#Teatro De viaje al pasado

Julieta Cantero

Julieta Cantero

Redactora Sección Cultura
Periodista | Licenciada en Comunicación Social UNLaM
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Siempre hay que irse alguna vez a alguna parte, es una historia intimista que narra el viaje de dos amigos al barrio de su infancia para filmar un documental. Sin embargo cuando llegan, se encuentran con que todo en el pueblo desapareció.
El guión propone diferentes y múltiples locaciones: el barrio y la ciudad actual; el pueblo de su infancia,y en él: la escuela, la plaza, las casas paternas, el cementerio, el bar. La puesta en escena se las ingenia para situar al espectador en cada uno de esos lugares, con las diferentes energías y sensaciones, pero sin tener absolutamente ningún elemento que sirva como escenografía.

Así, la obra se apoya en el peso de las actuaciones y los diálogos para recrear todos esos escenarios, un recurso impactante y poco habitual, y que resulta fundamental por la manera que tiene, desde la dramaturgia de hablar del vacío. Vemos entonces a los protagonistas perdidos y atrapados entre tres paredes blancas y profundas, excelente metáfora sobre esta sensación de vacío.

siem Estos dos amigos que están pisando los 60 vuelven al pueblo que los vio crecer con la intención de filmar un documental. Al llegar, se encuentran con que nada de lo que recuerdan está en el presente. Su pasado solo puede vivir y narrarse a través de sus recuerdos; el pasado sólo existe en sus mentes. Pero los recuerdos no pueden representar objetivamente la realidad: la modifican, la falsean, la adornan, la transforman. ¿Lo que queda en mi memoria ha sido realmente así? ¿Lo que en su momento fue doloroso, puede rememorarse con una sonrisa? Cómo construyo el presente en función del pasado.

El proyecto del documental es una forma de reencontrarse con ese pasado al que dejaron. Es su decisión que no aparezcan elementos del presente en la cinta. Se ve entonces un deseo por eternizar los recuerdos y las sensaciones de la vuelta al lugar de la infancia. Podría entonces pensarse como un intento fallido de reconstrucción. ¿Cómo se hace para apresar al pasado? ¿Por qué los recuerdos son como relámpagos que reaparecen sin ser llamados y luego se van? ¿Qué de lo que yo recuerdo fue realmente como lo recuerdo?

La falta de escenografía se puede apoyar con seguridad en los cambios de iluminación de la sala. Las luces se van direccionando, acentuando o atenuando según el tipo de reflexión que se está contando. Hay momentos muy íntimos, como volver a la casa de la infancia y reconstruir en el relato todo lo ahí vivido.

siempLas actuaciones, los matices, la fuerza de los rostros y lo dicho es vital porque en ella se sostiene la obra. Caben destacar la representación de cuatro formas de apreciar la vida, los recuerdos y la relación con el pasado, que propone una rica reflexión. Una de las mujeres expone, por ejemplo, su teoría de que vive en cuatro tiempos a la vez: el pasado, el presente, el futuro y el condicional.

Siempre hay que irse alguna vez a alguna parte es una hermosa obra que no tiene desperdicio desde las actuaciones ni de la dramaturgia. Es para sumergirse en un viaje hacia ese pasado que no se puede encerrar, ni filmar, ni capturar, sino tal sólo recordar. Se presenta los sábados a las 22.30 horas en NoAvestruz Espacio de Cultura.

FICHA ARTÍSTICO TÉCNICA
Actúan: Marcelo Bucossi, Roberto Castro, Mercedes Fraile, Gabriela Izcovich
Dramaturgia y dirección: Gabriela Izcovich
Luces: Ricardo Sica
Música original: Lucas Fridman
Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Marco Riccobene
Prensa: TEHAGOLAPRENSA
Duración: 60 minutos

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