Polémica en el mar: la misoginia y Cambiemos

Gabriela Krause
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Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Escritora | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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Preguntado por el inicio de la temporada en La Feliz, Carlos Arroyo, intendente macrista de la ciudad respondió, polémico como acostumbra, que llevarían “alguna chica bonita a convencer empresarios de que traigan plata”. Este chiste, que podría ser tomado como tal sólo en una mesa familiar o entre amigos y con una post-explicación correspondiente, es irresponsable por parte de una imagen de autoridad, pero no por eso sorprendente. ¿Cuánto vale una mujer para Cambiemos?

Mar del Plata, Arroyo y la misoginia

Al ser consultado sobre el estado de la infraestructura en la ciudad, afirmó que “ya tenemos proyectado con el ingeniero Dell Olio cloacas, tenemos una extensión de agua corriente, tenemos que conseguir unos pesitos más para hacer un poco de asfalto y después mandar a alguna chica bonita a convencer empresarios que vengan a invertir a Mar del Plata“. La frase, que podría ser esperada de figuras del humor misógino como Olmedo o Porcel, o pronunciada en Polémica en el bar, fue esgrimida por el gobernante de la ciudad balnearia más importante de la costa. Con Etchecolatz en hogar marplatense, las ya habituales movidas raciales en la ciudad y el intendente que no deja de dar la nota, Mar Del Plata se va amigando con el machismo y con el fascismo, aunque no sin resistencia por ciertas partes de la población.

En 2016, a un mes del brutal asesinato de Lucía Pérez, el intendente se había referido a la lucha contra la violencia de género y desató un escándalo, para no variar. “Creo que muchos políticos invierten innecesariamente en campañas cuando deberían priorizar en la educación. Malgastan dinero en campañas que están de moda, como la de violencia de género”, dijo entonces. Después, comparó a los indigentes con perros callejeros y aseguró que los habitantes de Mar del Plata se sentían seguros y felices hace cuarenta años, fecha que coincide con la última dictadura militar. Una declaración de principios un tanto extraña, en plena democracia.

Consultado por los femicidios en esa ciudad, Arroyo postuló a la seguridad de Mar del Plata como “la mejor de la provincia” y estableció que durante el año que comienza se buscará crear una “gran campaña publicitaria de comunicación” y aseguró que “vamos a trabajar cabeza a cabeza con las familias”. Sin embargo, el intendente aclaró que los femicidios no son delitos que puedan resolverse con mayor presencia policial, sino con educación y cultura. Culpó al “machismo tradicional”, al que consideró “una enfermedad no sé por qué motivo” y remató: “Ahí está la gran llave, en el día que logremos igualar en la mente de cada argentino que comprenda que una mujer es igual a un hombre y un poco mejor, porque además nació para ser madre y nosotros no”, se encargó el intendente de reforzar el estereotipo porque, como muchos hombres, cree que cuidarnos es sólo preservar la continuidad de la raza humana.

Cambiemos, un partido coherente

Las declaraciones polémicas de Arroyo, si se ponen en órbita con el partido al que representa, dejan de ser, sino polémicas al menos sorprendentes. No debería dejarnos sorpresa alguna el hecho de encontrarnos con todo esto, si tenemos en cuenta que el gran partido oficialista es ducho en materia de poner en cualquier lugar a la mujer. Desde recortar presupuestos en materia de géneros hasta declarar barbaridades, el macrismo y el feminismo parecen cada vez más antagónicos irreconciliables.

En 2016, Luciano Bugallo, asesor de Lilita Carrió y referente por la republicana y el partido de Cambiemos en general, salió a repudiar a las pro-aborto estableciendo, desde la ignorancia misma, que pedir #NiUnaMenos y abortar es contradictorio. Estos discursos, que se pueden esperar más bien de la mujer que manda a “la chica que ayuda en casa” a hacer bebés para promover una campaña nefasta, dichos por un referente político sólo denotan una cosa: la tremenda ignorancia con la que se manejan, en algunos terrenos, quienes son responsables de gobernarnos.

También el año pasado, tras dichos cargados de misoginia de Donald Trump, que contó cómo intentó “avanzar” a una mujer casada, Lucas Llach, vicepresidente del Banco Central, disertó sobre qué es el consentimiento en un tweet donde establece que “la verbalización en privado del instinto sexual” es considerada misoginia por culpa del “alto grado de civilización” que hemos alcanzado. Es decir, las mujeres deberíamos escuchar deseosas lo que los hombres nos quieren hacer. Pero… nos pasamos de civilizadas.

En el marco de las represiones ocurridas en diciembre, el Diputado Nacional por Cambiemos, Waldo Wolff, hizo una polémica declaración para justificar el accionar de las fuerzas represivas del Estado. Cometimos muchísimos errores, pero eso no justifica el atropello, es como la violación, nunca está justificada por más que la señorita salga muy escotada”, afirmó, como quien no quiere la cosa. Para el político, la “institucionalidad” y la integridad física de una mujer son la misma cosa. Curioso, si tenemos en cuenta que a la institucionalidad se la cuida de una manera mucho más brutal.

A mediados de este año, Esteban Bullrich no se quedaba quieto, por más que María Eugenia Vidal, al parecer su niñera, intentara tapar sus baches a diestra y siniestra. En una entrevista radial, sostuvo que “ni una menos es también que si hay una beba adentro (del cuerpo de la mujer embarazada), ni una menos porque también la estás matando”,  y agregó “creo en la vida, creo que el Estado tiene que hacer prevención, hacer educación sexual, poner a disposición medidas anticonceptivas, pero creo que la interrupción del embarazo es quitar una vida”. Esto, que es esperable de una persona sin demasiada información, es preocupante de parte de quien debía, hasta hace poco, garantizar el acceso a la educación y sus pautas. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el macrismo, pro-vida, no continúa cuidando la vida por un lapso demasiado grande de tiempo, una vez que el bebé ya abandonó el útero de la mujer obligada a dar luz.

Luego de los dichos de Carlos Arroyo postulados más arriba – que tuvieron lugar el año pasado tras el asesinato de Lucía Pérez -, Patricia Bullrich salió a “cubrir” al intendente. Dijo que Mar del Plata “tuvo casos serios y graves como el de la adolescente que fue violada y asesinada; pero está mejor”. Lucía Pérez, un detalle menor en la continuidad del buen funcionamiento de la gran república macrista. Lucía Pérez, una mancha en la historia: todo está mejor. Para profundizar, soltó la ministra: (sobre los dichos de Arroyo) “tienen que ver con eso, con que está mejor la situación en Mar del Plata. No con su concepción respecto a la importancia de ese asesinato y esa violación en sí misma”. “Quizás está muy mal expresado. Lo voy a llamar para decirle (al intendente ) que dicho así, confunde y no es lo que él me dijo a mí”. Claro, porque la política es cosa personal. Entre mates y en conferencias: todo es explicable. Total, la gente es comprensiva.

Cuando Marcos Peña no está… Los ratones bailan

La pregunta de quién los asesora no estaría de más, si no recordáramos todavía a Mauricio Macri, antes de ser presidente de la Nación, exaltando las figuras femeninas y estableciendo que a todas nos gusta que nos digan un piropo en la calle… entre otras cosas.

A todas las mujeres, según Mauricio, nos gusta que nos digan piropos por más que estén acompañados de una grosería, como por ejemplo “qué lindo culo tenés”. Este video se viralizó antes de las elecciones presidenciales y, por supuesto, no le impidió lograr los votos. Pero eso no es todo.

 

Sobre la homosexualidad, el presidente esgrimió pensamientos dignos de un dinosaurio, cuando todavía presidía el club de los bosteros:

Periodista: ¿Aceptaría jugadores gay en el equipo?

Macri
: No se me ha presentado la situación. Es una situación complicada. Es una enfermedad, no es una persona ciento por ciento sana.

Periodista:
 ¿Realmente cree que es una enfermedad?

Macri:
 Si, por supuesto, es una desviación.

Periodista:
 Pero la OMS no la incluye en su listado.

Macri:
 Mi opinión es que es una desviación no deseada.

Periodista:
 Creer que es una enfermedad es una idea bastante antigua.

Macri:
 ¿Qué quiere que le haga? Yo le tengo que decir lo que pienso. Y, ¿Qué voy a pensar? ¿que lo que hacen está bárbaro? ¿Usted festejaría que su hijo fuera homosexual? Por favor. El mundo nos ha hecho para que nos juntemos con una mujer. ¿Por qué nos vamos a juntar con un hombre? Está bien que es más cómodo. Se puede ir a jugar al tenis y después se puede ir a… Todo con el mismo tipo. Pero, por favor!!!

Presidente: las mujeres también podemos jugar al tenis. Pero no se preocupe… preferimos dejarlo a usted con sus dinosaurios, si es que los homo sapiens de Rodríguez Larreta le dejaron alguno que se mantenga en pie.

“En una familia machista, una mujer no tiene otro destino que el de estar educando a sus hijos. No la veo a a ningún gabinete”, respondió cuando le preguntaron si Sandra, su hermana, tendría lugar en su nueva configuración política. Esto fue el 29 de enero del 2000. Lo que cambió, es sólo para las fotos familiares.

Un arroyo es un arroyo. Una gota de agua que va a parar a un océano, enorme. Un intendente sólo es un engranaje, prescindible cuando derrapa pero no por eso menos afín a las políticas orgánicas del partido. Pongámoslo claro: Carlos Arroyo, como Lilita, por ejemplo, es un político sin bozal. Habla sin tintes medios, sin el cuidado de Marcos Peña pero en el fondo, todos piensan lo mismo. Por eso, un análisis más radiográfico de lo que es Cambiemos, para entender que el machismo en sus ramas no es ocasional ni fallido: es sistemático. De un gobierno con referentes como María Eugenia Vidal, mujer que no aboga por las mujeres y reconoce no ser feminista, no se puede esperar un respeto de base hacia las mujeres. Por eso, la lucha está en la calle. Como siempre y más que nunca. Sólo el feminismo puede lograr la igualdad. Y en las filas del macrismo, feministas no hay.

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