Under the silver lake: Hollywood, qué tétrico se te ve

Leandro Ojeda

Redactor at Corriendo La Voz
21 años. Estudiante de comunicación social. Casi cinefilo. Fanático de Boca Juniors y de "el loco" Bielsa. Muerdo las pastillas que no se muerden y trago casi sin masticar los caramelos masticables.
Leandro Ojeda

¿Qué tan grande se puede volver una historia que parte desde algo mínimo y muy particular? ¿Cuánto se puede llegar a contar en poco más de dos horas para que le espectador quede recalculando en el asiento y se pregunte cómo llegó hasta ahí?

Esta historia empieza de la nada, ni siquiera se sabe el nombre del protagonista, solo se ve su departamento y poco más sobre sus vecinos. Hay apenas algunos indicios de un posible trabajo o ex trabajo en la industria de Hollywood, lugar donde se desarrolla la trama. El primer acto de la película es apenas la punta del iceberg, el disparador de una maraña de sucesos que cada vez se agrandan más y se vuelven más oscuros y excéntricos.

Andrew Garfield, en uno de sus mejores papeles, interpreta al misterioso protagonista de esta cinta y por alguna razón, a pesar de estar en la mayor parte de las escenas, casi nunca es el centro de atención. Es como si se pusiera en el lugar del espectador y sirviera de guía para resolver un misterio conspiranoico que va de a poco poniéndole los pelos de punta a quien se suba al barco de la trama.

Apenas se puede asimilar la aparición de la otra protagonista de la película, Sarah (Riley Keough), que desaparece sin dejar rastros. Se va de su casa a la mañana siguiente de haber tenido un encuentro con el personaje de Andrew Garfield. Así de la nada la arrancan del desarrollo de la historia y no sabemos más nada de ella, todo lo que gira alrededor de su aura se vuelve más y más misterioso con el transcurrir de los minutos.

Entonces la escena queda así: en menos de media hora de película, hay dos protagonistas misteriosos, una desaparición, y el plus de que todo transcurre en medio de Hoollywood y en las entrañas de esa ciudad.

David Robert Mitchell (Director de It follows) hace de esta película un viaje a la intimidad de la ciudad de las estrellas. Juega a chocar la cotidianidad de los espectadores con el excéntrico mundo de la noche hollywoodense. Por momentos es todo tan raro que hasta llega a incomodar, hay algo que queda fuera de lugar y hace sonar una alarma en el que observa la película, lo mantiene alerta, juega con su desesperación.

La cinta toca el policial, se mueve en el mundo de las conspiraciones, por momentos se vuelve totalmente onírica. Hay un sinfín de referencias y homenajes a las películas de Hitchcock y de David Lynch, aparte de un constante tributo al mismísimo Hollywood y su historia cinematográfica: Desde el parecido físico de Riley Keough a Kim Novak en Vértigo de Hitchcock, hasta las intrincadas tramas policiales en Los Ángeles como Mulholland Drive de Lynch. La interacción entre el entorno y los protagonistas es lo que maneja el hilo de tensión en el desarrollo de la historia, no solo por la implicancia del mundo Hollywoodense en las oscuras conspiraciones, sino por la aparente ignorancia del protagonista, que a medida que descubre pistas se vuelve más pequeño en un universo que parece agigantarse ante sus ojos.

¿Puede ser que haya una conspiración tan grande que todos son cómplices sabiéndolo o no? ¿Por qué todos los que están en ese submundo actúan como si nadie pasara? El protagonista se vuelve loco por resolver esto, sobre todo porque la película deja la idea de que todo pasa en nuestras narices, todo lo más oculto está cifrado, encriptado y escondido en infinitas referencias esperando a que alguien lo encuentre.

Toda esta danza de referencias y guiños cuenta con la música de disasterpiece, quien ya había trabajado junto a Mitchell en It follows. Las composiciones acompañan casi todo el tiempo con un estilo sinfónico, al cual lentamente se le van sumando arreglos y cambios de ritmo que hacen que el oído se vaya alterando y poniendo incomodo al mismo ritmo que la acción de la película.

El resultado de todo es un compuesto difícil de definir, difícil de catalogar y encasillar. Es una historia que toca temas muy recurrentes y clichés de una forma poco vista. Pone el énfasis en la ejecución de la historia, lo cual ayuda a que el guion funcione perfectamente. Tiene esa cuota magnifica y desesperante que las películas sobre conspiraciones suelen dejarle al espectador, esa sensación de que el mundo se vuelve cada vez más grande, más distante y más difícil de salvar,  es un alarido abrumador y casi inevitable que se agiganta con cada minuto que transcurre del film. La única solución es entregarse a la historia y esperar que, por lo menos, ese pedazo de ficción que transcurre en la pantalla pueda resolverse.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email