Un delirio al andar: Lucy Patané en CC Richards

Blas Martin

Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
Blas Martin

Con entradas agotadas, Lucy Patané presentó su primer disco solista en Buenos Aires. Acompañada de su banda y con artistas invitados para la ocasión, entregó un show demoledor. Corriendo la voz estuvo presente y te invita a revivirlo.

La pequeña sala del CC Richards, un espacio nuevo del barrio de Palermo, se fue colmando a medida que entraba la noche. La edición física de Lucy Patané, esa maravilla de 12 tracks, esperaba junto a la puerta. La apertura de la primera de –por ahora- tres fechas estuvo a cargo de Dúo Unx, una propuesta de música experimental a doble saxo barítono encarnada por Rosa Nolly y Mariana Brondino (con participación especial de Carola Zelaschi). Un diálogo de bajísimas voces metálicas ejecutadas casi como deporte extremo (de ahí, tal vez, los cascos de bicicleta del dúo) captó la atención del público que se dividía entre miradas extrañadas y cuerpos que comenzaban a habitar el trance.

El plato fuerte llegó algunos minutos después: Lucy al frente, ladeada por Melina Xilas (saxo) y Mene Savasta (sintetizadores), con Carola Zelaschi (batería) de sostén, la compañía de Juan Lopez Peña (percusión), Tomás Campione (guitarra) y las participaciones de Rosario Baeza (violín). Los primeros acordes introdujeron eso otro que entrega Lucy: la dulzura de su voz y sus cuerdas cuando quieren hablar de amantes, de amores o amistades, en ese lugar del tiempo donde puede une cerrar los ojos y escuchar sólo la música, como si no hubiese nada más alrededor. Hoteles de fuego, no hay salida, ni al cielo, ni al mar.

La intensidad iría in crescendo, aunque siempre mezclando las diversas texturas que explora el haber patanesco. Ahí se cruzarían Ustedes con Clavícula, primera doble explosión rockera de la noche. Llegaría también Marina Fages para improvisar voces en la mutanteada folkie de La osa en la Laguna, que engancharía con el par Aterrizaje y Búhos, protagonizada por esa extensión infaltable del cuerpo de Lucy: la guitarra de 12 cuerdas, desde donde arroja tanto colchones celestiales como fraseos y rasguidos imposibles.

Dock Sud abriría la segunda parte del show, apenas interrumpido por la presentación de les músiques y agradecimientos varios. El tema que cierra el disco cortó al medio el concierto con su sonido que mezcla tuareg rock con progresivo sinfónico en una de las piezas más largas de la lista.

El bloque rockero del final, abierto por Ya no quedan, quedaría para En Toneles, todo un clásico, incluyendo un muy esperado pogo, y cerraría con Cinturón: mil tractores en la ruta, que me avanzan, que me aplastan. La aplanadora del under está acá y se llama Lucy Patané.

Fotos: Paula Ruiz

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