#Teatro Lluvia de poder y locura

Julieta Cantero

Julieta Cantero

Colaboradora Sección Cultura
Periodista | Licenciada en Comunicación Social UNLaM
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La sala del teatro El Piccolino en Palermo se convierte cada sábado en una cueva financiera, donde todos los rincones están marcados por la adrenalina y la presión propia de la labor de prestar plata y estar ligado a grandes sumas de dinero. Para mañana es tarde, escrita y dirigida por Hernán Bongiorno, nos demuestra cómo la ambición, la traición, la infidelidad, la violencia y la tensión pueden convertir un clima de trabajo exitoso hasta llevarlo a la ruina.

La historia comienza a contarse desde el final. Un desenlace inesperado por el devenir de ciertos sucesos evidencia que en muchas ocasiones no hay segundas oportunidades ni formas de revertir lo hecho. Así, la obra nos presenta a un Adolfo que acaba de nacer producto de la toma de decisiones erróneas, de arrastrar errores y de no dominar su ira; este Adolfo es desconocido por sus compañeros quienes intentan escapar de su inesperado comportamiento. Sus rostros rígidos, paralizados hacia el frente y el cuerpo del protagonista en el piso sobre cientos y cientos de billetes, dan comienzo a la acción que contará cómo se llegó a tanta destrucción.

El éxito es la lluvia de trabajo y la lluvia de plata. Los teléfonos no dan respiro; llueven también llamados de personas que tienen la soga atada al cuello y buscan la solución en Efectivo Ya, empresa que los termina de ahorcar con sus préstamos. Y ese es el clima ideal, en donde las relaciones de poder y entre compañeros se dan naturalmente sin evidenciar dobles discursos ni moral.

Sin embargo, poco a poco, esos teléfonos dejarán de sonar y ese dinero se dejará de prestar. Y de pronto entonces, la sequía: paranoia, ansiedad y tensión entre ellos se sucederán repentinamente hasta desencadenar episodios de los que no hay retorno. Adolfo pisa el filo, pero el problema es que, aunque se haya cortado solo, los únicos que sangran son los demás.

Lo sobresaliente de la escenografía es la alfombra, que escapa a los parámetros normales de cualquier oficina. Los empleados charlan, escuchan radio, hablan por teléfono, caminan y se mueven siempre sobre un piso cubierto totalmente por billetes de $100.

La lluvia de plata genera lluvia de locura, unas ganas tormentosas de por siempre querer más y más, y un panorama nublado que no deja ver libremente la realidad. Este ambiente es más que propicio para que afloren las miserias del ser humano y su naturaleza egoísta y violenta, que es capaz de poner en peligro su vida y la de los demás. Esta ambición puede llevar a desconocer quiénes somos, perder el rumbo, llenarnos de máscaras para cumplir deseos ocultos. En esta historia circular, la expresividad de los rostros que rodean a Adolfo se van transformando para evidenciar el miedo y el peligro de perder la cordura y que no exista un mañana para remediarlo.

Para mañana es tarde se mueve dentro de un terreno que incomoda al espectador, que atará cabos desde su butaca para comprender el objetivo detrás de la locura y que vivirá desde adentro esta metamorfosis cruel y peligrosa. Esta obra se presenta los sábados a las 21.30 horas en el Teatro El Piccolino (Fitz Roy 2056, Palermo).

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Actores: Matías Hynes, Ignacio Frick, Débora Caiafa, Mercedes Arguimbau y Leandro Villanueva
Sonido: Rory Wonderwall
Vestuario: Solange Tevez
Iluminación: Demian Lorenzo
Prensa: Simkin & Franco
Asistencia de Dirección: Emiliano Vargas
Producción Artística: Martín Brunetti
Dramaturgia y Dirección: Hernán Bongiorno

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