Télam, o cómo despedir al 40% de la planta excusándose en la pluralidad

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Mientras cientos de argentinos y argentinas esperaban el partido mundialista contra Nigeria, Hernán Lombardi -titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos– confirmó un nuevo vaciamiento en la agencia nacional de noticias. En esta oportunidad, se enviaron 354 telegramas de despido -cerca de un 40% de la planta-, mientras comenzaba a circular un mail interno que invitaba a las y los trabajadores a participar del ‘Nuevo Télam’. En Corriendo La Voz repasamos cómo se viene gestando el ajuste de voces y la postura del oficialismo para con los medios y agencias públicas.

El vaciamiento que viene realizando el Macrismo en las agencias y medios públicos no es una práctica que haya iniciado recientemente. Desde la designación de Hernán Lombardi a su cargo que se vienen preparando diversos discursos y acciones para que ocurra. Hace unos días analizábamos cómo el macrismo buscaba enviar un mensaje a las y los trabajadores y utilizábamos -entre otros- el ejemplo de los despidos de dos trabajadores/as de la agencia: “En Télam, los retiros voluntarios y los recortes en viáticos para cubrir se suman al cierre de secciones. Bajo la excusa de la ‘eficiencia’, el macrismo busca recortar el gasto público. La gestión de Lombardi profundizó la tercerización, dejando a ciento veinte trabajadores y trabajadoras sin tareas. Fueron sus compañeros y compañeras quienes se organizaron para brindar una solución, incorporandolas/os  en otras áreas para no dejar a nadie en la calle.

El conflicto recrudeció en los últimos días, cuando la agencia decidió – de manera arbitraria, ilegal y con un claro mensaje interno- despedir a Ángel Jozami y Fernanda Arce y las y los trabajadores decidieron parar. Después de dos semanas de lanzado el cable a las/os abonados sobre las Lebacs, ambos periodistas fueron despedidos por enviar “información errónea”. El director justificó el accionar pero las acciones no cierren. El cable sigue al aire, y si bien se publicó una “corrección” las y los trabajadores fueron claros; el mensaje fue interno” (ver nota).

Durante la presentación de sus funcionarios en 2016, Hernán Lombardi brindó una conferencia de prensa donde negó que -durante su gestión- existirían despidos. Consultado por la salida del aire de Victor Hugo Morales, explicó que el rol y función por el cual había sido designado distaba del ajuste y la disminución de voces disidentes: “Venimos a restaurar el pluralismo y la diversidad de opiniones. El Gobierno se va a caracterizar porque todas las voces se escuchen”. Sin embargo, la realidad pronto superó el discurso. Según una investigación realizada por Washington Uranga y publicada en Página 12, “El 76,9% de los cables emitidos por la agencia oficial Télam respecto del conflicto en los medios públicos tiene como sujeto de la información al propio gobierno; el 92,28% de las noticias producidas por la misma agencia tiene una única fuente que, por lo general, es la oficial (…) Esto permite afirmar a los periodistas y las periodistas de Télam que, en el 84,62% de los casos estudiados ‘no hace mención a la voz de los sindicatos, a pesar de que el eje del conflicto es, precisamente, de naturaleza laboral”.

Una censura constante

El mensaje del oficialismo sobre las ‘nuevas reglas del juego’ a imponer para con las y los trabajadores de Télam apareció apenas asumidos los cargos por los nuevos dirigentes. En Julio del 2017, Enzo Moreira fue despedido luego de consultar al actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, sobre los sobreprecios en la obra pública que se le adjudican a su gestión. Ante la incomodidad del funcionario (ver) y la falta de respuestas, la primera pregunta que recibió el periodista en la agencia fue ‘¿por qué preguntaste eso?’. Según Lombardi, su despido no tuvo nada que ver con estos hechos, sino que se dio por la finalización de su contrato. Sin embargo, mediante un comunicado, SiPreBa explicó que Moreira ya estaba acreditado para cubrir la Cumbre de Presidentes del Mercosur.

Durante Mayo del corriente año, las autoridades de la agencia decidieron censurar un cable que informaba sobre un paro espontáneo realizado por las y los trabajadores de la Televisión Pública como respuesta a la propuesta oficial de ‘paritarias cero’. La explicación oficial para no permitir su circulación radicó en que Lombardi debía aceptarlo con anterioridad. Sin embargo, ante reiterados intentos de las y los trabajadores, la respuesta del titular nunca llegó.

Diario Registrado

El comunicado de SiPreBa es claro en los objetivos de esta maniobra: “Así sucede diariamente con múltiples hechos relevantes, en un canal nacional que reduce su alcance sólo a lo que sucede en la ciudad de Buenos Aires porque no realiza ninguna cobertura en otras ciudades del país ni en el exterior, sin importar su trascendencia (…) [Sobre Hernán lombardi] en lugar de tratar de destrabar un conflicto que generó deliberadamente hace meses a partir del ajuste y el vaciamiento del canal estatal, solo se esfuerza en perpetuar esta grave situación, poniendo en riesgo una programación que ya de por sí es pobrísima, llena de enlatados, tercerizaciones y que, por primera vez en décadas, ni siquiera tuvo lanzamiento oficial, por no tener casi nada que ofrecer ni destacar”. Sin embargo, no tuvieron ningún reparo en informar, en Marzo del año pasado, que existían ‘al menos’ siete muertos tras el recital que dio el Indio Solari en Olavarría.

Un caso similar ocurrió durante el último Paro Internacional de Mujeres el 8M donde siete trabajadoras (entre ellas, dos delegadas) fueron sumariadas por adherir al mismo. Los fundamentos vuelven a ser muestra de que la búsqueda del oficialismo es bajar un mensaje interno, en este caso, la excusa fue que las trabajadoras llevaron a la calle bidones de agua vacíos para utilizar como bombos.

El resultado del ajuste

En la previa al partido con Nigeria, Hernán Lombardi confirmó lo que venía circulando por redes sociales: trescientos cincuenta y cuatro telegramas de despido fueron enviados y la planta de la agencia se reduciría -aproximadamente- un 40%. A la par que las y los trabajadores recibían su respectivo telegrama, un mail institucional invitaba a las y los empleados a construir ‘una nueva Télam’. Nuevamente, un mensaje para ellas y ellos.

Apenas pasadas unas horas de los sucesos, salió una nota firmada por ‘el directorio’ con el título “La agencia Télam tiene futuro”. El comunicado inicia utilizando un discurso ya conocido, es decir, exteriorizando las culpas: “Como tantos organismos y empresas del Estado, la Agencia Télam que heredamos también fue víctima de la irresponsabilidad y manejo del gobierno anterior, que utilizó ‘lo público’ para fines político-partidarios”. Después de tirar los trapos sucios a la ‘pesada herencia’  y escudarse en el aumento de casi un 100% de empleados desde el 2003 -momento de recomposición institucional en el país- al 2015 -agencia pública, en la que interceden nuevas tecnologías, una globalización mayor, etc- continuaron su discurso indicando que “confundieron periodismo con propaganda política”.

A su vez, intentaron dividir a los y las trabajadoras, “(…) construyeron un complejo entramado sindical empresarial y legal para mantener cautiva a la Agencia y coartar el trabajo libre de los verdaderos periodistas que se desempeñan en la empresa”, sentenciaron. Sus conclusiones finalizan explicando que los despidos también corresponden en separar a aquellos y aquellas que no respondan al perfil buscado por la empresa, es decir, la disminución directa de las voces disidentes y críticas.

El comunicado no tardó en ser replicado por Hernán Lombardi en sus redes sociales:

ACERCA DE TÉLAMLas agencias públicas de noticias cobran valor en un mundo donde la impunidad del delito promueve las…

Publicado por Hernán Lombardi en Martes, 26 de junio de 2018

Una de los puntos más polémicos del mismo radica en la utilización de la ‘posverdad’ como argumento: “Donde reina la posverdad no hay periodismo posible, donde se inventa la verdad lo único que importa es el efecto de la Noticia y no su fundamento” escribió. Lo que el funcionario deja entrever es simple: la verdad es la que el oficialismo interpreta como tal. Para finalizar, optó por una suerte de expresión ‘alegre’ ante los despidos: “Hoy ganó el periodismo y ganaron los ciudadanos”.

Ante una realidad arrasadora, los y las trabajadoras optaron como medida de lucha parar y realizar una ocupación pacífica. El conflicto tomó rápidamente dimensiones no esperadas -en cuanto al cambio entre ajuste gradual y de shock- y, lastimosamente, no parece que vaya a llegar a una solución temprana. Lo que sí queda cada vez más claro es que el oficialismo no se contenta sólo con ajustar, sino que -en el camino- tiene la necesidad imperiosa de mostrar su fuerza y la noción que busca imponer para con todas y todos nosotros.

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