#Teatro ‘El Sabor’: Recordar el pasado para salvar el presente

Julieta Cantero

Julieta Cantero

Redactora Sección Cultura
Periodista | Licenciada en Comunicación Social UNLaM
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En un living de algún barrio, de alguna casa, de alguna familia transcurren, uno tras otro, las escenas cotidianas de una pareja: el desayuno, las charlas, las cenas, los besos, las despedidas, los descansos después del trabajo. Pero detrás de esta rutina está el maltrato. El Sabor funciona como un alegato contra la violencia de género.  


Esta obra nos sumerge en la rutina de Iván y Mirna; un día a día marcado por conductas que deben repensarse, que no son normales aunque sí comunes en la sociedad actual. Así, la historia construye la imagen de quien se ve como superhombre y con el derecho de menospreciar y maltratar a su pareja, de moldearla a su antojo, de manipularla y someterla.
Así, vamos entrando en la dinámica de esta convivencia marcada por la dependencia económica y el menosprecio a la figura de la mujer. Se agradece la calidad poética de la obra y del texto, que a partir de la sutileza y sin necesidad de acudir a la violencia física, logra explicar el universo de esta violencia invisible para mostrar la amenaza de los valores y conceptos que fomenta la sociedad patriarcal.

Mirna vive puertas adentro. Dejó de lado sus deseos, sus sueños y su crecimiento personal para dedicarse a las tareas de la casa, atender a su marido y sus caprichos. Mientras, a Iván lo ascienden a gerente en su empresa, tiene cada vez más poder, más dinero para llevar a la casa y por eso, más razones para sentirse superior e imponer sus deseos como órdenes y objetivos a cumplir.

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Fotografía: Moira Antonello

En El sabor, se vuelve fundamental el juego de la iluminación para acentuar los momentos que comparten juntos, y aquellos en los que Mirna se encuentra en soledad. Sin embargo, es esta soledad la que la ayuda y la salva: evoca momentos de su infancia, de su familia, de su crianza; recuerda sus sueños de artista dejados de lado para formar esa familia; canta, reflexiona, se redescubre.

Adentrada la obra, cuando se reconoce la violencia doméstica e “invisible”, el interrogante se hace implícito: ¿por qué no se va?  Se logra entender el mecanismo del violento que manipula las emociones y sentimientos de la mujer; es un círculo vicioso cargado de falsos perdones, de mentirosas intenciones de cambiar. Así, la mujer queda atada a la esperanza de que todo puede mejorar. Sin embargo, estas actitudes no son otras que las que utiliza el hombre para conseguir lo que se propone.

Es de extrema importancia que el arte se ponga al servicio de la sociedad para darle luz a esta problemática. El teatro habla sobre lo que muchos callan, critica lo que no se debe seguir perpetuando, abre un universo de reflexión y un llamado al cambio.

A su vez, es fundamental la instancia de debate que proponen al finalizar la obra. Coordinada cada domingo por distintos referentes de la temática de violencia de género, la charla se vuelve horizontal para poner en discusión ciertas temáticas que propone la obra: los espectadores cuentan sus historias personales, intercambian experiencias y opiniones, y una vez más se denota lo fundamental que es poder dar un espacio para que esto ocurra.

Esta instancia de reflexión grupal ayuda a que la pieza teatral no sea concebida como un mero entretenimiento de un domingo por la noche, sino que interpela directamente a la historia personal de cada uno para que desde el lugar individual se empiece un cambio, un cambio que debe ser colectivo.

El sabor, se presenta los domingos a las 20 horas en el teatro Corrientes Azul, Corrientes . 5965.

Si te consideras víctima de violencia comunícate a:
Línea 144 (Gratuita, 24hs, los 365 días del año)
OVD (Oficina de Violencia Doméstica),  
Lavalle 1250, 4123-4510

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia: Juliana Corbelli, Adriana Ferrer, Brenda Steizelboim
Actúan: Fernando Álvarez, Marcela Haimovichi
Músicos: Luciana Clerici
Vestuario: José Escobar
Escenografía: José Escobar
Diseño de luces: Ricardo Sica
Música original: Luciana Clerici
Letras de canciones: Macarena Trigo
Operación de luces: Juan Sebastián Molano Rincón
Fotografía: Moira Antonello
Diseño gráfico: Moira Antonello
Asistencia de dirección: Marigela Ginard
Prensa: Laura Brangeri
Dirección: Adriana Ferrer

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