Roma: un sueño casi consagrado

    Camila Rodriguez Folino

    Redactora at Corriendo La Voz
    24 primaveras. Estudiante de comunicación social UNLP. Piscina y cinéfila 100%. "Las palabras son nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo"- Albus Dumbledore.

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    Los ojos del mundo se voltearon para observar detenidamente, por un poco más de dos horas, la vida de una mujer aborigen en México. Roma, la primera película de habla hispana en lograr una gran presencia en los Óscars, llamó la atención de todos: ¿Por qué es tan importante su notoriedad?

    La 91° Ceremonia de Premios Óscar marcó una nueva diferencia en el mundo del cine con nominaciones que lograron sorprender a los espectadores, pero dejó un sabor amargo en el público. Además de encontrarse en boca de todos por no tener un presentador como en las ediciones anteriores, la entrega se destacó ya que por primera vez una película de origen extranjero de habla hispana compitió por el galardón más importante de la noche, aunque los resultados no fueron los más esperados.

    Dirigida, coproducida y cofotografiada por el mexicano Alfonso Cuarón, Roma está ambientada en la Ciudad de México en los años ’70. Si bien es una ficción dramática, el director se basó en sus recuerdos de la infancia en la colonia de Roma, para contar una historia de familias de clase media, donde las trabajadoras domésticas se encargan de la crianza de los hijos. La película tiene tal influencia de su director que en su final se encuentra dedicada a Liboria Libo Rodriguez, quien fue trabajadora en su hogar cuando él era un niño.

    El film -realizado en blanco y negro- se centra en la vida de Cleo (Yalitza Aparicio), la joven empleada doméstica de origen nativo que trabaja en una casa donde el matrimonio se encuentra en crisis. Sin embargo, por más que la trama gire en torno a este personaje, se pueden ver distintos contextos sociales: por un lado, la familia de clase media-alta que se codea de otras de igual status y, por el otro, la pobreza y carencias que se hacen visibles cuando se muestra la vida de Cleo fuera de su trabajo.

    Además, lo que llama la atención y marca una gran diferencia en la cinta es la realidad histórica que refleja. Al estar orientada en México de los ´70, Cuarón no dejó de lado la idea de enseñar la cara del poder de esos tiempos. Es por eso que nos encontramos con varias escenas de la banda militar en la puerta del hogar familiar, como así también en un momento crucial, tiene lugar uno de los acontecimientos que marcaron la historia del país: la “Matanza del Jueves de Corpus”.

    El 10 de junio de 1971, un grupo paramilitar identificado como los Halcones reprimió violentamente a los estudiantes que se manifestaban en apoyo a los de Monterrey. El presidente Luis Echeverría Álvarez, quien dirigió el país desde 1970 a 1976, se desligó de lo sucedido y negó la situación. Este hecho se convirtió en una mancha dolorosa para la población de México, y la forma en que Alfonso Cuarón lo presenta ante el espectador hace sentir en carne propia la tristeza, el dolor, el miedo, la bronca y la impunidad, y es por esa espontaneidad de los actores -a los cuales se les dio la libertad que necesitaban para contar esta historia, sin un guión estricto- que todo esto es posible.

    ¿Una película neorrealista italiana?

    Al estar cargada con un realismo intenso y espacios naturales, podría considerarse a Roma como una cinta semejante al neorrealismo italiano. Por momentos, el film nos hace olvidar de la cámara, pues muestra el día a día como sucede, como en la vida misma, lo cual permite que simpatizar con los personajes, más que nada con Cleo, resulte lo de lo más sencillo.

    En cuanto a la musicalización, Cuarón prescindió del uso de cualquier banda sonora original, y nos deja con el sonido ambiente, las canciones de la radio y los cantos de Cleo -en su gran mayoría en su lengua nativa-, lo cual le da otro sentido de conexión con las raíces de su país. Asimismo, los silencios acompañados de las expresiones de los actores logra transmitir los mensajes que se quieren dar, y de esa forma la ausencia de la música no se siente como tal.

    Así que, el film podría pertenecer al neorrealismo mencionado, pero más que nada se la considera una película poco habitual en el siglo XXI, que buscó por modo propio su lugar en el mundo del cine, y claramente lo logró.

    Nuestra ganadora

    Roma lo tiene todo: amor, desamor, tristeza, preocupación, risas, llanto, y sobre todo realidad, una que quizás no todos conocían, una que quizás represente a más de un país, pero definitivamente una bien contada en torno a la historia de una mujer que cuidaba a los hijos de una familia afectada por la ausencia y la dificultad económica.

    Esta cinta mexicana no solo llegó con la nominación a Mejor película en los premios Oscars, sino que en total obtuvo 10 nominaciones, entre las que se encuentran: Mejor director, Mejor película extranjera, Mejor diseño de producción, Mejor fotografía, Mejor guion de película, Mejor diseño de sonido, Mejor mezcla sonora, Mejor actriz y Mejor actor de reparto, lo cual también sorprendió ya que Roma incorporó actores totalmente nuevos.

    Asimismo, el solo hecho de llegar a los premios en sí fue una novedad porque no se trata de una película que se estrenó en el cine, sino que llegó a los espectadores a través de la plataforma de streaming, Netflix. Sin embargo, cumplió con el requisito que exige la Academia para lograr las nominaciones: ser exhibida en alguna sala de cine de Los Ángeles por siete días consecutivos para poder lograr las nominaciones, y fue Netflix quien cumplió esa condición exponiendo la película en varias salas de esa ciudad, Nueva York y México. De esta forma, gracias a Roma la plataforma obtuvo 14 nominaciones este año, superando las 8 anteriores. Esto permitió que, para el mundo del cine, Netflix se consolide como una de las grandes productoras actuales.

    Finalmente, Roma ganó las estatuillas doradas a Mejor Película Extranjera, Mejor fotografía y Mejor Director. Y las apariciones de Cuarón para recibir los premios también se hicieron destacar, ya que entre todos sus agradecimientos, también dio un mensaje crítico para el mundo del cine:                                    

    “Quiero agradecer a La Academia por reconocer una película que cuenta la historia de una mujer indígena, una de las 70 millones de trabajadoras domésticas en el mundo sin derechos laborales. Un personaje que ha sido relegado históricamente por el cine. Como artista nuestro trabajo es ver donde nadie más ve. Esta responsabilidad se hace más importante en tiempos donde se nos impulsa a ver a otros lados”.

    Si bien la película en consagrarse como la mejor podría haber sido Roma, en su lugar Green Book, Una amistad sin fronteras fue la que se llevó los aplausos. Pero no era la que se esperaba que gane, entonces ¿Por qué Roma no se llevó la estatuilla dorada?

    Para empezar, hay que entender que Green Book es un film que aborda el racismo y la amistad entre un hombre blanco y un hombre negro en una época donde las prohibiciones raciales estaban a flor de piel y la palabra libertad para las personas negras era simplemente un sueño.

    Ahora nos preguntamos: ¿Por qué Green Book “le ganó” a Roma? Si bien en ambas cintas hay coincidencias, como la inspiración en hechos reales y la temática social, también hay notables diferencias: el pasado que se representa en Roma es más crudo y menos conocido que el que aparece en el film hollywoodense. Quizás, el hecho de tratarse de una película extranjera de habla hispana -de una película mexicana y no estadounidense- es la mayor distinción que imposibilitó que ganara el premio más reconocido de la noche. O quizás, realmente Green-Book fue mejor.

    El sabor amargo quedó en algunos. Y aunque el pueblo mexicano festejó por sus logros, otros piensan la “derrota” como un golpe para la industria de Netflix o para el mundo del cine latinoamericano. Lo que está claro es que tantas nominaciones demuestran que era una de las favoritas de la noche, pero tal vez la estatuilla a Mejor Película exigía algo más.

    Quizás sólo sea cuestión de tiempo para que se vuelva a modificar el comité de votos. Quizás lo extranjero algún día pueda tener el mismo reconocimiento cultural que el cine de Hollywood. Quizás se logre conquistar ese otro escalón que falta en materia de cine para obtener las respuestas que nos faltan a estas preguntas.

    De lo que sí estamos seguros es que con o sin Óscar, Roma es la ganadora en muchos sentidos.

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