Reformas, entre el palacio y la calle

Pedro Lacour

Pedro Lacour

Periodista | Columnista en Misiones Opina | Colaborador en #CLV | Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires
Pedro Lacour

El mundo político se encuentra expectante por la dinámica que adquirirá la discusión parlamentaria en las próximas semanas. Se augura un diciembre caliente en el Congreso. Tras la firma de los acuerdos entre la Casa Rosada, la CGT y los representantes provinciales, los legisladores están en el foco de todas las miradas. Son ellos, siguiendo la línea trazada desde el Poder Ejecutivo, los encargados de ponerle el moño a los paquetes de reformas que el macrismo impulsó y que desea que se aprueben antes de finalizado el año.

El primer paso hacia ese objetivo lo dio el Senado. El pasado miércoles, en medio de una jornada marcada por los paros y una multitudinaria movilización de sindicatos y movimientos sociales a las puertas del Congreso, Cambiemos no sólo logró avanzar en la aprobación del paquete de medidas fiscales acordadas en la ronda de reuniones entre los gobernadores y el gabinete de Mauricio Macri. También consiguió los dos tercios necesarios para dar media sanción al proyecto de reforma previsional.

La modificación del cálculo de movilidad de haberes jubilatorios es la clave de bóveda de todo el organigrama delineado por el oficialismo. Según lo pactado entre el Gobierno y el jefe del bloque justicialista, Miguel Ángel Pichetto, la nueva fórmula estará compuesta por un 70% del índice de inflación y el 30% restante por la suba de los salarios. De convertirse en ley, la medida provocará un congelamiento de hecho de las jubilaciones y la transferencia de 100 mil millones de pesos desde la ANSES hacia las cajas provinciales. Dicho de otra manera: un fuerte recorte en los ingresos de uno de los grupos más vulnerables de la sociedad como son los jubilados. “Siempre hemos estado del lado de los sectores populares”, se escudó Pichetto, desde su banca, antes de levantar la mano.

Es del sistema previsional desde donde saldrán los fondos para compensar a las provincias por el cumplimiento del acuerdo tributario, que incluye la nueva distribución del Fondo del Conurbano, y la rebaja paulatina de Ingresos Brutos. A esos puntos, a su vez, se le suma la ley de Responsabilidad Fiscal. Es la norma mediante la cual los Estados provinciales, con la única excepción de San Luis, se comprometieron a poner en marcha un fuerte ajuste de sus gastos, limitando su nivel de endeudamiento y la capacidad de contratar empleados.

La inminente asunción de los nuevos senadores no parece traer consigo mayores dolores de cabeza para las pretensiones del Gobierno. Pichetto no dio margen a dudas: Cristina Kirchner representa una cosmovisión con la que el dialoguismo del PJ no concuerda. El arribo de la ex presidenta a su banca de senadora, la cual asumirá el próximo 10 de diciembre, producirá una división al interior del bloque que comanda el rionegrino. Cuantos más senadores se queden con Cristina, más poder de incomodar tendrá en el recinto. Sin embargo, si Pichetto y Cambiemos logran conciliar en las votaciones clave, tal como lo vinieron haciendo hasta ahora, el amperímetro seguirá sin moverse.

¿Está entonces la balanza del Congreso completamente inclinada para el lado de Cambiemos? Lo cierto es que el escenario que se plantea en la Cámara de Diputados dista mucho de la placidez que se observa en la Cámara alta. Allí, al menos cien opositores rechazan la iniciativa de reforma previsional, lo que podría poner en peligro los planes oficiales. A partir del próximo año, Cambiemos ya no podrá contar con el fuerte apoyo del Frente Renovador. Sin Sergio Massa entre sus filas, y producto de su mala performance en las últimas elecciones, el bloque contará con 17 miembros y dejará de ser el socio de peso del oficialismo. Corolario: el massismo cederá el cargo de legitimador de las propuestas oficiales. Todo indica que ese rol pasará a ser ocupado por los gobernadores del PJ.

Con una base de 20 miembros y perspectivas de duplicar ese número, el bloque que se perfila para ser el que finalmente defina las votaciones en la Cámara baja es el Justicialista. Encabezado por Diego Bossio, ex titular de la ANSES durante los últimos años kirchneristas, se trata de la bancada que aspira a ser el espejo en el que puedan mirarse los representantes peronistas de las distintas provincias. ¿Logrará Bossio erigirse como el “Pichetto” de los diputados?

El camino hacia la concreción definitiva de la reforma laboral es, sin duda, el más sinuoso de todos los que deberá transitar Macri. No resulta menor, por tanto, que la cúpula de la CGT ratificará esta semana su apoyo a los cambios en la legislación negociados con el ministro Jorge Triaca. Fueron las palabras de Pichetto, criticando la falta de homogeneidad en el posicionamiento sindical, las que obligaron al triunvirato cegetista a salir a aclararlo. “Ahora queda en manos del Parlamento la evolución o no de este proyecto”, sentenció el triunviro Héctor Daer al salir de la reunión del Consejo Directivo, cónclave en el que estuvo ausente uno de los principales protagonistas de la marcha opositora que tuvo lugar el miércoles: Pablo Moyano.

El hijo de Hugo, secretario gremial de la CGT y titular del gremio de Camioneros, fue quien lideró un encuentro sindical llevado a cabo a mediados de noviembre, que terminó sellando el nacimiento de la denominada “Resistencia Multisectorial”. Tomando como bandera la defensa de los trabajadores precarizados y repudiando la reforma laboral en marcha, la misma contó con la bendición de monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, titular de la Academia Pontificia del Vaticano. Sánchez Sorondo reporta directamente al papa Francisco, que pocos días antes había recibido al dirigente camionero en Roma. Afinidades electivas.

Con críticas a los legisladores que acompañan los proyectos oficialistas y un pedido de reflexión al sector de la CGT que no se movilizó, en el acto de la multisectorial frente al Congreso dijeron presente, además de Pablo Moyano, los bancarios de Sergio Palazzo, las dos CTA y diversas organizaciones sociales.

Al igual que durante la década menemista, el moyanismo se erige como el ala díscola al interior de la principal central obrera del país. Es un conflicto que preocupa al Gobierno: agita la calle justo cuando Buenos Aires comienza a ser el centro de atención de los hombres de negocio de todo el mundo. La cumbre de la OMC, con Macri como anfitrión, iniciará pocos días después de la marcha convocada para el 6 de diciembre en rechazo a la reforma laboral. Una prueba de fuego.

Columna semanal para Misiones Opina

Comenta

Print Friendly, PDF & Email