Una fiesta barrial para ejercitar la memoria activa

Blas Martin

Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
Blas Martin

Como cada año, el Festival de la Resistencia organizado por la Murga Cachengue y Sudor se encargó de templar los corazones en la víspera de un nuevo 24 de marzo. Una jornada que se convirtió en cita obligada para ejercer la memoria activa, recordando a les 30.000 y a las diversas resistencias de nuestros días, desde la cultura autogestiva y la alegre rebeldía. Te invitamos a revivir otra inolvidable tarde-noche en la Plaza 24 de septiembre.

Cachengue y Sudor forma parte del circuito independiente de murgas porteñas. Nacida hace 23 años, estira sus raíces en la Plaza 24 de septiembre, la llamada triple frontera entre los barrios de Caballito, Villa Crespo y Paternal. ¿Alcanzan estos datos para definir a Cachengue? Quienes hemos asistido a sus presentaciones, sobre todo las que se encargan de organizar en su propio territorio, podemos asegurar que no. El Festival de la Resistencia, es una de las tantas muestras de ello: acabada la agenda oficial del carnaval y los corsos porteños, la murga construyó un espacio de encuentro para gritar desde los barrios un Nunca Más que se actualiza año a año con las múltiples resistencias a las también múltiples violaciones a los derechos humanos de las que gobiernos de un lado y otro de la llamada grieta son responsables.

¿Por qué un festival murguero para reivindicar la memoria activa? “Porque la murga está en la calle, es nuestra manera de manifestarnos, de no olvidar, de resistir; desde el amor y la alegre rebeldía”. Detrás del verde, amarillo y rojo, La Gringa de Cachengue y Sudor sostiene a los gritos la consigna para que se escuche sobre el sonido que viene del escenario y de la multitud que se va congregando en la plaza: “no nos reconciliamos”.

Murga Cachengue y Sudor

La edición número 18 del Festival abrió con el sol escondiéndose tras los edificios, cuando ya decenas de personas llegaban desde distintos puntos de la ciudad y el conurbano y recorrían la feria de artesanes y emprendedores autogestives que también dieron el presente. Los primeros movimientos arriba y abajo del escenario comenzaron con las payasas Destrezas animando a les más pequeñes y Allpa Munay musicalizando con sus versiones de clásicos e inéditos del gran Atahualpa Yupanqui.

El legüero dejó su lugar para la aparición de los primeros bombos murgueros de la tarde que iba oscureciendo. La Murga Maestra avanzó por el adoquín hacia el escenario, sin vallas a los lados, como es costumbre en el circuito independiente. Maestras y maestros se calzaron sus intervenidos guardapolvos blancos, y ofrecieron un espectáculo con fuertes críticas a las políticas educativas de Cambiemos: “del comedor te sacan hasta el pan, te recortan los salarios y reprimen si salís a reclamar”. Desde el micrófono y desde distintas consignas pintadas en carteles, la murga denunció la precarización que se vive por los recortes en educación: desde el intento de cierre de los comerciales nocturnos o los Institutos de Formación Docente hasta las evaluaciones estandarizadas, pasando por la falta de presupuesto y la Secundaria del Futuro que ofrece mano de obra gratuita al empresariado nacional. Los nombres de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez no podían faltar: la tragedia de Moreno se recordó con el coro “no es sólo por salarios / olla popular / queremos escuelas dignas / olla popular” mientras una ronda de docentes murgueros emulaba una gigantezca olla, como esas que se expandieron por distintos barrios de la provincia de Buenos Aires, cuando las escuelas cerraron por el calamitoso estado en que la gestión de la Provincia de Buenos Aires las mantiene.

Casi como hilo conductor de la jornada y de cada una de las protagonizadas por la Murga de Arpillera, la visibilización del machismo también fue expuesta desde el ámbito de la educación: “se llenan muchas bocas hablando todos del NiUnaMenos / disfrazan con presentismo una sanción por maternidad / Madres trabajadoras son mayoría en la docencia / aunque no te lo cuenten eso molesta al Banco Mundial”. Tampoco faltó el, a esta altura, necesario recordatorio: “No se va a caer, ¡lo vamos a tirar a patadas!

Murga Maestra

Entre una murga y otra, el escenario entregaría otras voces de organización y resistencia. Diego Manzano, integrante de la Murga Suerte Loca, miembro de la Mesa de Trabajo y Consenso del Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Olimpo, ubicado en el barrio de Floresta, contó sobre el grupo de investigación que se encuentra trabajando allí:

“Es una investigación sobre desaparecidos que alguna vez pasaron por alguna murga. Se centró mucho en la murga “Los Descamisados de Liniers” que fue una murga política, que solamente participaba en actos políticos pero tenía el formato de murga porteña tradicional, y en otros murgueros que sí participaron en actividades políticas en algunas de las organización de militancia de esos años pero que en algún momento pasaron por alguna murga”.

Una porción de esa muestra fue expuesta en el marco del festival: banderines mostraban fotos de detenides-desaparecides junto con su historia de vida y su vinculación con las murgas, algo que busca “reconstruir no solo la vida política, ni la vida en cautiverio, sino la vida común que tenía el militante, y ahí surge lo que hacía comúnmente, de qué cuadro era hincha, que actividades culturales hacía”. Manzano señaló que la investigación traza también un puente entre la murga de aquellos años con la manera en que se concibe hoy: “En ese momento por ahí no tenía una bajada política social como la entendemos ahora, no tenía una inserción social, no estaba vinculado a las organizaciones barriales, entonces que haya habido murgueros que hayan tenido una participación política, militando, para nosotros es muy importante, porque nos hacen ver que lo que ahora sí hacemos, que es ligar la política con la muga, con la expresión artística y barrial, tiene un camino recorrido previo”.

La Murga estilo uruguaya suele ser parte de la celebración en la triple frontera y La Que Se Viene fue la invitada en esta edición. “Aprendo de tus pasos la sororidad / y dejo de buscar al hombre nuevo / para andar en la lucha / hará que entender / que la mujer nueva ya empezó a nacer”, cantaron a coro las mujeres de LQSV para arrancar una de las ovaciones más grandes de la noche, a la altura de un espectáculo con gran producción y letras que mezclaron la crítica con el humor en momentos en los que bien se los necesita.

Murga La Que Se Viene

La Murga Tocando Fondo, por su parte, cerró su intervención con una proclama urgente, en tiempos de reformas penales y una nueva amenaza en torno a la baja de la edad de imputabilidad: “Nunca más voy a mirar al costado, y nunca, nunca más digamos sí a la baja, porque eso es seguir replicando el poder que tiene la yuta de mierda en nuestros pibes. Abramos colegios, abramos clubes, pero no abramos cárceles para los chicos, ¡Nunca más!

La reflexión en torno a la cultura, a la precarización de la vida de las y los pibes y la responsabilidad de los gobiernos no podía no estar vinculado con la Masacre de Cromañón. Lujan y Belkis son sobrevivientes de la noche del 30 de diciembre de 2004, cuando un incendio en el local República de Cromañón terminó con la tragedia no-natural más grande de la historia argentina. Estuvieron presentes en el Festival de la Resistencia para dar cuenta de que es urgente, también en torno a Cromañón, ejercer la memoria activa.

Murga Tocando Fondo

Vinimos hoy a contar después de 15 años de lucha en qué instancia está el movimiento, estamos intentando que se expropie el boliche para que familiares y sobrevivientes podamos tener acceso al lugar para transformarlo en un espacio de memoria”. Asimismo, contaron que las llaves del local donde funcionó Cromañón y donde perduran las “huellas de memoria”, fueron entregadas a la empresa offshore Nueva Zarelux S.A., de la que forma parte Rafael Levi, quien fuera dueño del inmueble al momento de la tragedia. “Nadie del Gobierno de Buenos Aires nos avisó que esto había sucedido, nos enteramos de casualidad, tampoco la justicia a las querellas”, puntualizaron lo que implica para ellas volver a invisibilizarlas.

Las sobrevivientes destacaron la importancia de recuperar Cromañón como espacio de memoria de la misma manera que se hizo con los ex CCDTyE: “Cromañón también responde a una forma de gobierno que tiene que ver con la precarización de la vida, de la cultura y de los espacios a los que accedemos, entonces lograr que cromañón sea transformado en este espacio que estamos pretendiendo es en algún punto intentar recordar que obedeció a una lógica que sigue existiendo, y en la medida en que no estemos como sociedad atentos a estas situaciones va a seguir sucediendo, por eso es importante construir esta memoria y acceder a la construcción de una cultura distinta, de una cultura y de un acceso incluso a las expresiones artísticas de manera segura, que no tengamos que rezar para que el dueño del lugar tenga las cosas en condiciones, sino que realmente podamos circular sin que se ponga en riesgo nuestra vida porque alguien tiene que ganar dos o tres mangos más”. Les sobrevivientes y familiares de Cromañón presentarán en los próximos días un proyecto de expropiación del espacio para recuperarlo como Espacio de Memoria.

Había llegado el momento de la murga anfitriona y quienes todavía andaban disperses por la plaza se agolparon en torno al adoquinado y al escenario para presenciar un espectáculo que se vive más como acto de resistencia y de denuncia que como un simple show. “Somos los guardianes de la esperanza, que crece y avanza, del sueño subversivo y libertario, del amor, la utopía, que no han podido asesinar en más de 500 años de historia genocida”, reza el grito que ya buena parte del público habitual de Cachengue acompaña a coro.

Murga Cachengue y Sudor

Repasando el año de ajuste y movilizaciones, desde el escenario llegaba la pregunta “Yo me pregunto, ¿en esas marchas alguien vio a la CGT?”. La respuesta esperada del abucheo creció con un “¿Acaso no escrachamos y expulsamos a machirulos?”. Casi una declaración de principios del contenido que suele entregar la murga tricolor: “¡Hay que prender fuego todo, hay que romper la Casa Rosada, Cachengue!”. Un fuego comenzaba a arder, y –todavía- no era el del Momo.

Besar es urgente, dice la tía trava, para ahuyentar de las plazas la muerte, y abrazarse a estas trincheras, besarse hasta rajar la tierra para también construirla / porque nuestros cuerpos son territorios que resisten a las conquistas del macho, pancho, Cacho, que rima con facho / besar un mundo donde quepan muchos mundos, como dicen las hermanas zapatistas, y aunque trillada la frase vamos a repetirla: besar un mundo donde quepan muchos mundos / besar un mundo sincero, sin ceros ni unos, no binario pero lleno de números, infinito, como las infinitas rumbas que los bombos hacen vibrar, como las infinitas matanzas que no podemos dejar de bailar / besar los cuerpos monstruosos, nuestros cuerpos monstruosos, que no fueron invitados a la fiesta de globos amarillos, besar los cuerpos ausentes, que viven en cada carnaval».

La poesía cachenguera es fiesta popular. Los Festivales de la Resistencia se construyeron como espacio de manifestación cultural de fuertes denuncias contra las violaciones a los derechos humanos de los que los distintos gobiernos son y han sido responsables, con un fuerte énfasis, en los últimos años, en las reivindicaciones de los feminismos: “somos un montón y estamos organizadas, el miedo va cambiando cuando estamos en manada”.

Murga Cachengue y Sudor

Cachengue expresa un grito de resistencia que interpela a buena parte de los sectores de la variopinta izquierda de este lado del Río de la Plata, recorre el adoquinado que irrumpe en la 24 de septiembre erizando cuerpos y cuerpas que encuentran en esas proclamas sus propios sentimientos de bronca aunque también la alegría del encuentro entre otres que están en la misma vereda. “Es ahora que nuestros cuerpos se unen y se potencian con la fuerza carnavalera y la magia del Dios Momo para decir ¡basta de gatillo fácil, basta de represión, basta de femicidios, la calle y los cuerpos son nuestra libertad!”.

Murga Cachengue y Sudor

El cierre tendría su mística habitual: a la quema del Momo, este año con la forma y color de una mariposa, le seguiría el broche de oro festivo con Sudor Marika. Cachengue y Sudor lo hizo una vez más, convirtiendo una placita de los barrios porteños, como cualquier otra, en una trinchera de resistencia y alegre rebeldía, para gritar Nunca Más, y recordarles: adonde vayan los iremos a buscar.

Fotos por Marcelo Javier Moreno

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