¿Todo está guardado en la memoria?

Victoria Fusco
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Victoria Fusco

Redactora at Corriendo La Voz
Periodista | Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social (UNLaM) | Apasionada por viajes, recitales y redes sociales | Contacto: fotografia@corriendolavoz.com.ar
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Cerraron las listas electorales y un nuevo aniversario de la “Masacre de Avellaneda” se acerca. Todo parece coincidir, pero se sabe que en la política nada es por casualidad. Aníbal Fernández (Frente Para la Victoria) y Felipe Solá (Frente Renovador) pelean por la gobernación de Buenos Aires. Más de 12 años pasaron y las figuritas se repiten por doquier.

Corría el año 2002 y en un país convulsionado por la tremenda crisis económica, política y social, los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) se organizaban y salían a las calles para pedir por trabajo, justicia y comida. La represión estaba latente y no era algo sorprendente en esos años.

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El 26 de junio de 2002 los militantes sociales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados a balazos durante una represión policial en Avellaneda. Además de las víctimas fatales, se registraron 90 heridos por los disparos de las fuerzas armadas y 160 detenidos. En el operativo participaron  la Policía Federal, la Policía Bonaerense, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina.

La lucha de las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos llevó a que la justicia dicte cadena perpetua para el ex comisario bonaerense Alfredo Fanchiotti y el ex cabo Alejandro Acosta, responsables materiales de los crímenes. Pero de los responsables políticos nada se sabe.

Amnesia colectiva

Sin embargo,nota-vicki-31 el Frente Popular Darío Santillán no se cansa de pedir “juicio y castigo a los responsables políticos” como Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (ex gobernador bonaerense), Aníbal Fernández (ex secretario general de la Presidencia), Juan José Álvarez (ex secretario de Seguridad), Alfredo Atanasoff (ex jefe de gabinete), Jorge Matzkin (ex ministro del Interior), Jorge Vanossi, (ex ministro de Justicia), entre otros funcionarios que cumplían cargos en el gobierno.

La última noticia en relación a la investigación sobre las responsabilidades políticas es que los familiares de Santillán y Kosteki tuvieron una reunión con la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, para reclamar por la inacción del Ministerio Público. La causa que está a cargo del juez federal Ariel Lijo, fue archivada tres veces, en trece años y si se sigue extendiendo el tiempo, puede prescribir.

Los piquetes: una manera de resistir

Los días anteriores a la represión de Avellaneda los medios anunciaban que el gobierno de Duhalde no iba a permitir más cortes en los accesos a la ciudad:

“El tema de los piquetes y del posible corte simultáneo de los accesos a la ciudad es una de las mayores preocupaciones del Gobierno en lo relativo al conflicto social, que ya registró más de 11 mil manifestaciones en los primeros cinco meses del año, según datos de la Secretaría de Seguridad revelados ayer por Clarín […]. Álvarez advirtió que si se cortan todos los accesos al mismo tiempo será tomado por el Gobierno como “una acción bélica”. […] El Gobierno ya recibió críticas de algunos sectores que creen que ha mantenido una actitud “demasiado pasiva” frente a los cortes, y reclaman “mano dura” con los piqueteros”. (Reunión de ministros, funcionarios de Justicia y jefes de Fuerzas de Seguridad. Buscan frenar cortes de puentes, Clarín, 19/6/2002).

El piquete fue una forma de lucha que utilizaban los movimientos sociales para ejercer una presión frente a desidia estatal. En la actualidad se sigue usando, pero su desgaste hizo que las organizaciones adopten otras maneras de manifestarse, como por ejemplo los acampes.

El 26 de junio de 2002 marcó un antes y un después. Un fragmento del libro “Criminalización de la pobreza y de la protesta social” de Claudia Korol nos amplía el panorama de aquellos días:

“La criminalización del movimiento piquetero, y la represión brutal de esa jornada, pusieron a la defensiva al movimiento popular que se venía reorganizando. El adelantamiento de las elecciones, y la distribución masiva de asistencialismo, fueron acciones complementarias del mismo plan político tendiente a frenar el impulso popular, asfixiarlo, fragmentarlo, cooptarlo y reducirlo a su mínima expresión. En los comienzos del año 2003, esto se tradujo en el declive de las movilizaciones, y en un desplazamiento de las demandas hacia el terreno de la “normalidad”, que “releía lo sucedido” buscando “recuperar la estabilidad perdida”.

Memoria selectiva

Al día siguiente de la represión en el Puente Pueyrredón los medios hablaron. Página/12 tituló: “Con Duhalde también” y mencionó la “salvaje represión policial”. Pero a Clarín no le tembló el pulso para titular: “La crisis causó dos nuevas muertes”, cuando en la secuencia de fotos publicadas en los días posteriores se mostró el accionar de los asesinos.

Hay medios oficialistas y opositores. También los hay progresistas y gorilas. Pero ninguno, más allá de los medios alternativos, “recuerda” quien pertenecía al gobierno en esa época. Algunos sólo recuerdan a Eduardo Duhalde. Los medios seleccionan y construyen noticias. Nosotros decidimos construir desde nuestro punto de vista: la verdad no se puede esconder bajo la alfombra y los archivos audiovisuales la confirman.

Fuentes:

Revista Herramienta: http://goo.gl/VqAhQV
Página 12: http://goo.gl/DijlRD
Izquierda Diario: http://goo.gl/p3iywX
Radionauta: http://goo.gl/aGHDmA

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