#Teatro El drama de ser una familia “Casi Normal”

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
23. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

La séptima temporada de la reconocidísima obra original de Off-Broadway llegó al Teatro Astral a paso firme. Con un elenco que no tiene problemas de ningún tipo a la hora de apelar a las emociones de los espectadores,el musical de culto, Casi Normales, nos invita a sumarnos a una experiencia cargada de  profundidad, de la cual muchos otros espectáculos carecen.

Esta nota contiene spoilers

Si hay algo en lo que Casi Normales no falla es en hacernos pasar por cada estado de ánimo con la velocidad en la que puede interpretarse una canción -o, simplemente y en ocasiones, tan sólo un verso. El recorrido de la obra se constituye como una completa montaña rusa de sentimientos, y ésto es por la sencillez con la que nos relata la vida cotidiana de una familia, la cual nos interpela, nos identifica y nos golpea muy de cerca.

La puesta en escena protagonizada por una impecable Laura Conforte derriba muchos prejuicios y es un particular llamado de atención para que reconsideremos la actualidad de la enfermedad mental. Su personaje, Diana, es una ama de casa que sufre bipolaridad debido a un trauma no mencionado hacia el principio de la obra, lo que nos mantiene en vilo al revelarnos la realidad más trágica: la muerte de su hijo Gabriel (Fernando Dente) que sucedió hace más de quince años. La situación es ya de por sí imposible de sobrellevar, pero lo que la convierte en una aún peor es el hecho de que la mujer cree ver al fallecido, claro signo de ezquizofrenia.

Con la ayuda de su marido Dan, interpretado por Martín Ruiz, busca mantenerse a flote a través de la terapia y un tratamiento psiquiátrico que no parece tener fin, ni resultados. La lucha se vuelve cada vez más desgarradora en tanto vemos cómo cada aspecto de la enfermedad de Diana afecta a su familia, especialmente a su hija Natalie (Manuela del Campo). Esta última sólo parece encontrar refugio en Henry (Franco Masini), un chico un tanto particular que llega a amar con locura a esta muchacha que se esfuerza por ser perfecta.

El desequilibrio de Diana va in crescendo, y como espectadores vamos sintiendo cada vez más la impotencia de Dan, que pretende ayudarla a toda costa. El fantasma que no parece querer irse pero del cual nuestra protagonista no puede aún hablar, la desesperación de una hija relegada a las sombras e invisibilizada a pesar de sus intentos de sobresalir, la incompetencia de las pastillas y la terapia, que no terminan de solucionar el problema, son algunas de las cuestiones tratadas en esta obra que logra presentarse como algo extraordinario.

Por sobre todas las cosas debemos resaltar el papel de Laura Conforte, pues logra que la audiencia ría y llore de un instante al otro, todo esto en los respectivos grados de euforia y depresión propios de su estado mental. La banda musical, con la participación tan característica que la identifica desde su debut en los Estados Unidos, también juega un rol fundamental a la hora de llevarnos por todo un espectro de sensaciones y sentimientos que nos llevan a acercarnos aún más al estado de Diana. La caricia de un violín o el golpe de una batería nos ayudan a acompañarla.

Con un escenario iluminado en tonos azules y compuesto únicamente por una estructura de metal en donde cada ambiente representa un lugar diferente, y un grupo de precisos músicos ubicados en la parte superior de la misma para acompañar el relato de los actores, la obra elaborada originalmente por Tom Kitt y Brian Yorkey se encuentra maravillosamente con las interpretaciones de los actores argentinos.

Para quienes conocemos las implicancias de cualquier enfermedad mental, Casi Normales implica un viaje de reconocimiento doloroso, pero de todas formas podemos entender lo acertado de sus palabras. Aunque también es cierto que la crítica que presenta hacia la psiquiatría es exagerada, y que en algún punto se cede la totalidad del tratamiento de Diana en manos del psicólogo, el Doctor Madden (Mariano Chiesa), y la mujer deja las pastillas -situación que no debe darse en ningún caso ya que, como bien explica su terapeuta en un principio, el tratamiento debe ser complementario. Esa cuestión termina por perderse.

Más allá de eso, la verdad es que Casi Normales nos plantea las temáticas de la pérdida, la enfermedad, la incompetencia de ciertos tratamientos y las dificultades con las que se enfrenta una familia con una pena que nos llega al alma, pero que al mismo tiempo nos carga de esperanza cuando vemos cómo Dan y Natalie se esfuerzan por sacar adelante a Diana. Con todo, el Teatro Astral nos ofrece una nueva temporada de esta obra que vale la pena absolutamente desde el momento en el que puede apelar a todas nuestras emociones… Y, cómo no, ponernos los pelos de punta.

Un relato acertado y cargado de emoción, no apto para quienes deseen encontrarse con un espectáculo de comedia. Porque Casi Normales es mucho más que eso. Es lucha, es dolor, es amor, es superación. Es, en resumen, familia.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Intérpretes: Laura Conforte, Martín Ruiz, Mariano Chiesa, Fernando Dente, Manuela del Campo y Franco Masini
Dirección musical: Hernán Matorra
Dirección general: Luis Romero
Diseño de Escenografía: Marcelo Valiente
Diseño y Programación de Iluminación: Gonzalo González
Diseño de Vestuario: Pablo Battaglia
Producción Ejecutiva: Laura Perez Pacor
Producción: Javier Faroni
Libro y letras: Brian Yorkey
Música: Tom Kitt

Teatro Astral
De miércoles a domingos, a las 21
Duración: 165 minutos con intervalo

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