Reforma laboral: entretelones de una medida antipopular

Pedro Lacour

Pedro Lacour

Periodista | Columnista en Misiones Opina | Colaborador en #CLV | Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires
Pedro Lacour

Mauricio Macri retornó de sus vacaciones cercado por un abanico de frentes abiertos. Lejos de los paradisíacos paisajes de Villa La Angostura, el Presidente se vio en la obligación de bajar a la realidad: la estrepitosa caída en su popularidad inquieta a los estrategas de la Casa Rosada. Las encuestas, por primera vez en dos años, marcan que su imagen negativa supera a la positiva. Cambiemos no solo continúa pagando el costo político de la aprobación de la ley de reforma previsional. Un audio del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, insultando a su empleada doméstica, desató un escándalo que lo ubica en una trama de contrataciones irregulares y nepotismo difícil de ocultar hasta para los medios más afines al oficialismo.

2018 se perfila como un punto de inflexión en la relación de Macri con su electorado. El horizonte reeleccionistas comienza avizorarse con mayor claridad en el calendario que manejan los funcionarios. Una muestra de ello es el cambio de estrategia planteada en torno a la reforma laboral. A pesar de haber sido acordado en noviembre con la misma CGT que hoy lo rechaza, el proyecto se encuentra virtualmente frenado. En Balcarce 50 son conscientes de que no pueden correr el riesgo de que se repitan las jornadas convulsionadas del último diciembre. Es por eso que Macri decidió no convocar a sesiones extraordinarias para febrero, desandando el camino recorrido y volviendo a un esquema más parecido al delineado antes de octubre, dándole prioridad a la búsqueda de acuerdos sectoriales. “No es de vida o muerte que sea una sola ley o varias leyes”, afirmó, con tono desdramatizado, Marcos Peña. En una entrevista radial, el jefe de Gabinete ratificó a Triaca en su puesto y destacó que “van a haber modificaciones normativas que el Congreso definirá”.

Los pretendidos cambios en la legislación laboral constituyen un pilar fundamental del programa económico de Cambiemos. El argumento oficial es el avance de la tecnología y la necesidad de adaptarse a los empleos del futuro. Sin embargo, la idea de que, para atraer inversiones y hacer competitivo al país, es necesario “reducir los costos” no constituye más que una cortina de humo: tras ella se esconden un conjunto de iniciativas que sólo se focalizan en la flexibilización del trabajo y el aumento del beneficio empresario. Puntos como la disminución de las indemnizaciones por despido o el establecimiento de contratos que no garantizan ni tiempos de trabajo ni montos salariales, permiten dilucidar un objetivo de máxima: modificar las relaciones de fuerza entre empleados y empleadores, tanto en las negociaciones entre sindicatos y empresas como en el día a día de los lugares de trabajo.

El consenso alcanzado entre la CGT y el Gobierno fue boicoteado en su momento por Miguel Ángel Pichetto. El líder de la bancada del PJ en el Senado, alertado por los dichos de Pablo Moyano blandiendo la posibilidad de una nueva Ley Banelco, decidió postergar el tratamiento legislativo de la iniciativa hasta que la principal central obrera del país acercase posiciones al respecto. El anhelo del rionegrino se hizo realidad hace una semana, cuando un conjunto de referentes gremiales de peso, más unidos por el espanto que por el amor, pudo reunirse en Mar del Plata alrededor de una misma mesa. Encabezada por Hugo Moyano, y con la presencia del gastronómico Luis Barrionuevo, del bancario Sergio Palazzo y dos de los triunviros cegetistas, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid, la cumbre sindical no se anduvo con rodeos: mediante un comunicado, se rechazó la reforma laboral, al tiempo que exigieron la derogación del nuevo cálculo de haberes jubilatorios y se caracterizó a Cambiemos como un gobierno que “hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”.

El affaire Triaca activó los reflejos de una dirigencia sindical afectada por los coletazos del huracán judicial en el que están inmersos varios de sus miembros. Lo cierto es que la avanzada de la Casa Rosada contra el sindicalismo, buscando homologar organización gremial a mafia, no tendría efecto alguno si no fuera por la corrupción de la que son exponente un número considerable de dirigentes. Marcelo Balcedo es un caso extremo. La predilección por los autos de lujo y su multimillonario patrimonio hacen de quien fuera el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME) un blanco fácil para cualquier juez que decida mover un papel.

Otros que no escapan de la mira de los Tribunales son los Moyano. A través de la Unidad de Información Financiera (UIF), que depende del Ministerio de Finanzas, el oficialismo comenzó a acorralarlos. El organismo redactó dos informes que acusan a Hugo y a Pablo de evadir impuestos y lavar activos, utilizando como pantalla a la empresa OCA y en connivencia con otros grupos empresarios. Este miércoles, el ex líder de Camioneros lanzó una convocatoria a todos los gremios opositores para movilizarse el próximo 22 de febrero en contra de las políticas económicas del Gobierno. ¿Defensa propia disfrazada de búsqueda de unidad o el anuncio de una tregua larvada?

La CGT cruje por sus pujas intestinas. En las últimas horas, la Corriente Federal de Palazzo salió al cruce del sector de los Gordos, representado en la voz de Héctor Daer, dejando en claro su posicionamiento en contra de la reforma laboral. Sucede que Daer, único triunviro en ausentarse del cónclave marplatense, se había mostrado conforme con la alternativa sugerida por el macrismo de desdoblar el proyecto en leyes separadas. “Me parece bien, va a poder desagregar más los contenidos y debatirlos más profundamente. Es una buena medida que creo que se debería haber tomado de entrada”, declaró el líder del gremio de la Sanidad.

El Gobierno traza su camino entre el imperativo de ajustar el gasto público y la imposición de un techo a las paritarias. Terminando enero, la meta de inflación del 15%, recalculada antes de que finalizara el 2017, ya adquiere rasgos utópicos. Más allá de los rumores que hablan de una posible salida, Triaca es hoy una de las caras que deberá negociar los aumentos salariales con los gremios. Pero el contexto indica que no lo hará solo. Junto a él, como ocurrió en momentos críticos de las paritarias anteriores, se encontrará Peña. También contará con la inestimable colaboración del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que deberá lidiar con el alineamiento de los gobernadores y los porcentajes que ofrezcan en sus respectivos territorios.

Así como las elecciones legislativas relegitimaron a Cambiemos en el poder, diciembre dejó al descubierto los equilibrios inestables sobre los que se sostiene. Macri sabe que, siendo minoría en ambas cámaras del Congreso, la llave hacia el éxito definitivo del paquete de reformas se encuentra en la capacidad de tejer lazos sólidos con los mandatarios provinciales. Fue en su primera reunión de gabinete del año, antes de partir a su gira por Europa, donde el Presidente dejó constancia a sus ministros del orden de prioridad al momento de atender las llamadas provenientes de las provincias. Una devolución de gentilezas para aquellos que “hombro a hombro”, en palabras del gobernador Hugo Passalacqua, acompañaron con su presencia en Buenos Aires la aprobación del ajuste a los jubilados. El misionero, todo indica, ocupa el primer lugar de la lista.

Columna semanal para Misiones Opina.

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