#Teatro ‘Hamlet’: cumplir el mandato paterno

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Diego Scarpati

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Rubén Szuchmacher vuelve a la sala Martín Coronado del teatro San Martín para dirigir esta puesta de Hamlet de William Shakespeare, con versión del mismo director junto a Lautaro Vilo, quien se encargó a su vez de la traducción del material. 

Hamlet y Claudio, los rivales, en cada punta de la mesa, en una de las primeras escenas. PH: Carlos Furman

«Ser o no ser, esa es la pregunta» (O «la cuestión», según la traducción o la puesta) debe ser aquella frase que se nos viene a la cabeza cuando oímos el título de una de las obras fundamentales de este autor británico. Frase que nos lleva automáticamente a imaginarnos a un hombre con atuendo renacentista pronunciando ese parlamento mientras sostiene en alto una calavera. La realidad es que, no se sabe a ciencia cierta por qué, la cultura instaló en esa imagen dos momentos distintos de la obra: por un lado el monólogo del protagonista durante la cuarta escena del tercer acto realizando esa reflexión, y por otro lado -en la escena dos del quinto acto, con los sepultureros- el momento que toma la calavera de Yorick, otrora bufón del rey. Si queremos llevar este fenómeno cultural al cine, tenemos el ejemplo de la frase «Tócala otra vez, Sam» que recordamos cuando nos hablan de Casablanca, aunque la realidad es que en ningún momento del film existe esa línea de diálogo. En este caso el origen de la confusión es que tal frase es el nombre de la obra teatral de Woody Allen, Play It Again, Sam, que más tarde se adaptó al cine y la conocimos en habla hispana como Sueños de un seductor.     

Szuchmacher explica que parte de esta confusión para construir esta versión del monarca danés proponiendo «revisitar ese texto para poder descubrir entonces la distancia que hay entre lo que se cree que sabemos de él y lo que las palabras realmente dicen. Y sobre todo para dejarse penetrar por todo aquello que esta obra genial tiene para decirle a los tiempos actuales». Porque otro aspecto básico es poder reinterpretar esta obra en pleno Siglo XXI en esta parte del mundo con nuestros modismos, problemas, soluciones y formas de ver la vida. Así esta pieza está ambientada en una Dinamarca de 1929, pero mantiene su esencia: la venganza, la relación entre el hijo y sus padres, el poder y la obediencia al mandato paterno. 

Claudio (Luis Ziembrowski) junto a Polonio (Claudio Da Passano). PH: Carlos Furman

Joaquín Furriel como Hamlet encabeza este parejo elenco que nos hace transitar por una versión reconstruida en tres actos, de unos intensos 180 minutos y dos intervalos, donde se destaca el rol de Claudio Da Passano (de brillante labor también en Terrenal, de Mauricio Kartún) como Polonio. Se decidió por un vestuario que utilice elegantes y a la vez sobrios trajes de la época. La escenografía – con imponentes portones- utiliza la totalidad de ese gran escenario que tiene al sala Martín Coronado, incluyendo el amplio fondo, donde tendrá lugar la escena de la representación teatral, a la vez momento clave de la pieza. 

La adaptación nos deja un Hamlet bastante fiel a su versión original, dejando de lado la estructura en versos para pasar a un lenguaje más coloquial. Resulta una pieza atrayente que fundamentalmente no tiene inconvenientes a la otra de su comprensión. Quizá lo más discutible puede ser la elección de que el elenco no utilice micrófonos,dado el amplio espacio de la sala, o la manera en que se resolvió visualmente la aparición del personaje del fantasma del rey, cuestiones que en en un raconto general no afectan un producto de muy buena calidad. Y además surge como una oportunidad ideal para aquellxs que quieran introducirse en el material teatral de Shakespeare. 

La escena de la representación teatral. PH: Carlos Furman

En lo personal, fue para mí como cerrar un ciclo. Porque Rubén Szuchmacher vuelve a la sala Martín Coronado del San Martín después de 20 años, cuando había montado su versión de Galileo Galilei, de Bertolt Brecht. Y fue justamente esa obra la que me llevó a conocer, en mis años de estudiante de periodismo, no sólo a este espacio teatral, sino también la obra del autor alemán Brecht y de este director (con una labor excepcional de Alberto Segado como Galileo). Una obra, que al igual que esta puesta de Hamlet, constaba de tres actos y dos intervalos y dejaba la vara bien alta en cuanto a lo que podemos esperar de una pieza teatral. Hoy, 20 años después, salgo una vez más del San Martín viendo que la vara está bien alta.         

Belén Blanco (Ofelia) junto a Hamlet (Joaquín Furriel). PH: Carlos Furman

Esta versión de Hamlet se presenta de miércoles a domingos desde las 20 hs a precios populares en la sala Martín Coronado del Teatro General San Martín, parte del CTBA, Complejo Teatral de Buenos Aires.   

FICHA ARTÍSTICO TÉCNICA

Autor: William Shakespeare
Traducción: Lautaro Vilo
Versión: Rubén Szuchmacher y Lautaro Vilo
Elenco: (Por orden de aparición) Francisco Benvenuti, Nicolás Balcone, Marcelo Subiotto, Fernando Sayago, Mauricio Minetti, Luis Ziembrowski, Lalo Rotavería, Germán Rodríguez, Claudio Da Passano, Joaquín Furriel, Eugenia Alonso, Marcos Ferrante, Agustín Vásquez, Belén Blanco, Agustín Rittano, Pablo Palavecino.
Músico: Matías Corno
Coordinación de producción: Gustavo Schrarier, Julieta Sirvén
Producción Técnica: Isabel Gual
Asistencia de dirección: Julián Castro, Ana María Converti, Mauro Oteiza
Apuntadora CTBA: Catalina Rivero
Asistencia de escenografía y vestuario: Luciana Uzal
Asistencia artística: Pehuén Gutiérrez
Fotografía: Carlos Furman
Diseño Gráfico: Depto. Arte CTBA
Maestro de esgrima: Andrés D’Adamo
Música original, dirección musical y diseño sonoro: Bárbara Togander
Iluminación: Gonzalo Córdova
Escenografía y vestuario: Jorge Ferrari
Dirección: Rubén Szuchmacher  

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