#SemanaDelChe “La Historia de un fracaso”

Fernando Paludi

Fernando Paludi

Redactor at Corriendo La Voz
Casi sociólogo, Menottista y musicalizador ocasional. Redactor en #CorriendoLaVoz
Fernando Paludi

“Quien no sea capaz de luchar por otros,
no será nunca capaz de luchar por sí mismo.”

Fidel Castro

El título de la nota no es un capricho de un “burguesito” escribiendo frente a una notebook desde una casa perdida de la provincia de Buenos Aires, es la sentencia que el propio Ernesto Guevara dictamina al abrir su “Diario del Congo” en el cual narra el experimento fallido de exportar la “guerra revolucionaria” al corazón del continente africano.

Contrariando a los teóricos del marxismo, el Che Guevara creía firmemente que cualquier ataque a la dignidad humana en cualquier rincón del mundo debía ser respondido con otro ataque, había que batallar contra la inequidad allí donde se provocara. En sus escritos ponía un particular énfasis en que la Revolución Cubana debía ser “solidaria con todos los pueblos oprimidos del mundo”. Si el enemigo ataca en todos los frentes y en todos los países, la batalla debe librarse en todo el mundo al mismo tiempo. Su preocupación por extender la revolución no tardó en encontrar nuevos destinos. Este pensamiento de Ernesto Guevara lo lleva a esparcir sus luchas por diferentes lugares del planeta, desde Bolivia, donde va a sufrir su asesinato, hasta el Congo. En este país tan distante y extraño para nosotros, el Che se puso al frente de la guerrilla africana.

 

Llegó al recóndito país para brindar el apoyo solicitado a Fidel Castro por el líder guerrillero Laurent-Désiré Kabila, padre del actual presidente congoleño Joseph Kabila. Por su ubicación geográfica el Congo era un país ideal para centellear la revolución a todo el continente. La historia de este país tenía en su haber una tradición combativa y la guerrilla venía operando hace varios años, a su vez en 1961 había sido asesinado Patrice Lumumba, que fue el primero en ocupar el cargo de primer ministro de la Republica Democrática del Congo luego de su independencia de Bélgica. La intervención de Estados Unidos en el asesinato de Lumumba sigue siendo hoy tema de debate.

El Che renuncia a todos sus cargos en el gobierno cubano, incluso a su ciudadanía, el objetivo era asumir la misión africana pero sin comprometer en absoluto a la Revolución Cubana. Desembarca en Tanzania en marzo junto a varios cubanos. El pequeño cuerpo expedicionario cruza el lago Tanganica de este a oeste a partir del puerto de Kigoma, en Tanzania para luego anclar en la recientemente formada República Democrática del Congo. Allí toman contacto con la guerrilla local, sin embargo, recién en junio logra reunirse con Kabila. Este se hallaba en El Cairo, luego en Tanzania. El Che en su diario refleja su malestar por este desencuentro. El 7 de julio, Kabila aparece y se produce el encuentro pero… se vuelve a marchar al cabo de cuatro días.

La experiencia no fue la mejor, el sueño de una plataforma contra el “imperialismo yanqui” y el “neocolonialismo” en el continente africano no fue posible. El Che consideraba que la guerrilla no estaba organizaba y percibía desinteligencias desde la conducción guerrillera local, que provocaba deserciones masivas. El entusiasmo revolucionario de los rebeldes no brilla por su ímpetu. Los hombres practican cultos fantásticos que se supone los vuelve inexpugnables y que poco tienen que ver con el materialismo dialéctico.

Podemos afirmar que todo fue una decepción, luego de 7 meses de combate y alrededor de 50 enfrentamientos, los cubanos se retiraron. El Che Guevara y sus hombres abandonan el país el 21 de noviembre. Tres días más tarde, Mobutu toma el poder, enterrando al Congo en una dictadura feroz que durará por décadas. Este dictador africano convierte al país en la República de Zaire, hasta los años noventa.

 

 

La idea de “cubanizar a los africanos” fue ineficaz. Por el contrario, la disciplina, conciencia y moral combativa de los isleños retrocedió en vez de implantarse. Todas fueron complicaciones: el desconocimiento de la lengua, la diferencia notoria de las costumbres, la falta de compromiso de los africanos y la crisis que anidaba en las fuerzas locales hicieron el resto.

El Che, autocritico, escribió a Fidel “no podemos liberar solos un país que no quiere luchar. Hay que crear ese espíritu de lucha”. Continua diciéndole al lider de la Revolución “aquí lo que falta no son armas sobran hombres armados y faltan soldados”. Este desempeño en tierras africanas llevo a Guevara a replantearse algunas de sus ideas, supo que no era suficiente con crear el “foco” revolucionario para que se sumaran las masas.

Su estadía en el Congo culminó al colapsar la rebelión lumumbista de Kabila. Pero no debemos dejar de marcar que, en esos meses, el Che dejó huellas imborrables en los corazones de los habitantes de las montañas y llanuras por el cual condujo a sus hombres en acciones armadas. El cariño, la admiración y el respeto de todos esos poblados perduraron largos años.

A pesar de todo, Ernesto Guevara de la Serna mantenía su espíritu de lucha “he aprendido en el Congo; hay errores que no cometeré más, otros tal vez se repitan y cometa algunos nuevos. He salido con más fe que nunca en la lucha guerrillera, pero hemos fracasado”.

La historia revolucionaria del Che tomaría un rumbo que no esperaba. Mientras estaba en tierras africanas sucedió un hecho que cambió para siempre su historia con Cuba. Frente a los rumores de su muerte se dio a conocer la Carta de despedida que Fidel solo debía dar a conocer en caso de que el Che cayera en combate. Eran sus últimos días de lucha revolucionaria, su último viaje será a Bolivia para unirse a una nueva batalla antiimperialista. Allí, cae prisionero un 8 de octubre y lo asesinan al día siguiente. Quedará para siempre en nuestras retinas el retrato del hombre que nos sigue observando desde cualquier manifestación en busca de justicia en cualquier parte del mundo.  

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