Violencia contra la mujer en la industria audiovisual

Laura Palau
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Redactora at Corriendo La Voz
Editora de Lado Nerd. Co-editora de Cultura.
Feminista. Fanática de Harry Potter. Amante de los libros, la radio, el cine y las series. Periodista y futura comunicadora.
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En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es necesario hablar de todos los tipos de violencia que sufren las mujeres, con el fin de concientizar a la sociedad. 

Según la ONU, este fenómeno se trata de una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo. Sin embargo, no sólo hacemos referencia al maltrato físico, sexual y psicológico, entre otros que sufren a diario muchas mujeres del mundo. También es pertinente profundizar sobre un tipo de violencia que hace evidente las desigualdades de género pero que se encuentra naturalizada. Se trata de la invisibilización de las mujeres en las ficciones audiovisuales.

Paradójicamente, en los últimos años, el cine ha adquirido un papel de agente “visibilizador” del maltrato a las mujeres. Por ejemplo, al incorporar en sus historias la violencia de género, pero, muchas veces, la temática no es abordada con perspectiva de género. Por otro lado, la violencia se hace evidente cuando la maquinaria de entretenimiento relega a las mujeres a papeles secundarios en repetidas ocasiones, adjudicándoles roles menores y concediéndoles poco poder de decisión dentro del discurso. A partir de diferentes investigaciones feministas, este tipo de violencia adquiere mayor notoriedad en la sociedad.

En Argentina, existe un informe acerca de la participación de las mujeres en el cine nacional, a través del cual no solo se muestra su representación en las historias, sino también sus lugares de trabajo en la industria. A su vez, en el último tiempo se creó Mujeres Audiovisuales Argentina (MUA), una red de trabajadoras de los medios audiovisuales en todo el país, que busca promover la igualdad de oportunidades de las mujeres cis, lesbianas y trans, técnicas y creativas detrás de cámara, y contra el trato discriminatorio y machista delante y detrás de cámara. Como explican en su página de Facebook: “Para visibilizar nuestras miradas y hacer oír nuestras voces, las mujeres trabajadoras de los medios audiovisuales creamos un espacio que nos represente y estamos decididas a narrar el mundo desde puntos de vista diversos, plurales, inclusivos e igualitarios”.

A su vez, hay otra organización que promueve estos valores, y se trata de La Mujer y el Cine, una Asociación Civil y Cultural fundada en Mar del Plata en 1988 y destinada a difundir el cine realizado por mujeres, para estimular su labor en el medio audiovisual y, de esta manera, fomentar la igualdad de género.

Las desigualdades en el cine también se hacen presentes en los productos infantiles. La investigadora del CONICET, Alejandra Martínez, analiza los estereotipos de género que se transmiten en las películas producidas en Disney, sobre todo, el rol que cumplen las princesas en esas historias. El énfasis está puesto en estas producciones ya que son las más consumidas por niños y niñas, y sus mensajes son reforzados desde el marketing y el merchandising que convierten a los protagonistas en habitantes casi reales de todo el mundo.

Según Alejandra, el rol de la princesa siempre es pasivo, mientras que el varón es el personaje activo, el que debe rescatar a la doncella. “Las decisiones que impactan en la vida de la mujer son tomadas por el padre o el novio. Esto se relaciona con el tradicional eje de sentido producción – reproducción. Ser mujer es, desde esta mirada, ser madre, atendiendo a otros, adentro de la casa. El varón debe traer el pan”, agrega. Si bien estos roles no siempre se cumplen en la realidad, el discurso social todavía está impregnado de esos viejos sentidos polarizados.

A nivel internacional, también hay autores y autoras que realizan investigaciones y presentan trabajos sobre la problemática. Una de ellas es la investigadora, ensayista y crítica de cine y televisión, Pilar Aguilar Carrasco, que realizó diversos estudios feministas que giran en torno a la manipulación machista y patriarcal de la representación cinematográfica. Sus análisis están basados en el imperativo feminista de “hacer visible lo invisible”. En más de una ocasión, Pilar explica que, si bien las mujeres han adquirido muchos derechos en el último tiempo, los mensajes que transmite el cine continúan siendo machistas, ubicando a la mujer en un segundo plano.

En la actualidad – en comparación con épocas anteriores -,exiten algunos comentarios que no son socialmente aceptados, por lo que, decirlos de forma abierta, generan controversias. Por ejemplo, si una persona dice que los hombres son los únicos importantes, inmediatamente ese comentario abriría un debate. Sin embargo, el cine, al centrar sus protagónicos en personajes masculinos, el mensaje que transmite es la importancia de representar la vida de los hombres. Se trata de una violencia invisibilizada, ya que algo que como opinión puede llamar la atención, es aceptado en los relatos audiovisuales. Esta es la idea que la crítica feminista promueve con el fin de concientizar a la sociedad, para que se desnaturalice la discriminación hacia las mujeres que se hace presente en la pantalla grande y chica.

“Si el 90% de las películas que vemos, y de las series, están protagonizadas por varones, el mensaje es claro. Ellos son los seres dignos de encarnar el relato socialmente compartido. A ellos le ocurren las cosas interesantes. En toda esa aventura que va a vivir el varón, pues generalmente hay un capítulo erótico amoroso. Entonces ahí es donde aparecemos nosotras. ¿Entonces qué ocurre? Que somos un parque temático dentro de la aventura del varón. (…) Esto si fuera una vez, no pasa nada, pero 90% siempre”, señala Pilar en una entrevista televisiva.

En La ficción audiovisual como instrumento de educación sentimental en la Modernidad, Pilar Aguilar también explica por qué es pertinente analizar la ficción audiovisual, la cual define como una reelaboración de la realidad, una recreación, un punto de vista. Para construir esta representación, se empieza por elegir qué parte de la realidad es considerada digna de ser contada, y cuál no; qué se destaca y qué no. Sin embargo, este relato audiovisual es un dispositivo tan poderoso que consigue hacernos olvidar que todo lo que vemos está construido, crea una impresión de analogía con el mundo representado. No solo fabrica un mundo y un punto de vista -como todos los relatos-, también intenta que lo compartamos.

El lenguaje audiovisual cuenta con elementos que tienen mayor eficacia para lograr que los espectadores/as compartan sus posiciones, ya que, a través de la cámara, el público siente que está dentro de la representación. Su mirada – en realidad, la de la cámara – crea el mundo a medida que lo mira, de modo que al espectador/a le resulta difícil verse externo a él. Como el punto de vista que el cine fabrica tiene mucha mayor fuerza que el fabricado por otras artes, resulta más impositivo, deja menos libertad a los receptores del mensaje.

¿Por qué es importante la incorporación de más protagónicos femeninos? Porque el protagonista es el que encarna el significado que el relato propone, es el eje en torno al cual giran los demás personajes y acontecimientos, y es el ser que articula el sentido de la historia y su narrativa. Por lo tanto, que la mayoría de estos roles sean representados por hombres significa que ellos son la parte importante de la humanidad, mientras que las mujeres sólo tienen lugar como compañeras, ayudantes, la perdición del hombre o un obstáculo que se interpone entre él y su destino. De esta manera, los personajes femeninos son construidos como “seres para otro”, que carecen de sentido por si mismos y solo significan y existen en relación con otro. Tal mensaje está en la base de una primera y brutal violencia simbólica que es sustento de todas las demás, profundiza Pilar en su texto La ficción audiovisual y la violencia contra las mujeres.

La invisibilización de la mujer en los relatos audiovisuales es violencia simbólica ya que no recurre al maltrato físico ni verbal para imponerse. El sociólogo Pierre Bourdieu define a esta fuerza simbólica como una forma de poder que se ejerce directamente sobre los cuerpos y, como arte de magia, al margen de cualquier coacción física. De esta forma, la violencia hacia la mujer pasa desapercibida o es considerada algo no tan grave. Pero la realidad es que, así, se naturaliza la inferioridad del género femenino y la superioridad del masculino, cuestiones que alimentan todo tipo de violencia, discriminación y desigualdad entre hombres y mujeres. Se trata de un circuito de realimentación mutua que parte del discurso social, en este caso, la ficción audiovisual.

La brecha salarial también es violencia

Otro tipo de violencia que se encuentra naturalizada (o así lo estaba hasta hace unos años) es la violencia económica. Se trata de aquellas prácticas que afectan la subsistencia económica de una persona. De acuerdo a Economía Feminista, dentro del contexto de la violencia de género, este concepto suele estar acotado a varones que administran o ejercen un control sobre el ingreso de su pareja como herramienta para su manipulación y dominio. Sin embargo, es necesario tener una mirada más amplia para entender que la mayoría de las mujeres son víctimas de este tipo de violencia, ya que todas participan de un sistema social y económico que no les permite tener las mismas oportunidades ni condiciones que a los hombres.

En Argentina, las mujeres ganan en promedio 27,6% menos que sus pares varones y la brecha salarial se amplía al 39% cuando se trata de trabajadoras informales, las cuales son más de un tercio del total de las asalariadas. Las tasas de desempleo también son mayores para las mujeres, siendo las jóvenes menores a 29 años las más expuestas con una tasa cercana al 25% de desempleo cuando para la población general es de 9,3% según informes oficiales del INDEC de 2017.

La brecha salarial también está presente en la industria cinematográfica a nivel internacional. Este año, la revista especializada en el mundo de los negocias y las finanzas Forbes dio a conocer la lista de los actores y las actrices mejor pagadas de Hollywood. Según estos datos, el actor que lidera la lista es Mark Wahlberg, con un ingreso de 68 millones de dólares. Por otro lado, la actriz mejor paga es Emma Stone, con 26 millones de dólares, quien, además, contó en una entrevista a la revista Out que a lo largo de su carrera necesitó que sus compañeros de reparto masculinos se recortaran el sueldo para que estuvieran en igualdad de condiciones. Muy bueno el compañerismo, pero ¿por qué recortarles el sueldo a los hombres, cuando ambos deberían cobrar lo mismo desde un principio?

Otro dato interesante es que los diez actores con mayores ingresos de la industria han acumulado, a lo largo del año, unas ganancias casi tres veces mayores que las diez actrices más exitosas. Según Forbes, esto se debe al predominio de películas de superhéroes y acción, que fueron unas de las más taquilleras entre 2016 y 2017, y las cuales carecen de protagónicos femeninos. No nos olvidemos que la única película de superhéroes del 2017 protagonizada por una mujer fue Wonder Woman con Gal Gadot. En otras palabras, la brecha salarial se relaciona a la invisibilización de las mujeres en el cine – adelante y detrás de escena -, pero sabemos que no es el único motivo. Las mujeres no solo están poco representadas en la ficción audiovisual, también cobran menos que los hombres por el mismo trabajo, y todo se debe al machismo que rodea a la industria cinematográfica, y lamentablemente a todos los ámbitos.

La violencia de género es una problemática mundial, que cada vez más forma parte de los debates. Este 25 de noviembre – y el resto del año – hay que tener presente que este fenómeno, el cual no deja de crecer, tiene lugar en todos los ámbitos y se manifiesta de diferentes formas. Desde una agresión verbal y física de una persona, hasta la falta de representación en la política, el cine, la televisión, la literatura (la lista continua) y la brecha salarial, no solo en la industria cinematográfica, forman parte de los actos violentos contra las mujeres – también, contra aquel que no se adecúa a la figura del varón hegemónico (blanco, heterosexual, propietario) -. Lo importante es deconstruir todo relato que se nos presente, y entender que así comienza el camino por la igualdad. Las mujeres somos el 51% de la población mundial. Al parecer, el cine y la televisión todavía no se enteraron.

Si te interesa leer más trabajos de Pilar Aguilar Carrasco, te invitamos a su blog.

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