Presentación de Putita golosa: por un feminismo del goce

Patricia López
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Patricia López

Docente de inglés en varios niveles educativos. Curiosa por naturaleza. Amante de la literatura, la cocina y las plantas. Escucho de radio desde niña. Lectora incansable. Trabajadora docente en lucha por la educación pública.
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El pasado viernes, la periodista Luciana Peker presentó su último libro Putita Golosa en el Centro Cultural Almafuerte de Quilmes. En el local, una treintena de mujeres de variadas edades mataban la espera a fuerza de café y cerveza en vasos de cartón, ya que la periodista estaba volviendo de un viaje, derecho desde el aeropuerto. La Peker llegó y cómo. Abrió la noche leyendo algunos pocos fragmentos de su libro, que como su subtítulo indica, hace un llamado al feminismo del goce en todas sus formas; del sexo, del cuerpo propio y del de los otres, del placer de comer, de la libertad de elección por fuera de la heteronorma, de la maternidad elegida y de los cuerpos disidentes gozando desafiantes ante la mirada atónita de quienes solo buscan reglarlos y juzgarlos.

Putita golosa visita todos estos tópicos y más, que la autora viene desarrollando desde sus columnas en Las/12 desde hace veinte años. Esta obra nos propone una lectura amena y los nombres de los capítulos y los subtítulos son directos y abundantes en frases populares fáciles de identificar. Un libro difícil de clasificar, que va desde el artículo periodístico y la crónica personal, hasta la poesía y el ensayo. Putita golosa puede leerse también como un mapa de lecturas feministas, ya que contiene una clarísima colección de notas en la sección final.

Así como el libro es potente y visita por igual la celebración del goce sexual y del placer de la comida sin vergüenzas, el discurso en vivo de Luciana Peker fue una fiesta. Comenzó reflexionando acerca de lo actuado por los miembros del Senado en el tratamiento de la Ley IVE y la visión de estos legisladores acerca del goce como privilegio de los hombres y su impresión de haber asistido al debate en una cámara que, a diferencia de la de Diputados, aparentaba ser un velatorio. En su rol de columnista indicó que en general las periodistas durante años no fueron leídas por los hombres, incluso por sus propios colegas, que hoy las “descubren”. Sin embargo, toda su presentación, lejos de la queja tuvo una gran fuerza. Describió al feminismo como una opción revolucionaria en estos tiempos de gobiernos conservadores, y destacó que el movimiento siguió siendo crítico aún con gobiernos que por su ideología podían tener un pensamiento afín.

Si bien reconoció como una característica muy positiva el hecho de la horizontalidad y la transversalidad en el movimiento feminista, también expresó su idea de que el feminismo debe bancar los liderazgos; “tengo vocación de poder”, expresó.

Cuando desde la voz del Centro Cultural anfitrión le hicieron la pregunta que usualmente hacen a les invitades, sobre cuál es su batalla cultural, Peker respondió que para ella es salvar a las pibas. Como ejemplo, contó cómo una mujer le contó que el feminismo había salvado a su hija, quien al comenzar a seguir a una piba feminista por youtube, pudo cortar con un noviazgo violento, dejar de autolesionarse y agruparse con otras pibas para seguir luchando por un proyecto de vida donde sus derechos y deseos sean respetados.

La autora, al promediar la exposición, contestó todas y cada una de las preguntas de les asistentes al encuentro y dejó una sala con un ambiente de mucha energía, con ganas de seguir leyéndola y de seguir la lucha feminista.

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