Tres años sin vos, te seguimos luchando #LucíaSomosTodas

Bianca Coleffi

Estudiante de Historia y Comunicación Social. Colabora en Corriendo La Voz y Rock and Ball.
Bianca Coleffi

En las puertas de los Tribunales de La Plata se reunieron familiares, amigues y organizaciones que exigieron justicia por el femicidio de Lucía Pérez, la joven de 16 años que murió el 8 de octubre de 2016 a causa de una brutal violación. Los acusados por su crimen fueron absueltos el 26 de noviembre de 2018, día en que desde las mismas rejas de Tribunales la familia esperaba una resolución más justa del caso.

Los acusados fueron Matías Farías, Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los dos primeros por venta de drogas, abuso sexual y homicidio, y el último por encubrimiento. Maciel quedó absuelto y Farías y Offidani condenados únicamente por tenencia y tráfico de estupefacientes, quedando absueltos del femicidio de Lucía.

A partir de allí la familia apeló, y es hasta el día de hoy que siguen esperando una respuesta por parte del juez, quien les dijo a Guillermo y a Marta (padre y madre de Lucía), que “había 90 mil causas arriba de la de ellos”, además de los malos tratos que recibieron y la demora en el accionar judicial.

Hoy estamos acá por el destrato que recibimos por parte del juez que tiene a cargo la causa de Lucia. Tratan a la víctima como si fuera un expediente, y nosotros exigimos que a Lucia se la debe respetar como corresponde. No puede sufrir más maltrato del que sufrió en vida, por eso decimos basta, y exigimos la inmediata justicia”, dijo Marta en el círculo de personas que se había conformado sobre calle 7, al pie de Tribunales.

 “La seguimos luchando porque acá tiene que haber justicia. Lucía es un vida que se llevaron tres delincuentes, y tienen que pagar por esa vida. Mientras, seguimos luchando, pero ésta lucha tiene que terminar porque a Lucia la tenemos que dejar descansar en paz, y nosotros también merecemos descansar en paz”, dijo Guillermo apoyado sobre una de las paredes intervenidas con fotos de su hija.

Hace tres años la familia Pérez carga con un profundo dolor, que lograron transformarlo en organización y lucha. El caso de Lucía se volvió trascendental: se hizo el primer paro de mujeres, lesbianas, travestis y trans que fue masivo, y se exigió (y se sigue exigiendo) la incorporación de la perspectiva de género en los procedimientos judiciales, a raíz de los resultados de la causa no interpretados como abuso sexual y femicidio, que varios organismos internacionales cuestionaron. “Yo siempre digo que Lucía es una bandera. Hoy no solo es por Lucía sino por todas las demás”, dijo Marta.

Aún bajo oídos sordos del Estado y de la actual gestión, la familia de Lucía nunca bajó los brazos. “Nunca recibimos ningún tipo de acompañamiento por parte del Estado, y desde el gobierno tampoco. Ni siquiera compartíamos la forma en que llevaba la causa la primera abogada que tuvimos, sin tener en cuenta la asistencia a la víctima. Así que por nuestros propios medios tuvimos que conseguir a un abogado querellante que es el que actualmente lleva la causa”, dijo el padre de Lucía.

Por otra parte, el bombardeo mediático fue brutal. El caso de Lucía se volvió un circo del morbo para la televisión, que contaba con lujos de detalles la violación que había sufrido, y hasta indagaba en la vida privada de la joven, hablando sobre su intimidad, su desempeño académico, sus amistades y su vida sexual, para lograr justificar algún vínculo consentido con sus agresores.

A tres años del femicidio de Lucía, y a pesar de todas las operaciones recibidas que demoraron y desgastaron el proceso judicial, la familia sigue en pie esperando una respuesta en la causa de su hija. Mientras tanto, la recuerdan fuerte y con una sonrisa, que llevan como bandera. Las pibas que se sumaron a la lucha están siempre para recordárselo, aunque el profundo dolor en el pecho nunca termine de irse, y sea el que arrastran en cada marcha y alzan en cada grito.

Marta la sigue soñando alegre como siempre; dibujando, escuchando a los redondos y enterneciéndose por cada animal que ve, y seguramente dibujando el país libre de violencias con el que las pibas sueñan desde hace rato, para cuando vayan a descansar después de tanta lucha.

Fotos por Pedro Ramos

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