Paula Ransenberg: «Helena es una mujer que está rota, pero cuenta su historia con orgullo, es una sobreviviente»

Paula Ransenberg / Ph. Francisco Castro Pizzo

Andrea Beltramo

Orillera y desobediente | Migrante feminista especializada en piononos | Curadora de artes mutantes, demasiado pragmática y amante de las entrevistas.
Andrea Beltramo

Paula Ransenberg es actriz, directora, autora y docente de teatro. Protagoniza Juicio a una zorra, del dramaturgo y director español Miguel del Arco. Dirigida por Corina Fiorillo, la obra trae al presente la pregunta por la historia, el paso del tiempo y la memoria a través de la figura de Helena de Troya. Decadente pero no vencida, encarnada como una vedette contemporánea, el personaje interpela al público y pregunta “¿quién escribe la historia?” Este y otros interrogantes se abren en esta conversación que mantuvo Corriendo la voz con la mujer que hoy encarna el mito desde la escena porteña.

Paula Ransenberg en escena / Ph Francisco Castro Pizzo

¿Cómo te llegó la propuesta?

Paula Ransenberg: Yo ya había trabajado con Corina en otra obra. Después ella estuvo en España y tomó contacto con este texto de Miguel Del Arco. Le gustó mucho este material y nuestra asistente de dirección, María Oteyza, que había visto otra puesta de esta obra.

¿La que actúa Carmen Machi?

PR: ¡Claro!, de hecho, él la escribió para ella. Carmen hizo unas funciones acá, muy poquitas, de gira, también en Montevideo. Siempre que puede la vuelve a hacer porque es una obra que le gusta mucho, es un obrón. Yo no vi esa puesta cuando estuvo acá ni la conozco, pero sé que también es muy diferente a lo que estamos haciendo.

Entonces, volvamos a Corina en España…

PR: …sí, eso, bueno, María le dijo a Corina leé esto porque te va a volar la cabeza y ahí la leyó. Le encantó y me lo propuso. Así vino.

Paula Ransenberg y Corina Fiorillo / Ph Francisco Castro Pizzo

¿Qué pensaste cuando la leíste y viste que se trataba de un unipersonal con el peso de un mito como el de Helena de Troya?

PR: El unipersonal no me asustó porque yo venía haciendo varios unipersonales, este es como el tercero que hago, aunque los otros dos los había escrito yo, eran textos míos. No le tenía miedo al estar sola en escena. Sí me pasó que cuando vi que la historia era sobre Helena de Troya, la mujer más hermosa del mundo, dije ¡¿qué?! Era un montón encarar eso. Leí el texto, me encantó, me empezó a plantear muchas preguntas porque la figura de Helena me quedaba muy lejos. Este mito que uno tiene puesto en la fantasía hollywoodense, como un cuento infantil. La historia de Helena, como la de Eva.

Figura que hacen responsable del desencadenamiento ni más ni menos que de la Guerra de Troya.

PR: ¡Claro! Totalmente. Y es una mujer bella, que como todas las mujeres bellas en la idiosincrasia machista siempre son culpables de algo, objetos de deseo y además culpables. Entonces, empecé a hacerme preguntas sobre ella, sobre su figura de sex symbol y qué otras como ella tenemos más cerca. Me pregunté sobre Marilyn, la Coca Sarli y me fueron llevando, tanto las preguntas como las respuestas y mi propio gusto personal, a vedettes y sobre qué pasa con ellas con el tiempo. Porque, en definitiva, la historia de Helena está condenada por Zeus a la eternidad, al envejecimiento eterno. Entonces, ¿qué pasa con las mujeres que fueron y son objeto de deseo? ¿Cómo eso las transforma a ellas? ¿Qué les pasa a ellas con el paso del tiempo? Y así fue apareciendo una Helena, vedette, decadente. Esta propuesta le encantó a Corina, lo probamos y a partir de eso la escenografía se fue transformando en este caballo de Troya que propuso Gonzalo Córdoba Estevez como un caballo de carroza…

Como de carnaval…

PR: …de carnaval, de carroza mejicana, de la reina de la vendimia. Una mezcla de todo eso…

Del orden de lo popular…

PR: Claro, tiene una cosa muy popular y muy nuestra. Sin toda esa iconografía griega. Para empezar no me remitía nada a mí y, al mismo tiempo, creo que esta Helena tiene mucho humor. Me parecía que era clave porque sino iba a tener una cosa muy dramática y muy baja línea que no me interesaba.  Me parecía que, en este momento tan fuerte para nosotras como mujeres, el humor es indispensable. Helena es una sobreviviente y tiene mucho humor. Entonces, hay algo de ese mundo de vedette que le venía muy bien a la historia y al personaje y empezó a remitir a muchas cosas nuestras.

Mire este video en Youtube.

También es una forma de traerla desde un universal y ponerla en territorio más cercano, a nuestro teatro, al grotesco, donde el humor es también una estrategia para canalizar cosas sociales…

PR: Totalmente. Además hay tantas cosas que ya están dichas de otra forma… Para mí hay algo que encontramos con este trabajo que es que Helena tiene un humor que se ríe de sus desgracias, de una vida terrible pero hay algo que desde el humor es muy potente. Me parecía que nuestra Helena tenía que tener algo de eso y lo fuimos trabajando.

Además, hay algo importante sobre que es que está diciendo algo de nuestra contemporaneidad, que no sea la Helena homérica…

PR: Claro, y además, últimamente, que uno escucha tantas historias de violencia intrafamiliares… Helena habla de todo eso, de abuso, de objeto sexual, y eso es algo que tenemos tan cercano, tan de este momento con todo lo que estamos viviendo que era inevitable traerla acá. De acá a la vuelta.

Porque hace sentido a lo que está instalado en las calles, en cualquier mesa, escuela, familia. Desde hace unos años está muy visible la denuncia.

PR: Totalmente, por eso creo que encontramos una cosa muy propia, muy actual y pertinente a todo este hervidero.

Paula Ransenberg / Ph Francisco Castro Pizzo

Por otro lado, a vos te permite trabajar muchos registros como actriz.

PR: ¡Sí! Hay algo que siempre en el juego y el movimiento entre lo dramático y lo cómico a mí me parece muy potente y esta obra tiene mucho de eso. Habla con el público directamente.  En Juicio a una zorra el público viene a ser el tribunal pero ella se lo gana como a un público de cabaret. Lo trata así. Una vez que entra en el humor y la gente ya está entregada a ese juego medio de Moria Casán. Ahí empieza a hablar de lo terrible, que es su historia.

En ese sentido el público se vuelve un público activo, participativo…

PR: ¡Sí, totalmente! De hecho, cuando hicimos la puesta de luces empezamos a poner luz en la platea porque yo necesitaba ver a la gente a los ojos, entonces, no era hablar con un público hipotético que sabemos que está ahí sino que necesitaba cruzarme con la mirada del espectador. Y así quedó el trabajo hermoso de iluminación. Pero sí, tiene que ver con eso, con ese intercambio.

¿Se pone incómoda la gente?

PR: No, para nada. Cuando sucede ese intercambio de verdad, esa comunicación, ahí es hermosa, porque se renueva. Uno va cambiando y en cada función la gente está de una forma, más dispuesta a la complicidad, otra gente más distante. Bueno, todo eso es lindo y va cambiando de función a función, está vivo.

¿Qué te dice a vos Helena después de haber hecho esta obra, quién es hoy para vos?

PR: Yo creo que Helena fue una mujer que amó profundamente y que fue utilizada por el poder que cambió su historia. Y más allá del mito o historia, lo que ella repite toda la obra es ¿quién escribe la historia? Lo que a mí más me enseñó es que todo lo que te dicen, te lo dicen, y uno tiene que conocer de primera mano las cosas, porque todo lo que se cuenta es lo que algunos cuentan. En cualquier orden… Entonces, lo que te quieren hacer creer, ¿quiénes son los buenos? ¿Quiénes los malos? Y sobre todo la mirada, lo más fuerte, que tiene que ver con lo que cuenta la historia pero también con lo que voy aprendiendo de todo lo que está sucediendo, ¿no? Lo más terrible de todo este machismo es el machismo de las mujeres. El machismo que hace que las mujeres nos volvamos en contra de las mujeres. Eso es, me parece, muy terrible, muy fuerte y que a Helena, todo lo que uno dice, lo que pasa es que ella, la puta, por algo habrá sido… todas esas historias donde uno dice: pará, ¿de qué estás hablando? ¿Qué es lo que te metieron en la cabeza sobre la historia de otra mujer? Eso es algo que a mí me pegó mucho de la obra.

Y cómo se refuerzan los estereotipos sobre la puta, la santa y la madre.

PR: Totalmente. Hay algo que está bueno que lo plantea Helena en la obra sobre este tema pero puede llevarse a todo.

Paula Ransenberg / Ph Francisco Castro Pizzo

Claro. En este sentido está bueno pensar sobre eso que decías, que Helena es una sobreviviente y qué pasa cuando una persona que fue víctima cuenta su propia historia, pone su propia voz. Algo se mueve y se desplaza de ese lugar de víctima…

PR: Eso es vital. Salir de ese lugar y tomar la fuerza para pararse y contar. Y eso se hace como se puede, ¿no? Hay algo que a mí me gusta de esta Helena que es que está rota, está rota, y eso está buenísimo también. Porque uno ve las historias de tantas mujeres que fueron objetos sexuales… Hay un documental hermoso de Netflix que a mí me inspiró mucho para trabajar con Helena que se llama Bellas de noche, que habla sobre la actualidad de las divas mejicanas de los ’80. Entonces, la que no pasó por la droga, el alcoholismo y después se evangelizó; la otra vive con mil perros; otras solas. Unas historias de mujeres que quedaron rotas por esa situación, pero están. Son sobrevivientes. Y eso es lo hermoso y es lo que tiene Helena. Está rota pero cuenta su historia con orgullo de estar ahí. Está buenísimo, es una sobreviviente.

Ahí viene la importancia de esa sabiduría cotidiana que es aprender a zurcirse a una misma, y dejar el zurcido bien visible también, no esconderlo… Es algo que en los feminismos vamos aprendiendo y aceptando… El permitirse otras narrativas y abrazar esa posibilidad de sabernos rotas pero zurcidas, solas y con otras.

PR: ¡Eso! ¡Total!

¿Te parece un texto feminista el de la obra o tiene que ver con nuestra mirada sobre el texto?

PR: No lo conozco a Miguel pero creo que sí, que puede ser. Es fuerte también que lo haya escrito un hombre, no lo escribió una mujer. Está buenísimo, tiene una mirada muy sensible, empática con eso. Creo que vino. Sucedió, ¿viste? Como anillo al dedo que la directora sea mujer y la asistente es mujer. Hay algo de eso que hizo como un embudo y hasta Antonela, que hace la prensa, algo de eso que se potenció en el texto. No sé si el autor tiene otros textos en esta línea o no, tal vez se dio acá y se potenció en esto.

¿Es una puesta flexible de llevar a otras salas, salir de gira?

PR: Sí, de hecho la hemos hecho en otro lugar. Es el caballo lo que hay que trasladar y se lleva con un camión y si no está el caballo también puede hacerse.

¿Quedás agotada después de la función?

PR: Quedo re excitada hasta que caigo. Me dura como una hora y después caigo en picada por el cansancio. Pero es muy hermosa hacerla, es una obra que me encanta hacer. Me canso pero me canso bien.

Juicio a una zorra . Viernes y Domingos en Timbre 4. México 3554. CABA. Entradas en venta por Alternativa Teatral


Ficha técnico artística

Dramaturgia: Miguel Del Arco
Actúan: Paula Ransenberg
Diseño de maquillaje: Norbi González Moreno
Diseño de vestuario: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces: Ricardo Sica
Realización de escenografia: tramoyistas
Fotografía: Francisco Castro Pizzo
Asistencia de iluminación: Diego Becker
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Asistencia De Escenas: Matias Marshall
Prensa: Antonela Santecchia
Producción: Maxime SeugéJonathan Zak
Dirección: Corina Fiorillo
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