo que no podría estar sin ella. Mamá y Virginiana. Últimamente, con una leve adicción a comprar libros y discos.
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A veinte años de su legendario Gracias totales’, a diez de su último concierto con Soda Stereo y a tres años de su desaparición física en este plano, recorremos la historia musical de Gustavo Adrián Cerati y el triste final que todavía nos cuesta superar.

Gustavo Cerati nació en Buenos Aires para luego convertirse en el cantautor y guitarrista más emblemático del rock argentino a comienzos de la década del ´80.

Su encuentro con la música se produjo en el ámbito escolar, allí donde todos dejamos ver nuestras habilidades artísticas a cargo de la mejor maestra, aquella que supo comprender y transformar nuestros miedos en Arte. Tanto en la etapa primaria como secundaria, el vocalista de Soda Stereo formó parte de una banda musical. Allí fue que comenzó este viaje exquisito mezclado con amistad, juventud, pasión y desconciertos.

Sus principales influencias vinieron de bandas británicas consagradas como The Police, Queen, The Cure y muchas más, todas dejando su huella New Age y ochentosa en las primeras letras de Gustavo.

El power trío de los años ’80

A comienzos de los años ’80 afianzó su relación con Zeta Bosio y con él nacen alrededor de seis bandas que cambiarían de nombre y de formación a medida que ellos crecían musical y emocionalmente. Sin saberlo, estaban creando a Soda.

Ya con horas de ensayo encima, el power trío Cerati – Bosio –Alberti iniciaba esta historia infinita de notas musicales, acordes y redoblantes. Los tres formaban su vida amorosa entre noches de boliches, estudios de grabación y conciertos.

Más allá de su éxito musical, se destacaron por imponer su propio estilo en base a una novedosa puesta en escena tanto en lo que refiere a maquillaje, peinados y producción visual como al armado de sus conciertos, enamorando así a los fans que a lo largo de sus siete discos de estudio iban creciendo de a miles, traspasando las fronteras de nuestro país.

Su primer disco se grabó en 1984 con la producción artística del emblemático Federico Moura, cantante de Virus. Este álbum homónimo fue presentado inmediatamente en un prestigioso local de comidas rápidas de la época y la respuesta del público fue enardecida y en busca de más y más shows.

Un año después, lanzaron Nada Personal (1985) y con su segundo disco llegó el primer show masivo en Obras Sanitarias y los éxitos como Cuando pase el temblor e Imágenes retro llegaron a los rankings de Latinoamérica y Chile, país donde fueron muy bien recibidos y donde Gustavo decidió vivir varios años luego de su separación definitiva de la banda.

Ya en 1986, con su tercer disco Signos eran una banda consagrada del rock nacional. Con giras y conciertos masivos, su éxito fue rotundo. Sin embargo, las presiones y los rumores de conflicto interno comenzaron a dejar huellas en la relación de los músicos. En medio de su primera gira Latinoamericana lanzaron su cuarta producción discográfica Ruido blanco grabada en vivo.

La gira se extendió hacia el exterior, llegando a Estados Unidos donde años después grabarían sus dos próximos álbumes Doble vida y Canción Animal.

Cambio de estilo, llegaron los ’90

Hablar de Soda Stereo para estos años ya era hablar de la más creciente banda de rock nacional, la cual marcó un nuevo estilo con el fin de reforzar y reinstalar su propia impronta.

Con el cambio de década se hizo presente el sexto álbum llamado Dinamo el cual no tuvo la venta esperada y, por este motivo, los integrantes decidieron cambiar de compañía discográfica. Esta decisión impactó directamente en los tres músicos, aumentando los rumores de separación, mientras las giras continuaban. Sin embargo, a principios de 1994 la separación no tendría marcha atrás.

Esta disolución duró tres años, y con su reencuentro se lanzó lo que en definitiva sería su último disco, Sueño Stereo. A diferencia de Dinamo, este material sí tuvo buenas críticas que lo llevaron a ganar un disco de platino.

El final definitivo arribó en 1997 cuando a través de un comunicado de prensa detallaron lo que nadie quería oír: Soda Stereo iniciaba su última gira por Latinoamérica.

Más de 650 mil fans escucharon en el Estadio Monumental su épica frase que resume la vida de Gustavo, ‘Gracias Totales’. Cargados de emoción, historia, recuerdos y noches enteras lejos de sus familias, se pudo ver a los tres músicos despidiéndose de los escenarios con lágrimas en los ojos. Sin embargo, para los que no vivieron ese show, a fin de año Sony BMG lanzó al mercado dos discos con el recital completo, volviendo a romper los records de ventas. Soda Stereo se retiró, sí, pero otra vez en el podio.

‘Trayectoria sin final’: Cerati eterno

Además de su proyecto musical con Soda Stereo, Gustavo seguía componiendo canciones de forma individual. Las primeras formaron parte de su disco Amor Amarillo (1993) el cual grabó entre idas y venidas a Chile y Buenos Aires, luego del nacimiento de Benito Cerati,  su primer hijo.

Recién en 1999 lanzó su primer álbum oficial como solista, Bocanada. Éste contenía la melodiosa voz de Cerati junto a una innovadora mezcla electrónica. De esta manera, Gustavo volvía al ruedo con su carrera musical pero también con el éxito que lo acompañaba desde Soda.

Siempre es hoy (2002) y Ahí vamos (2006) fueron los dos próximos discos solistas donde hubo decenas de invitados: Charly García en pianos, Leandro Fresco en teclados, Deborah de Corral en voces y muchos otros artistas que vinieron a marcar el estilo de Gustavo en sus canciones, como por ejemplo en Me quedo aquí o Bomba de tiempo, entre otras.

Y lo vimos volver

Diez años después de su último concierto con Soda, se logró el mágico reencuentro. En el 2007 la banda decidió realizar una gira llamada Me verás volver y recorrer todos los países que  habían visto brillar a este power trío.

Dos años más tarde, nació Fuerza natural y lamentablemente sí sería su última obra de arte. Este disco fue ansiosamente esperado por los miles de fans y antes de su lanzamiento oficial ya se había convertido en Disco de Oro.

Ingenioso y único, su propuesta para estos 13 temas era realizar una Road Movie, proyección audiovisual con una narrativa que se unifique con cada canción y, a través de ellas, contar una historia en la que se basaba el disco entero. De este proyecto,  solo Deja Vu llegó a las pantallas de televisión, aunque algunas versiones afirman que este material se encuentra a resguardo de sus hijos y que luego del fallecimiento del cantante surgieron distintas opiniones respecto de su difusión.

Como todos sabemos, el 15 de mayo del 2010, Gustavo Adrián Cerati sufrió un accidente cerebrovascular en Caracas (Venezuela) tras finalizar un concierto ante miles de venezolanos. Internado e inducido a un coma farmacológico para descomprimir su cerebro, el cantante permaneció allí durante algunas semanas para luego ser traslado a Buenos Aires.

Finalmente, a las 9 de la mañana del 4 de septiembre del 2014 la familia confirmó el fallecimiento de Cerati a través de su cuenta oficial.

Pasaron tres años de este desenlace fatal, ayudado por los excesos que cometía Gustavo, su exigente rendimiento arriba de los escenarios y sus horas arriba de vuelos y micros. Su cuerpo no pudo soportar este accidente.

Este 2017 se cumplen diez años del regreso de Soda Stereo a los escenarios. Una única gira latinoamericana que arrancó el 19 de octubre en el Estadio Monumental y finalizó el 21 de diciembre en el mismo sitio. Dato: la banda aún conserva su récord histórico en ventas de entradas: se cortaron 90 mil tickets en 24 horas.

Su Fuerza natural será eterna, sus historias de cowboy y antifaces quedarán en cada casa que tenga su discografía. Sus letras y sus acordes ya son patrimonio cultural de la música nacional. Nosotros te decimos a vos, Gustavo, ¡Gracias Totales!

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