Rock en Baradero – Día uno: del rock barrial y otros sonidos

Mauricio Lescano
Rocio Magali Rodriguez

Rocio Magali Rodriguez

Entre la gente, en el pogo y en las marchas. Las palabras como medio de expresión, me van a escuchar gritando.
Rocio Magali Rodriguez

Con un largo listado de bandas confirmado hace casi tres meses, el fin de semana del carnaval tuvimos la ceremonia del verano en Baradero. El mítico festival de la provincia bonaerense, Rock en Baradero, contó por primera vez con tres escenarios –Quilmes y Spotify en el predio principal, Branca en la calle por la que llegas al mismo, justo en la entrada. Nosotrxs estuvimos ahí para contarte todo.

Aunque las puertas estaban abiertas desde las 14hs, el público empezó a llegar para las cuatro de la tarde, horario en el que debía tocar La Cumparsita pero no llegó debido a una rotura en el bondi en el que viajaban.  En tanto, la primera banda convocante estuvo en el Escenario Quilmes y fueron los uruguayos de Once Tiros, quienes dieron inicio a su presentación con la canción A veces.

Pablo Silvera

Daban las cinco de la tarde y ya había pasado el primer pogo del festival, cuando sonó Nos dijimos todo. El rock fuerte, una mezcla de punk, marcó el principio de lo que sería el día más rollinga del Rock en Baradero.

Para cuando terminó Once Tiros, ya se escuchaba que en el Escenario Branca había arracado Josefita, banda under que mezcla el rock con los sonidos más murgueros. Adelante el público que estaba en la avenida principal había formado una rondita que no paraba de agitar “Dale dale Josefita rocanrol y carnaval.”

Agustín Cerrizuela, el cantante, no paraba de jugar con el pie del micrófono. Se notaba tanto al alegría de ellos en el escenario, como de lxs seguidorxs de la banda que acompañaban cada canción con una mística pocas veces vista. Desde agacharse en una canción a hacer una avalancha en el final de Amanece, imitaban las letras constantemente.

Agustín Cerrizuela

Por suerte este escenario estaba a la sombra de los árboles, porque el calor de la tarde y el sol que pegaba de lleno en la cara hacía imposible sin resguardo, por lo que en el predio algunxs hacían el aguante sentadxs desde los lugares donde había sombra. En el Escenario Spotify, donde tocó la siguiente banda, había una fila de gente en diagonal al mismo, acobachadxs bajo  la poca sombra que ofrecía.

Acá se sumaron nuevos instrumentos de la mano de Militantes del Clímax, una mezcla de rap y reggae que daba cuenta de la variedad de estilos a la que convocó el festival tanto de la mano de lo instrumental como de lo electrónico. Algunxs valientes se bancaron el sol de lleno para tenerlos bien cerca.

Benjamín “El Abuelo” Gutiérrez

Para las seis de la tarde el predio empezó a llenarse, a su tiempo. Se venía la seguidilla de bandas y la gente caminaba de escenario a escenario casi automáticamente cuando terminaba una, porque en seguida arrancaba la otra. El escenario del under, Branca, quedó rezagado en esta repartija: el Spotify y Quilmes se habían retrasado, sin dejar lugar a esos veinte minutos con los que contaban las bandas más chicas para tocar. Aún así, tuvieron su público.

El Plan de la Mariposa arrancó con los característicos sonidos de Invierno nuclear. Ya para esta hora daba sombra en todo el escenario, por lo que la gente estaba viendolxs cómodamente. Como siempre, Camila Andersen hizo esplendor de sus dotes como bailarina, moviéndose a lo largo del escenario al punto de parecer que se fundía con la música. Los demás integrantes parecían hacer lo mismo, estar en sintonía con lo que tocaban, perdidos en la melodía.

Vamos por una vida que nos cure de los prejuicios, de los miedos, de las tentaciones que dañan al prójimo. Por una vida así: la vida cura” mencionó Seba Andersen antes de que tocaran dicha canción. Las personas no paraban de bailar al son de El plan. A lo largo del predio estaban sentadxs quienes no conocían la banda, pero disfrutaban del show también visual que ofrecen: de estilos vintage, su presentación fue un conjunto de caracterizaciones distintas a la de las bandas que le seguían.

Camila Andersen

Cuando cayó el sol y arrancó Pier, casi sin darnos un respiro, el escenario principal se tiñó de gamas de violeta. La primer banda de la noche anticipaba un cierre del primer día muy rollinga, muy barrial, el rock más característico dentro de lo nacional. Ya las luces del escenario principal empezaban a usarse, iluminándonos. Apareció la primer tanda de banderas y en el predio había gente en cualquier lugar al que miraras, incluso en las gradas.

El público aplaudía y gritaba efusivo, las palmas eran generalizadas. “Bueno ustedes ya saben como es” dijo el cantante, Ramiro Cerezo,  antes de arrancar a aplaudir, y los oyentes empezaron a cantar casi automáticamente La ilusión que me condena. Cerró con Sacrificio y rock and roll, el clásico conocido por todxs que dice con razón “no te preocupes nena, esta noche toca Pier.”

Ramiro Cerezo

Antes de que terminen de tocar, ya había gente alentando la salida de Jóvenes Pordioseros en el escenario a la izquierda del principal. Con un solo de guitarra, Toti Iglesias salió con la cara pintada de negro y la bandera argentina colgando en la espalda. La gente corría del Quilmes al Spotify. Aparecieron banderas nuevas, otras se guardaron y esto se fue repitiendo a lo largo de la noche.

Estaba fresco, pero el pogo te hacía entrar el calor al punto de que había remeras girando entre el público. Toti bailaba y jugaba en el escenario, subiéndose a los parlantes, enérgico. La presentación fue una recorrida por sus clásicos inolvidables como Lobo, Todavía no puedo olvidarte y Nunca me enseñaste, un poco nostálgico pero alegre a la vez, los Jóvenes Pordioseros fueron recibidos y despedidos eufóricamente por el público.

Cristian «Toti» Iglesias

Daban las 21.10 hs y Los Gardelitos ocuparon el Quilmes con sus característicos gorritos y una escenografía de fuego, cuya idea la continuaban las pantallas y la iluminación roja, y lobos. La gente bailaba tanto cerca como lejos del escenario, sobretodo cuando empezaron los acordes de Gardeliando, clásico de la banda. Los coros hechos por el púbilco se multiplicaban por todo el predio. Tanto como los Jóvenes y las bandas que seguían, por su larga trayectoria hicieron un recorrido por sus hits más conocidos, como Nadie cree en mi canción.

Eli Suarez

Habían pasado varias horas, las banderas estaban ondeando y la gente no se cansaba. Con el sonido de una sirena arrancó Nonpalidece, una increíble cantidad de músicxs ocuparon el escenario para romper con la onda del rock pesado y pasar a un poco de reggae. Las luces le dieron un efecto psicodélico al lugar. Como invitado tuvieron al Luis Alfa, fundador de la mítica Resistencia Suburbana, para tocar juntos Cuidado. “Cuidado a quien votas, no digas que no te avisé” entona la canción de los años 2000, pero que corresponde perfectamente al contexto político actual.

Néstor Ramljak

El rock barrial estuvo nuevamente presente, de la mano de Guasones esta vez, dando inicio a la seguidilla de las últimas tres bandas fuertes del primer día de Rock en Baradero. Tuvieron sus momentos de agite como otros más relajados donde la gente se tambaleaba, pero el pogo fue infaltable siendo ya pasadas las once de la noche. Desde el blues de Desiree a los sonidos fuertes de Farmacia, pasando por el intermedio de Brillar la presentación de la banda platense tocó para todos los gustos.

El final fue medio inesperado, con Facu Soto diciendo solidariamente que “tenemos que tocar todas las bandas” y yéndose de un momento a otro, aún con los demás músicos en el escenario.

Facundo Soto

Para el cierre llegó la banda más esperada, que por donde miraras encontrabas su nombre: desde remeras y la mayoría de los trapos, incluso los que estaban colgados en la tribuna, decían La 25. Era tanta la gente que esperaba por verlos que no se ponían de acuerdo en qué cántico entonar para recibirlos. Antes de salir, presentaron el videoclip de la canción Marginados, perteneciente a su último disco: dejan en descubierto la base del rock barrial, del rock nacional, volviendo a las canciones de protesta que parecían perdidas en los últimos años.

El público estaba eufórico, se juntaron todas las banderas y todas las ganas. Con una mezcla de pogo que se va convirtiendo en baile, y viceversa, sonaron canciones para todos los gustos. Chica del suburbano y No pares, de sus clásicos, no pudieron faltar. Pero si con La 25 sola no alcanzaba, el mítico final del primer día fue un video de Diego Armando Maradona saludando a la banda y el lugar, con la frase “Hasta la victoria siempre.” Porque como sabemos todxs y quedó asentado en la jornada, el rock es compromiso.

Fotos: Marcelo Javier Moreno

 

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